El Señor de la Paz

 Tomado de: Alfonso de Caro

Por María Lozano

Que el Señor de la paz mismo les dé paz siempre y en todo sentido. El Señor esté con todos ustedes. Yo, Pablo, escribo este saludo de mi puño y letra, que es la marca distintiva de todas mis cartas. Así escribo. La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes. 2 Tesalonicenses 3:16-18.
La promesa de Dios es que, sin importar cuál sea nuestro problema, ¡podemos encontrar paz al resolverlo! A veces he tenido que decirle a alguien: «Con gusto te ayudaré, pero primero tienes otro problema que debes solucionar: tu falta de paz. Eres creyente, pero no tienes paz, y nunca resolverás ese otro problema hasta que aprendas a tenerla».
Cuando se vieron envueltos en una tormenta en el mar de Galilea, Jesús les dijo a sus discípulos: «No teman, porque yo estoy con ustedes» (Mateo 8:24-26). «Yo tengo el control», les decía. «Esta barca no se va a hundir. El Señor del océano está en ella. No tengan miedo. No voy a detener la tormenta, pero los ayudaré a superarla».
¡El Señor de la paz está contigo! Tenemos derecho a recibir de él paz interior y una actitud serena, y a recordar que está con nosotros y nos ayudará a resolver esto. Así podrás afrontar el problema con una perspectiva completamente diferente.
Para concluir, como en muchas de sus cartas, dice: «Yo, Pablo, escribo este saludo de mi puño y letra, que es el sello distintivo de todas mis cartas. Así es como escribo». Al parecer, Pablo tenía problemas de visión. Muchos creen que su aguijón en la carne (2 Corintios 12:7) era la mala vista. Por eso, cuando escribía cartas, solía dictárselas a alguno de los hombres que viajaban con él. Pero al terminar sus cartas, tomaba la pluma y, como nos cuenta en otro pasaje, escribía con letras grandes estas palabras: «La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros». Eso, según él, es la señal de autenticidad en sus cartas..

Raíces Aéreas -III

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Padre, perdóname por no escuchar y obedecer tu voz, pues me has revelado, por medio de tu Espíritu Santo, que, en ocasiones, he puesto por encima de ti mi propia voz o incluso la de los demás. Aquellas voces son las que se levantan en contra de tu conocimiento, y no quiero permitirlas más en mi vida, pues quiero obedecer y confiar en tu buena, perfecta y agradable voluntad. Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia,... y la dio por mujer a Abram su marido.Y él se llegó a Agar, la cual concibió”; Génesis 16:2b, 3a y c, 4a.
*Reflexiona*
En este pasaje vemos que, aunque Abraham no fue el promotor de la idea de “ayudar a Dios”, si aceptó, atendió y obedeció la voz de su esposa. Al no haber atendido ni permanecido firme en la voz de Dios, y al permitir que se sembrara en su corazón una raíz aérea que decía que había que “ayudar” a Dios, surgieron grandes problemas:
Nace Ismael, quien no era el hijo que Dios había prometido (Génesis 16:4a).
Se crea una enemistad entre Agar y Sara (Génesis 16:4b).
Se crea una enemistad entre Ismael e Isaac (Génesis 21:9)..

Raíces Aéreas - II

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Padre, examina mi corazón y muéstrame si hay raíces aéreas que he permitido emerger en mi vida. Revélamelas y ayúdame a cortarlas, pues hoy entiendo que no las necesito, porque dependo de Ti, el Inmutable y Todopoderoso. Amén.
Lee la Palabra de Dios “Sarai mujer de Abram no le daba hijos; y ella tenía una sierva egipcia, que se llamaba Agar. Dijo entonces Sarai a Abram: Ya ves que Jehová me ha hecho estéril; te ruego, pues, que te llegues a mi sierva; quizá tendré hijos de ella”. Génesis 16:1-2a. Reflexiona La historia de Sara y Abraham ilustra y sustenta de manera real lo que el Señor nos revela en cuanto a que tú y yo, en ocasiones, nos comportamos como las Monsteras..

"Ella es bella"

Tomado de: Poeta enamorado de la Luna
Por María Lozano
En las noches apareces
Y con tu brillo te luces
Cómo queriendo decir
Has lo que te parece...
Yo me luzco escribiendo
Bellos versos, rimas
Porque éso lo que me inspiras
Y no ser lo que lastimas...
Mi hermosa y bella luna
Te seguiré con la mirada
Porque estás demasiado alta
Pero no te cambio por nada...
Quisiera tener alas
Para llegar hacía ti.

El ladronzuelo de rosas

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Bajo la lluvia, volvió el ladrón zuelo
de rosas cruzó la gran ciudad
buscando cosas hermosas; rosas
bellas rosas, sin, bromas razones
halló pétalos, rendidos, heridos por la
desilusión.
Las vió tristes marchitas vencidas
por el dolor abandonadas al suelo
sin, sombras, y sin amor; con manos
de ternura, las alzó del pavimento, las
secó con su valiente.
Pensó entonces en su amiga de luz
sincera luz que abraza el corazón
guardiana de la alegría, juntos salvaron
las rosas, con cuidado y devoción
las llenaron de esperanza de calor
Y pasión..

El que Restringe

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: 2 TESALONICENSES 2:5-12
Ahora ya sabéis lo que lo detiene, para que se manifieste a su debido tiempo. Porque el poder oculto de la maldad ya está en acción; pero el que ahora lo detiene lo seguirá haciendo hasta que sea quitado de en medio. Entonces se revelará el inicuo, a quien el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el esplendor de su venida. 2 Tesalonicenses 2:6-8.
El Hombre de Iniquidad no puede ser revelado hasta que se elimine cierto poder restrictivo que lo frena. ¿Cuál es ese poder? Pablo dice: «Ustedes saben cuál es. No hace falta decírselo; ¡ya lo saben!». ¿Cómo lo sabían? Probablemente Pablo se lo había dicho cuando estaba con ellos. Pero incluso si no lo hubiera hecho, creo que lo habrían sabido.
Todo cristiano verdadero sabe lo que frena el mal. Incluso hoy, podría preguntarle a cualquier joven cristiano: «Desde que Cristo entró en tu vida, ¿has encontrado algo que frene el mal en ti?». Por mi larga experiencia, sé que la respuesta sería: «Oh, sí, todo es diferente. Ya no tengo los mismos deseos desde que el Señor entró en mi vida». Esta respuesta revela que el Espíritu Santo ha entrado; Dios mismo mora en él..

¿Cuál es tu Necesidad?

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Al ver Jesús la fe de ellos, le dijo al paralítico: Hijo, tus pecados quedan perdonados. (Marcos 2:5) El episodio que narra este versículo es muy conocido. Jesús estaba en una ciudad, dentro de una casa. La gente estaba tan emocionada de verlo y escucharlo que el lugar estaba totalmente lleno, nadie podía entrar o salir. En esa ciudad había un paralítico con amigos preciosos que accedieron a llevar al amigo necesitado hasta donde estaba el gran maestro obrador de milagros, para que lo sanara. El grupo de valientes no pudo pasar por la puerta principal, tal era la cantidad de gente en ese lugar. ¡Su solución fue creativa, abrieron un agujero en el techo y bajaron al paralítico a través de él! Al ver la gran fe de estas personas, Jesús... dijo «tus pecados te son perdonados»..

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