Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
Por la bondad del Señor es que no somos consumidos, porque nunca decaen sus misericordias.Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad. (Lamentaciones 3:22-23) Lamentaciones 3:22-23 nos recuerda algo muy importante: no nos consumimos por el gran amor del Señor. Incluso en los momentos más difíciles, debemos reconocer que la misericordia de Dios nos sostiene cada día. No es nuestra fuerza, ni nuestra inteligencia, ni nuestra fe impecable, lo que nos impulsa. Es la gracia de Dios, expresada en misericordias que nunca se agotan. Se renuevan cada mañana, como si Dios supiera exactamente cuánto necesitamos comenzar de nuevo, no solo una vez, sino todos los días. ¿Cuántas veces nos despertamos sintiendo el peso de los errores del día anterior, la carga de la culpa o la incertidumbre del mañana? Y, sin embargo, ahí está Dios, regalándonos un nuevo comienzo. Él nunca se cansa de amarnos. Su fidelidad no flaquea ante nuestros fracasos. Este amor es la razón por la que seguimos aquí. En lugar de ser destruidos por las circunstancias, nos sostiene un amor que nunca falla, nunca cambia, nunca termina. Esta fidelidad es firme como una roca, incluso cuando todo a nuestro alrededor se derrumba. No importa lo que enfrentes hoy, hay suficiente misericordia para este día..

