Tomado de: Entre café y libros
Por María Lozano
Lo mejor de esos minutos fue sentir dónde apoyabas tu cabeza.
Oprimías un poco mi corazón pero era lindo.
Nuestros pulsos fueron uno.
Tus manos acariciándome
y las mías, a ti.
Hacía tanto no sentía a esos ángeles.
Fue una cita con ángeles..
Y después, ese hasta pronto, hasta entonces, hasta siempre.
Los ángeles pasan.
Y siempre habrá un ángel en cada encuentro, en cada amor y entre nosotros.
Guillermo Rosales Medellín.
DAR
No hay comentarios:
Publicar un comentario