¿Quién toca el violín?

Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
Nícolo Paganini, uno de los más grandes violinistas de todos los tiempos, en cierta ocasión se disponía a actuar en un teatro lleno de público que le recibió con una gran ovación.
Cuando levantó el arco para empezar a tocar el violín, se dio cuenta, consternado, que no era el suyo.
Para un músico como él, esto era inaudito y se sintió muy angustiado. No obstante, comprendió que no tenía otra alternativa que iniciar el concierto y comenzó a tocar.
Se cuenta que ese fue el mejor concierto de su vida; y una vez terminada la actuación, ya en su camerino, Paganini hablando con un músico compañero suyo, le hizo la siguiente reflexión:
- "Hoy he aprendido la lección más importante de toda mi carrera. Hasta hace escasos momentos, creía que la música estaba en el violín, pero me he dado cuenta de que la música está en mi, y que el violín sólo es el instrumento por el cual mis melodías llegan a los demás." -
Reflexión
¿Qué música está saliendo de nosotros?
Pablo nos describió como instrumentos de música, cuyos sonidos pueden dejar mucho que desear:
- “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.” - (1 Cor 13.1-3 – RVR 1960)
No basta ser espiritualmente activos, sabios, serviciales o sacrificiales; sin amor todo suena muy mal.
Con frecuencia nuestros sonidos son inciertos e inseguros; y nuestra vida carece de propósito y significado porque simplemente nos dejamos tocar por manos inapropiadas.
Pablo habló del uso indebido del don de lenguas como instrumento inútil; pero no porque el don fuera malo o innecesario, sino porque en su mal uso había egoísmo, exaltación personal y mezquindad.
– “Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara? Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?” – (1 Cor 14. 7,8 – RVR 1960)
¿Quién está tocando? ¿Qué manos son las que nos sacan sonidos?
Hay muchos de nosotros que parecemos tributar todo el tiempo sonidos de autocompasión y lástima; otros damos sonidos dolorosos de heridas no cerradas; hay quienes preferimos callar en un hermetismo absurdo; y hay quienes dejamos librados sones de carnalidad y sensualidad. Y la lista se hace larga, melodías que no deberían ser tocadas porque hay egoísmo, enojo, intolerancia, religiosidad y crueldad.
La Palabra dice que fuimos creados para emitir una melodía gloriosa:.

"Decisiones en el Espíritu, Un proceso que viene de Dios"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Espíritu Santo, llévame a tomar decisiones espirituales que me mantengan en el centro de tu voluntad, realizando las obras que has dispuesto para mí. Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
"Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." Efesios 2:10.
*Reflexiona*
Es maravilloso saber que en Cristo Jesús hemos sido creados para buenas obra, es decir, Dios tiene para nosotros buenos planes, para darnos propósito y traer esperanza a nuestra vida, como lo dice Jeremías 29:11 “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.”
Ahora bien estas buenas obras, son preparadas por Dios, para que andemos en ellas, pero lo más impactante es que Dios nos llama, nos capacita y el mismo se encarga de ayudarnos para que su propósito se cumpla, como dice Isaías 43:7 “todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.” Y como afirma Filipenses 2:13 “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.”
Y es sorprendente saber, que Dios usa un proceso divino, que es espiritual, que nos lleva a tomar decisiones para andar en esas buenas obras, tal y como revela Hebreos 10:15-25 “Y nos atestigua lo mismo el Espíritu Santo; porque después de haber dicho: Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en sus corazones, Y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado. Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”.

Hasta Siempre

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Un amor que trasciende en el tiempo
y en la distancia, no es cualquier amor,
es el amor de dos seres que Dios unió,
así es nuestro amor mi hermosa niña.
Ver tus mensajes de buenos días,
ver tu sonrisa,
escuchar tu voz cerrando los ojos,
es una delicia..

Jesucristo es la Mejor Vacuna

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas ustedes han sido sanados.
(1 Pedro 2:24)
En la época de Jesús no había vacunas tal y como las conocemos hoy. Esa tecnología es de historia reciente. Las vacunas actúan en nuestro sistema inmunitario, estimulando nuestros anticuerpos y combatiendo los virus y las bacterias.
Muchas veces no nos damos cuenta de los cambios que realizan en nuestro cuerpo. En ciertos casos, principalmente durante la infancia, las inyecciones nos dejan pequeñas señales o marcas. Después de algún tiempo, al mirarnos en el espejo, vemos la señal de que fuimos vacunados y protegidos.
Jesús obra de la misma forma. Cuando aceptamos a Jesús somos marcados por su sangre y recibimos el remedio espiritual. Su poder nos inmuniza contra la muerte eterna y nos capacita para combatir el pecado. Esa vacuna tiene un efecto poderoso en nuestra vida, nos transforma completamente. ¡Es una experiencia que nos marca para siempre!
A través del sacrificio de Jesús recibimos la sanidad y la vida eterna. Todo eso por gracia y por amor. En realidad, ese es el antídoto principal de la vacuna: el amor de Dios.
Vacúnate, mantente espiritualmente saludable, leyendo y poniendo en práctica la Palabra de Dios.
*Jesús es la vacuna que da la vida eterna*
Si Jesús es la vacuna, la Biblia es el prospecto. En ella encontramos las indicaciones para lograr mantenernos saludables, día tras día.
Si Jesús es la vacuna, el Espíritu Santo es como los anticuerpos en acción. Él actúa en nuestra alma y nos purifica. Busca al Espíritu Santo..

Lo que el viento se llevó

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Mientras caminaba por el sendero
qué la vida me va mostrando voy
pensando en lo que el viento sin
aviso se fue llevando un gran amor
que juro siempre quedarse a mi lado
hasta la eternidad” dijiste no fue así
fue en vano.
En una tarde, todo se acabó se
apagó nuestra ilusión y yo me
quedé en silencio conversando
con mi dolor, pensando a dónde
se fue dónde quedó tanto amor
cómo fue que te perdí… sí eras
todo en mi corazón..

Cristo Ora por Ti

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Lea: Juan 17:9-19.
Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. (Juan 17:11b)
Esta es la gran oración que Jesús hizo antes de ir al jardín de Getsemaní. Jesús está dejando a sus discípulos para hacer frente a la prueba del jardín, a la traición, al juicio de Pilato y a la cruz, pero a ellos les parecía que Él los estaba abandonando. Se sintieron temerosos, indefensos, solos e incapaces de comprender lo que estaba ocurriendo. No podían ver que nuestro Señor estaba introduciendo una relación mayor y mejor con el Padre.
¿Te has sentimos de esta forma en las experiencias de tu vida? El Señor siempre nos va a llevar a un sitio de cambio y vamos a sentir miedo de ello. El miedo se manifiesta haciéndonos sentir que estamos perdiendo todo lo conseguido y que consideramos precioso. Apenas logramos percibir que en realidad Dios nos está llevando a una relación mayor, nueva y mejor. Como los discípulos, tenemos miedo a los cambios.
Lo maravilloso y trascendental de este pasaje es que Jesús está orando por nosotros, porque está orando por sus discípulos y nosotros lo somos. Me preocupa que fallemos en darnos cuenta y comprender que Jesucristo está interesado en nuestra seguridad. Me preocupa que estemos sumergidos en nuestros temores, que olvidemos que Su oración nos indica que no estamos desprotegidos. Fíjate en la súplica que Jesús pronuncia para Sus discípulos: “Padre Santo”, dice, “guárdalos”. Más tarde dijo: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15). Este es el tema de Su oración: que estuvieran guardados y protegidos.
¿Por qué el Señor oró por este tópico? Hay tantas cosas por las que yo oraría si yo hubiera estado en Su lugar. Por lo general oramos unos por otros por cosas usuales. ¿Por qué Jesús no oró pidiendo: “Utilízalos”, o “dales fuerzas”, o “enséñales”, o “guíalos”? Esto es lo que oraríamos los unos para los otros. Pero cuando llegamos a este punto de Su relación con ellos, donde Él los está dejando y quiere resumir en una breve frase todo lo que Su corazón está urgiendo y deseando para Sus discípulos, lo resume en esta palabra: “guárdalos”..

El Susurro de una Rosa

Tomado de: Poeta enamorado de la Luna
Por María Lozano
En el atardecer dorado, pensé
en ti cuando la Luna en el cielo
comenzó a seguir, y el viento
susurraba tu nombre en mí
mi mente viajaba, sin poder
resistir cruzando distancias
sólo para sentirte.
Aunque la distancia nos quiera
separar nuestra amistad, no
deja de crecer sin parar cada
día más fuerte más firme y
sincera como estrella que brilla
aunque el cielo no espera como
un lazo eterno imposible de
quebrar..

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