Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
“Conocerán la verdad, y la verdad los harán libres”. Juan 8:32 (NVI)¿Alguna vez te has preguntado por qué haces lo que no quieres hacer o por qué es tan difícil hacer lo que sabes que es correcto? Nuestra naturaleza pecaminosa es la causante que muchas veces tomemos una mala decisión. Tal vez te identificas con el Apóstol Pablo cuando dice, "Realmente no me entiendo a mí mismo, porque quiero hacer lo que es correcto pero no lo hago. En cambio, hago lo que odio... Entonces no soy yo el que hace lo que está mal, sino el pecado que vive en mí. Yo sé que en mí, es decir, en mi naturaleza pecaminosa no existe nada bueno. Hacer Quiero lo que es correcto, pero no puedo" Romanos 7:15,17-18 (NTV). Aún después de convertirte en un creyente, existe esta tensión dentro de ti. Tienes la buena naturaleza que Dios te dio, pero también tienes la antigua naturaleza pecaminosa que te acecha. ¡Pero existe una salida! Jesús prometió en Juan 8:32, “Conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” Juan 8:32 (NVI). El secreto para cambiar, no es la fuerza de voluntad. No es una pastilla. No hay una resolución. No es hacer un voto. El secreto para cambiar no es algo que haces o dices. El secreto para tener un cambio personal es algo que tú conoces . Conoces la verdad. Cuando cambias tu manera de pensar, también cambias tu manera de sentir. Y cuando cambias tu manera de sentir, cambia tu forma de actuar. Detrás de cada conducta destructiva hay una mentira que ha creído. Quizás sea una mentira sobre ti mismo, o sobre tu pasado, tu futuro, Dios, o los demás. ¿Por qué haces algo que sabes que está mal para ti? Porque crees que hay alguna especie de recompensa. ¡Eso es una mentira! Solamente puedes cambiar y cumplir el propósito de Dios para tu vida si comienza con la verdad de Dios. Si quieres cambiar la forma en que vives, tienes que empezar en tu mente. Tienes que conocer y creer la verdad de Dios. Cuando conoces la verdad, la verdad te hace libre. Lo que tienes que hacer es exponer y destapar las mentiras que has estado aceptando. Algunas las adquiriste en el parque de juegos cuando eras un niño o de la televisión. Algunas las adquiriste de tus padres o incluso las inventaste tú mismo. Pero son mentiras, y cuando rechazas las mentiras en tu cabeza y a cambio descubres lo que Dios tiene para decirte, experimentarás la libertad como nunca la habías sentido..



