Dios te Creó para una Misión

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

“Dios nos ha hecho lo que somos. En Cristo Jesús, Dios nos creó para hacer buenas obras, las cuales Dios planeó de antemano para que vivamos nuestras vidas”.
Efesios 2:10 (NVI)
No fuiste puesto en la tierra para vivir por ti mismo.
Fuiste creado para un propósito mayor que simplemente ganar dinero, jubilarte y morir. Fuiste creado para una misión y esa misión le da sentido a tu vida.
La Biblia dice: “Dios nos ha hecho lo que somos. En Cristo Jesús, Dios nos creó para hacer buenas obras, las cuales Dios planeó de antemano para que vivamos nuestra vida haciendo” (Efesios 2:10 NVI)
En otras palabras, eres único. Nadie más en el mundo (pasado, presente o futuro) es como tú. Dios te ha hecho tan único que hay ciertas cosas que sólo tú puedes aportar al mundo. Esas cosas conforman la misión de tu vida.
Hasta que no conozcas la misión de tu vida, simplemente existirás. La vida puede parecer buena, pero no experimentarás la plenitud que sentirías si estuvieras viviendo las intenciones de Dios para ti.
Jesús dice en Marcos 8:35: “Si insistes en salvar tu vida, la perderás. Sólo quien desperdicie su vida por mí y por la Buena Nueva sabrá alguna vez lo que significa vivir realmente».
Dios te está dando la oportunidad de construir tu vida en torno a su misión para ti. La única manera de hacerlo es comenzando con un fundamento firme: Jesucristo. “Y nadie podrá jamás poner otro fundamento real que el que ya tenemos: Jesucristo” (1 Corintios 3:11 TLB).
Puedes elegir construir tu vida sobre Jesús, el único fundamento que durará. O puedes optar por pasar tu vida persiguiendo cosas que al final te fallarán.
Lo cierto es que un día te presentarás ante Dios y él te preguntará: “¿Cumpliste la misión que te di en esta tierra?” Ese día quedará claro si pasaste tu vida cumpliendo la misión de Dios para ti o elegiste perseguir cosas menores..

"Ora por Tu Hermano"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Le pido que, por medio del Espíritu y con el poder que procede de sus gloriosas riquezas, los fortalezca a ustedes en lo íntimo de su ser, para que por fe Cristo habite en sus corazones.
--Efesios 3:16-17a.
La oración es una herramienta eficaz. Orar es hablar con Dios de forma espontánea y verdadera. Muchas veces, nuestras oraciones expresan nuestras angustias, deseos y pedidos a Dios.
Así como la oración nos ayuda, podemos ayudar a los demás a través de la oración. Orar por los demás es un ejercicio de amor. Cuando oramos por nuestros hermanos, estamos dejando de lado nuestros propios deseos para fijar nuestra atención en la vida del prójimo. Eso es amor y a Dios le agrada esa actitud..

Estuve Donde Tú Estás

 Tomado de: Gabriel García Márquez

Isabel Zambrano Sánchez

Por María Lozano

Y NO TE PUEDO DECIR QUE NO DUELE...
Porque duele y hasta te duele el respirar,
hasta que un día todo pasa y el pasado se queda atrás, despiertas y ya no duele más,
Y no puedo decirte cuándo tu dolor terminará
Porque cada proceso y cada duelo es personal,
Te vuelves muy sensible y te pones sentimental,
Lloras día y noche hasta que te cansas de llorar,
Estuve donde tú estás
Y no te puedo decir que el tiempo sanará tus heridas, pero el tiempo es sabio y te ayudará a pegar cada pedacito de tu corazón en pedazos,
Tu mejor medicina será tu fortaleza,
Tu amor propio será tu amuleto de protección,
Tu corazón será tu mejor guía espiritual,
Estuve donde tú estás.

"Tu Refugio Seguro en tiempos de Incertidumbre"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

En cuanto a Dios, perfecto es su camino,
Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.
(2 Samuel 22:31)
El camino de Dios es perfecto y su Palabra es verdadera. Este versículo nos da una base sólida: en un mundo lleno de incertidumbre, Dios es el camino perfecto.
Nada en nuestras vidas es desconocido para el Señor. Incluso cuando enfrentamos pérdidas y dudas, podemos confiar en que el camino de Dios siempre es el mejor. Su propósito es eterno y ve más allá de nuestras limitaciones. La perfección de su camino no reside en la ausencia de dolor, sino en la certeza de que todas las cosas obran para el bien de quienes lo aman (Romanos 8:28).
La Palabra del Señor permanece inquebrantable. A lo largo de los siglos, ha sido probada, desafiada y perseguida, pero nunca se han dejado de cumplir sus promesas. Es una luz para nuestros pasos, una dirección segura en medio de la oscuridad. Es en ella donde encontramos la verdad que libera, consuela y transforma.
Y más aún: Dios es nuestro escudo. No un escudo cualquiera, sino refugio para todos los que se acercan a él. No importa cuán fuerte sea la tormenta ni cuán grande sea el enemigo, quienes confían en el Señor encuentran protección, paz y esperanza..

Mirada de mujer

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

En el atardecer, el cielo blanco
suspiró con nubes de algodón
que el viento acarició y el campo
verde y blanco, en silencio floreció
entre margaritas vivas… tu
presencia apareció.
Vestida de blanco, pureza que
encendió tu pelo dorado en
fuego lento, se volvió como rayos
de sol que el ocaso derramó y tú
piel como seda… mi aliento cautivo.
Tus ojos azules,¡ Dios como me
miraron! con una intensidad que él
tiempo, estremeció mi corazón
latia, temblando se rompió
cuando creí no volver amar
tu amor me alcanzó..

La belleza de los años...

 Tomado de: Amor propio

Por María Lozano

La belleza de los años: No son arrugas, son mapas de vida
​A veces la sociedad intenta convencernos de que envejecer es algo que debemos ocultar o lamentar. Pero, ¿qué son las canas sino hilos de plata que representan batallas ganadas? ¿Qué son las líneas en el rostro sino el mapa de todas las risas compartidas, de las lágrimas que nos hicieron más fuertes y de los soles que hemos visto salir?
​Llegar a la madurez es un privilegio que se le niega a muchos. Es el momento en que finalmente dejamos de preocuparnos por lo que dirán los demás y empezamos a vivir bajo nuestras propias reglas. Es la edad de la libertad interna. Ya no tenemos que demostrarle nada a nadie; solo tenemos que ser fieles a nosotros mismos..

¿Quién toca el violín?

Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
Nícolo Paganini, uno de los más grandes violinistas de todos los tiempos, en cierta ocasión se disponía a actuar en un teatro lleno de público que le recibió con una gran ovación.
Cuando levantó el arco para empezar a tocar el violín, se dio cuenta, consternado, que no era el suyo.
Para un músico como él, esto era inaudito y se sintió muy angustiado. No obstante, comprendió que no tenía otra alternativa que iniciar el concierto y comenzó a tocar.
Se cuenta que ese fue el mejor concierto de su vida; y una vez terminada la actuación, ya en su camerino, Paganini hablando con un músico compañero suyo, le hizo la siguiente reflexión:
- "Hoy he aprendido la lección más importante de toda mi carrera. Hasta hace escasos momentos, creía que la música estaba en el violín, pero me he dado cuenta de que la música está en mi, y que el violín sólo es el instrumento por el cual mis melodías llegan a los demás." -
Reflexión
¿Qué música está saliendo de nosotros?
Pablo nos describió como instrumentos de música, cuyos sonidos pueden dejar mucho que desear:
- “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.” - (1 Cor 13.1-3 – RVR 1960)
No basta ser espiritualmente activos, sabios, serviciales o sacrificiales; sin amor todo suena muy mal.
Con frecuencia nuestros sonidos son inciertos e inseguros; y nuestra vida carece de propósito y significado porque simplemente nos dejamos tocar por manos inapropiadas.
Pablo habló del uso indebido del don de lenguas como instrumento inútil; pero no porque el don fuera malo o innecesario, sino porque en su mal uso había egoísmo, exaltación personal y mezquindad.
– “Ciertamente las cosas inanimadas que producen sonidos, como la flauta o la cítara, si no dieren distinción de voces, ¿cómo se sabrá lo que se toca con la flauta o con la cítara? Y si la trompeta diere sonido incierto, ¿quién se preparará para la batalla?” – (1 Cor 14. 7,8 – RVR 1960)
¿Quién está tocando? ¿Qué manos son las que nos sacan sonidos?
Hay muchos de nosotros que parecemos tributar todo el tiempo sonidos de autocompasión y lástima; otros damos sonidos dolorosos de heridas no cerradas; hay quienes preferimos callar en un hermetismo absurdo; y hay quienes dejamos librados sones de carnalidad y sensualidad. Y la lista se hace larga, melodías que no deberían ser tocadas porque hay egoísmo, enojo, intolerancia, religiosidad y crueldad.
La Palabra dice que fuimos creados para emitir una melodía gloriosa:.

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