La flor del narciso y el espejo del corazón

por María Lozano
Cada primavera, la flor del narciso despliega una belleza delicada que atrae la mirada. Su nombre proviene de la antigua historia de Narciso, el joven de la mitología griega que, cautivado por su propio reflejo en el agua, fue incapaz de apartar la vista de sí mismo. Según el relato, en el lugar donde murió brotó una flor que llevaría su nombre, recordándonos que la belleza exterior pierde su sentido cuando el corazón se encierra en sí mismo.

Dios es nuestra Prioridad

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

1. Por favor ora conmigo
«Padre celestial, haznos entender que tener tiempo de intimidad contigo es la clave para una vida bendecida, queremos que tú seas nuestra prioridad, buscando primeramente el reino de Dios y su justicia, sabemos que las demás cosas nos serán añadidas. Señor, queremos pasar más tiempo contigo. Ayúdanos por favor en el nombre de Jesús. Amén.»
2. Lee la palabra de Dios
«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor» Efesios 5: 15-17.
«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» Mateo 6:33.
3. Reflexiona
Frecuentemente quisiéramos hacer muchas cosas pero sabemos que el tiempo no alcanza, esta vida es tan agitada que escasamente nos da unos ratos libres. Esto es real, al analizar nuestras labores cotidianas, la idea es que estas den fruto, que se cumpla a cabalidad con lo que se nos encomendó. Sin embargo, Dios también quiere parte de ese tiempo, quiere que nos acerquemos a Él, en un momento establecido dentro de nuestro horario, como algo indispensable para nuestra vida y que siempre cumplamos esa importante cita. No hay mejor momento para encontrarnos con nuestro Padre, que uno sin afán ni el estrés cotidiano. Finalmente, Él en este tiempo desea bendecirnos, desea que lo conozcamos, desea darnos la seguridad, fortaleza y tranquilidad para cumplir todas las tareas que tenemos a diario, pero sobre todo, desea tener una relación cercana y de amor..

El Primer Lugar

 Tomado de: Gabriel García Märuez

LuisSN

Por María Lozano

El sol invernal entra despacio por la ventana. El aire fresco de esta mañana sin nieblas invita a quedarse unos minutos más junto al calor del hogar. El crepitar de los leños acompaña al aroma del desayuno y forma parte de ese instante en el que la vida parece detenerse para recordarnos lo esencial.
La Palabra de hoy nos propone una pregunta que no siempre es cómoda: ¿qué ocupa el primer lugar en nuestro corazón?.
Sin dudas, aquello que ponemos por encima de todo termina guiando nuestras decisiones, nuestros esfuerzos y también nuestros miedos.
Muchas veces creemos que seguir el camino del bien debería librarnos de las dificultades.
Sin embargo, la vida enseña otra cosa.
Todos cargamos alguna cruz: una preocupación por un hijo, una enfermedad, una ausencia, una incertidumbre o un sueño que tarda en llegar.
La diferencia no está en evitar esas cargas,
sino en elegir no perder la esperanza mientras las llevamos..

¿Aún no lo Entienden?

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano


¿Por qué hablan que no tienen pan? ¿Acaso no ven ni entienden? ¿Están sus corazones endurecidos? ¿Tienen ojos pero no ven, y oídos pero no oyen? ¿Y no lo recuerdan? Marcos 8:17b-18.
En esta serie de preguntas, nuestro Señor les sugiere, tanto a ellos como a nosotros, qué hacer cuando nos invade el desánimo espiritual. Un joven se me acercó y me dijo: «Soy graduado de un seminario bíblico. Llevo muchos años siendo cristiano. Pero debo decirle que me siento tan apático, tan vacío. He perdido todo interés en lo que Dios está haciendo, y ya ni siquiera tengo ganas de participar en un estudio bíblico. ¿Qué debo hacer?». Justo estaba estudiando este pasaje, así que hice lo que nuestro Señor sugiere en él sin decirle nada al joven.
Lo primero que el Señor sugiere es que uses tu mente. ¿Acaso no ves ni entiendes? Detente y piensa en dónde estás, en lo que te está sucediendo y por qué sucedió.
Analízalo. Lee lo que la Biblia dice al respecto. Para eso sirve la mente. Estudia las revelaciones que Dios te ha dado. Usa tu mente.
Segundo, pregunta: ¿Están endurecidos sus corazones? Es decir, analicen el estado de su corazón. ¿Son apáticos o responden? ¿Han olvidado la verdad? Porque si el corazón no responde a lo que la mente ha comprendido, entonces es porque realmente no lo han creído. Quizás hayan reconocido mentalmente que es verdad, pero no han actuado en consecuencia. No creen realmente que Dios vaya a cumplir lo que ha prometido. Esto siempre se manifiesta en un corazón apático e insensible. La verdad siempre nos conmueve cuando creemos en ella. Siempre nos cautiva y nos emociona. Y si no nos emociona, es porque la mente la ha comprendido, pero el corazón no..

En el Ocaso

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Cada atardecer me habla de ti
pintando tu sonrisa en el ocaso;
el cielo, llora en silencio por mí
porque tu ausencia deja un vacío
a mi paso
Las sombras de la noche me
abrazan, susurrando tu nombre
el corazón; en cada rincón, tus
recuerdos, descansan, alimentados
en esta eterna ilusión..

"Reconocer La Autoridad de Dios"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Amado Dios, tú eres el Señor de mi vida y quien gobierna mi corazón. Mis pensamientos, sentimientos y acciones reflejarán esta verdad, pues tú has prometido que la obra que comenzaste en mí la perfeccionarás hasta el día de Jesucristo. Creo en tu promesa y me aferro a ella con confianza. Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”. Lucas 6:46-49.
*Reflexiona*
Hemos visto hasta el momento tres claves para permitirle a Dios quitar de nosotros el orgullo: dejar de luchar contra Él, reconocer que tenemos un problema y el despojo. Sin embargo, todo esto nos conduce a una verdad fundamental: reconocer la autoridad de Dios.
Ese es precisamente el propósito del Señor: llevarnos a comprender que quien debe gobernar nuestras vidas no somos nosotros, sino Él. Por eso, cuando actuamos de otra manera, nos confronta con una pregunta muy seria: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. Llamarlo Señor implica reconocer su derecho a dirigir nuestra vida. No podemos afirmar que Él es nuestro Señor mientras insistimos en seguir nuestros propios caminos..

Dios te capacida para lidiar con todo

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
(Romanos 8:37) «Más que vencedores...» Piensa en la idea de compleción que ese versículo retrata sobre la victoria que recibimos «en todo esto». No habla solamente de determinados tipos de problemas, enfermedades o luchas, sino de todas las cosas. Qué maravilla saber que a través del amor de Dios, en Jesús podemos vencer todo lo que la vida nos traiga. En todas las aflicciones que surjan recuerda que Jesús venció en la cruz, resucitó, te ama e intercede por ti. Ser «más que vencedores» no significa ausencia de dificultades. Significa que Jesús nos amó, luchó en nuestro lugar, venció y comparte su victoria con nosotros. No solo eso, él venció todos los males que podrían separarnos del amor de Dios y de la vida eterna. Toda acusación del enemigo, todo poder de las tinieblas, toda maldición, pecado y dolor: ¡Cristo los venció! Él te ayuda y te da fuerzas para vencer cada nuevo día, cada problema y tribulación. No olvides jamás que nada podrá separarte del amor de Dios en Cristo Jesús. ¡Cree! ¡Eres más que vencedor! La victoria de Jesús es completa a pesar de las aflicciones momentáneas de esta vida. Mantén tu amor, tu fe y tu esperanza firmes en Dios hoy y siempre. Ora y clama a Dios..

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