Las Lavanderas

 Tomado de: Jesús Moreiro Piriz

Por María Lozano

En la orilla de aquel río,
cuando despuntaba el alba,
lavanderas lavaban recuerdos
con sus manos delicadas.
Golpeaban sobre las piedras
las prendas de cada casa,
mientras las aguas del río
cantaban para animarlas.
Sus manos tañían historias,
sus ojos, sueños y calma;
entre el jabón, agua y viento
que hacían latir sus almas.
Hoy el río sigue cantando
con su voz dulce y clara,
pero busca entre las piedras
aquellas manos cansadas..

Si Estamos en Sequía Doblemos Rodillas

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Hoy vengo delante de ti, postrando mi corazón con humildad, reconociendo que tú eres Grande y Bueno y sabes de qué tengo necesidad antes que lo diga. Gracias Señor por la respuesta a mi sequía, confío en tus promesas, creo en tu Palabra que es revelada a mi corazón por tu Santo Espíritu. Quiero perseverar en oración hasta ver tu respuesta, trae conversión, sanidad, provisión y restauración a mi vida, a mi familia, a mi país, y a este mundo, en el Nombre de Jesús, amén.
Lee la Palabra de Dios “Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas. Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir: Vuelve siete veces. A la séptima vez dijo: Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre, que sube del mar. Y él dijo: Ve, y di a Acab: Unce tu carro y desciende, para que la lluvia no te ataje. Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento, y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel. Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos, y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel”. 1 Reyes 18:41-46. Reflexiona Este pasaje nos muestra la importancia de orar con perseverancia y creyendo, porque el Dios creador tiene poder sobre todo lo que ha hecho. Vemos que una pequeña nube desata una gran lluvia. El pueblo de Israel estaba pasando por tres años y medio de una sequía que había devastado el país, literalmente la tierra estaba estéril y seca, ellos vivían de la agricultura, no había agua para regar cultivos y sin estos no había alimento. La situación era muy compleja. Nosotros también podemos ver que el mundo de hoy también está pasando por una sequía espiritual que lo está destruyendo, y aún como creyentes también podemos estar experimentando momentos difíciles que parecen sequías en nuestra vida. Pero, aquí el profeta Elías nos da una gran lección; en medio de esta crisis busca a Dios y Él le da una promesa que aparece registrada en 1 Reyes 18:1: “Pasados muchos días, vino palabra de Jehová a Elías en el tercer año, diciendo: Ve, muéstrate a Acab, y yo haré llover sobre la faz de la tierra”. Esto activa su fe, recordemos que nuestra fe crece cuando escuchamos la voz de Dios. Romanos 10:17 dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”. El Señor le está diciendo a Elías que el tiempo de la sequía se va a acabar. En los momentos de dificultad preguntémonos: ¿cuánto escuchamos lo que el Espíritu Santo nos quiere decir? Porque a veces estamos tan enfrascados en los problemas que nos volvemos sordos a la voz del Señor, nos olvidamos de sus promesas, que ya son nuestras. Elías podía ver la tierra árida, el polvo que se levantaba con el viento, pero él creyó lo que Dios le dijo. Hoy aprendamos tres cosas de este profeta: 1- Debemos orar con humildad y creer lo que oímos en nuestro espíritu por medio del Espíritu Santo. “Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas”. 2- Perseveremos en la oración. “Y dijo a su criado: Sube ahora, y mira hacia el mar. Y él subió, y miró, y dijo: No hay nada. Y él le volvió a decir:.

La Fe Crece Cuando la Usas

 Tomado de: Alfonso De Caro

María Lozano

Señor yo confío en ti, gracias por darme una medida de fe, permite que sea una fe creciente, una fe viva, que siempre descanse en tu voluntad. Gracias porque siempre estás conmigo, porque no me dejarás, ni desampararás. Tú sabes lo que necesito, tú obras en mi vida porque tu sabiduría es infinita, que mi fe crezca, madure y se consolide cimentada en tu Palabra, en la Roca inamovible que eres tú mi Jesús, amén.Lee la Palabra de Dios “Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote”. Marcos 5:25-29. Reflexiona Una semilla de fe es lo que Dios nos ha dado a cada uno para que podamos activarla creyendo en lo que Él dice en su Palabra. En Mateo 17:20 dice: “Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible”. Necesitamos creer lo que el Señor ya dijo. Para ello debemos ser perseverantes en la oración, dejando a un lado toda duda, y no desistiendo hasta que veamos la respuesta. El Señor no está buscando lo perfecto, está buscando lo disponible. Lo que quizás hoy parece pequeño en tu vida será el punto de partida para un milagro grande. Trayendo nuestro pasaje de hoy, vemos que los médicos no habían tenido éxito en el caso de esta mujer, y ella había oído hablar de Jesús. Pero estaba enferma y haría lo que fuera para estar sana. El meterse entre la gente y confesarlo abiertamente era imposible, porque contaminaba a todos los que tocara, aunque fuera un roce mínimo; pero a pesar de todo decidió tratar de tocar la ropa de Jesús, en secreto. Cualquier judío devoto llevaba una ropa exterior con cuatro flecos, uno en cada extremo. Eran el emblema de todo judío piadoso. Fue uno de esos flecos lo que tocó la mujer escurriéndose entre la multitud; y en cuanto lo hizo sintió la emoción de saberse curada. Esta mujer vino a Jesús como su última esperanza; había probado todas las curas que el mundo pudiera ofrecer y no había obtenido resultados. Muchas personas, como esta mujer, vienen en busca de Jesús cuando están al borde de la desesperación. Esta mujer usó la poca fe que tenía para buscar su sanidad. Es importante entender que la fe tiene que crecer y madurar, y esto se logra con el tiempo, en nuestro caminar con Cristo. Pero, a Jesús le basta una pequeña fe, para obrar poderosamente en nuestra vida, porque Él es un Dios infinito, para el que nada es imposible. Por eso una fe pequeña es suficiente, porque no somos nosotros, sino el Dios grande y poderoso en quien nosotros depositamos esa fe. Eso fue lo que hizo aquella mujer, activó su poca fe, con lo que había oído de Jesús y rompió todos los obstáculos que se interponían para acercarse a Él, y se decía: “Si tocare tan solamente su manto, seré salva”; tan solo la acción de tocar un poco de su túnica cambió toda su historia para siempre. Veamos Marcos 5: 30-34 “Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos? Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado? Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto..

Acercándonos al Monte de Sión

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

No os habéis acercado al monte que se podía palpar y que ardía en fuego, a la oscuridad, a las tinieblas y a la tempestad,… Vosotros, en cambio, os habéis acercado al monte Sión, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos. Os habéis acercado a Dios, Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos, a Jesús, Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel. Hebreos 12:18, 22-24.
El escritor aquí está hablando de aquello que nos motiva en la vida cristiana. No hemos de ser motivados por el temor. No por la Ley y sus demandas sobre nosotros: “¡Haz esto, o verás!”. No por el esfuerzo propio, no por los dientes rechinantes y los puños cerrados y una determinación de que vamos a servir a Dios. Si servimos porque tenemos miedo, como atemorizó la Ley a Israel en esa terrible escena en el monte Sinaí, nos perderemos algo de Dios. No es el temor nuestra motivación; es la plenitud; es lo que Dios nos ha dado.
No os habéis acercado a este monte Sinaí, sino al monte Sión, el sitio de gracia: “a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial”. Estás bajo un nuevo gobierno y “a ángeles”. Los ángeles son espíritus que ministran, mandados para ministrar a aquellos que han de ser herederos de la salvación, es decir, los cristianos. Y “a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos”, esto es, aquellos que son nacidos en Cristo, compartiendo Su vida, con sus nombres “inscritos en los cielos”. “Os habéis acercado a Dios, Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos”. Estos son santos del Antiguo Testamento, hombres y mujeres de Dios que vivieron y que nos están esperando ahora. “A Jesús, Mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la de Abel”. Un mediador no es alguien en los cielos, en algún sitio, en algún lugar distante del espacio; es el Cristo que mora en nosotros. Está disponible para nosotros. Está aquí mismo para ser nuestra fuerza, nuestra justicia, nuestra sabiduría, lo que sea que necesitemos. Cuando la sangre de Abel fue derramada, gimió por venganza, como nos dice el libro de Génesis, pero la sangre de Jesús no habló de venganza; habla de acceso, de vindicación, del hecho que no hay ningún problema entre nosotros y Dios que no se resuelva por Su sangre. Ya no hay ninguna cuestión de culpa. Podemos venir completamente aceptados en el Amado..

El Anillo

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Es muy común ver en la actualidad como un objeto o una joya se vuelve tan importante y representativo en nuestra vida. En las bodas los anillos marcan una trascendencia, siendo símbolo de unión, pacto, fidelidad, amor y muchas cosas mas.
Él había obsequiado a ella un hermoso anillo, como muestra de su amor y unión al iniciar una relación bajo la dirección de Dios, emprendiendo un noviazgo donde el temor a Dios era lo que primaba, agradarlo y servirle era un motivo y un deleite mutuo, tanto que el anillo simbolizaba eso: En la parte superior de este, habían dos corazones frente a frente y en el medio de ellos había una preciosa piedra de diamante; cada corazón representaba a cada uno de ellos, y la radiante piedra representaba a Dios, El cual era quien los unía y Era el centro de todo.
Hasta que de un momento a otro, en las cosas de Dios fueron menguando, ya no oraban como antes, asistían a la iglesia con poca frecuencia, servían ocasionalmente, porque era mas la atención del uno con el otro que la atención que sentían por Dios, descuidaron todo lo que Dios les había dado, el liderazgo juvenil, la evangelización, el servicio, solo porque era mas importante pasar tiempo con esa persona que con Dios..

Prestas Atención a otras Personas...

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

“No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás”. Filipenses 2:4 (NTV)
Cuando entras a una reunión, ¿Cuántas personas están sentadas viendo sus teléfonos y enviando mensajes? Nuestras cabezas siempre las tenemos inclinadas hacía abajo, enfocados en un juego de video, y nuestros audífonos evitan que escuchemos a las personas a nuestro lado. Es tan fácil sentarse en un restaurante con amigos y aun así estar más preocupados sobre nuestros “amigos” en Facebook o Twitter o Instagram.
Vivimos en un mundo donde nuestras herramientas y tecnología nos han dejado perpetuamente distraídos, y ya no ponemos atención a las personas a nuestro alrededor.
Si quieres tener relaciones más felices, necesitas aprender el arte de poner atención.
La Biblia dice en Filipenses 2:4 “No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” (NTV).
Esto no sucede naturalmente, ¿Verdad? Basado en mi naturaleza, puede no importarme en lo que estás interesado. Basado en mi naturaleza, prefiero poner mi atención solo en mí, no en ti.
Pero el regalo más grande que puedes dar a alguien es tu atención porque tu atención es tu tiempo y tu tiempo es tu vida. Nunca vas a recuperarlo, y eso es el por qué es tan valioso cuando lo das..

Abrazos que aún laten

 Tomado de: Poea enamorado de la Luna

Por María Lozano

En una tarde, cansada de esperar
cuando el cielo se apaga en azul
herido las nubes como sueños que
no saben volver se quedan
suspendidas en lo perdido.
Una joven camina sin prisa, ni voz
con su guitarra cargada de ausencias
hacia el lago que guarda el adiós y
refleja promesas sin presencia.
Entre flores, marchita de mil colores
Y mariposas que ya no regresan, allí
conoció antiguos amores que el tiempo
jamás cicatriza ni besa.
Se sienta en la roca que conoce
su pena acomoda la guitarra en
su regazo, sus manos tiemblan
el alma le duele y canta al vacío
como un abrazo..

Entrada destacada

Las Lavanderas

 Tomado de: Jesús Moreiro Piriz Por María Lozano En la orilla de aquel río, cuando despuntaba el alba, lavanderas lavaban recuerdos con sus ...