Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz.(Romanos 8:6)
Tener la mente de Cristo implica caminar y actuar de acuerdo con su Palabra, la Biblia. Cuando obedecemos la Palabra, no debe tratarse solamente de una obediencia ciega, sino que Dios quiere que entendamos el propósito detrás de nuestras acciones. Este es el resultado de una fe y una obediencia basadas en el amor, no en el miedo.
Cuando entendemos nuestro propósito ante Dios, desarrollamos una mentalidad que da prioridad a lo espiritual, por lo que comenzamos a tener la mente del Espíritu. Pronto, las trampas de la mentalidad terrenal -el deseo de éxito, dinero y poder desenfrenado- dejarán de contaminarnos.
Tener la mentalidad de Cristo es buscar estar en armonía con la Palabra de Dios, actuando y reflejando así el rostro de Cristo a través de nuestras actitudes. Mientras más lo buscamos, más nos acercamos a Dios y comenzamos a tener una mentalidad que prefiere lo que realmente importa..

