Lo que el viento se llevó

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Mientras caminaba por el sendero
qué la vida me va mostrando voy
pensando en lo que el viento sin
aviso se fue llevando un gran amor
que juro siempre quedarse a mi lado
hasta la eternidad” dijiste no fue así
fue en vano.
En una tarde, todo se acabó se
apagó nuestra ilusión y yo me
quedé en silencio conversando
con mi dolor, pensando a dónde
se fue dónde quedó tanto amor
cómo fue que te perdí… sí eras
todo en mi corazón..

Cristo Ora por Ti

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Lea: Juan 17:9-19.
Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean uno, así como nosotros. (Juan 17:11b)
Esta es la gran oración que Jesús hizo antes de ir al jardín de Getsemaní. Jesús está dejando a sus discípulos para hacer frente a la prueba del jardín, a la traición, al juicio de Pilato y a la cruz, pero a ellos les parecía que Él los estaba abandonando. Se sintieron temerosos, indefensos, solos e incapaces de comprender lo que estaba ocurriendo. No podían ver que nuestro Señor estaba introduciendo una relación mayor y mejor con el Padre.
¿Te has sentimos de esta forma en las experiencias de tu vida? El Señor siempre nos va a llevar a un sitio de cambio y vamos a sentir miedo de ello. El miedo se manifiesta haciéndonos sentir que estamos perdiendo todo lo conseguido y que consideramos precioso. Apenas logramos percibir que en realidad Dios nos está llevando a una relación mayor, nueva y mejor. Como los discípulos, tenemos miedo a los cambios.
Lo maravilloso y trascendental de este pasaje es que Jesús está orando por nosotros, porque está orando por sus discípulos y nosotros lo somos. Me preocupa que fallemos en darnos cuenta y comprender que Jesucristo está interesado en nuestra seguridad. Me preocupa que estemos sumergidos en nuestros temores, que olvidemos que Su oración nos indica que no estamos desprotegidos. Fíjate en la súplica que Jesús pronuncia para Sus discípulos: “Padre Santo”, dice, “guárdalos”. Más tarde dijo: “No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal” (Juan 17:15). Este es el tema de Su oración: que estuvieran guardados y protegidos.
¿Por qué el Señor oró por este tópico? Hay tantas cosas por las que yo oraría si yo hubiera estado en Su lugar. Por lo general oramos unos por otros por cosas usuales. ¿Por qué Jesús no oró pidiendo: “Utilízalos”, o “dales fuerzas”, o “enséñales”, o “guíalos”? Esto es lo que oraríamos los unos para los otros. Pero cuando llegamos a este punto de Su relación con ellos, donde Él los está dejando y quiere resumir en una breve frase todo lo que Su corazón está urgiendo y deseando para Sus discípulos, lo resume en esta palabra: “guárdalos”..

El Susurro de una Rosa

Tomado de: Poeta enamorado de la Luna
Por María Lozano
En el atardecer dorado, pensé
en ti cuando la Luna en el cielo
comenzó a seguir, y el viento
susurraba tu nombre en mí
mi mente viajaba, sin poder
resistir cruzando distancias
sólo para sentirte.
Aunque la distancia nos quiera
separar nuestra amistad, no
deja de crecer sin parar cada
día más fuerte más firme y
sincera como estrella que brilla
aunque el cielo no espera como
un lazo eterno imposible de
quebrar..

Doble Ánimo o Cambio Verdadero

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

"Padre, no quiero ser el mismo hombre de antes, que está viciado conforme a los deseos engañosos, haz de mí una persona nueva, que te obedezca por amor a Cristo que murió por mí para que yo fuera una persona diferente y llena de su luz. Amén."
2. Lee la palabra de Dios
"El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”, Santiago 1:8.
"Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”, Isaías 29:13.
3. Reflexiona
Dios NO pide que cambiemos poco a poco, o que nos acerquemos a Él paso a paso, realmente nadie que tiene un encuentro personal con Él viene a ser el mismo que era antes, en un encuentro con Jesús hay un cambio radical. (Hechos 9).
Cuando no hay una transformación real en nosotros, hay una indecisión, a esto la Biblia le llama ser una persona de doble ánimo, y se refiere a una persona inestable con doble pensamiento, que es inconstante en todos sus caminos, confundida en su pensamiento, tratando de servir a dos señores (Mateo 6:24).
Una persona de doble ánimo es una persona que quiere postergar el cambio que sabe que necesita, quiere amar a Dios y seguir con las malas costumbres del mundo, satisfaciendo sus propios deseos; siente que no está preparada, pero realmente nadie está preparado, así que sólo entregando toda nuestra vida a Jesús somos transformados totalmente..

No te Conformes...

 Tomado de: Gabriel García Márquez

Isabel Zambrana Sánchez

Por María Lozano

No te conformes nunca con menos de lo que mereces. Y no olvides jamás que lo mereces todo. No te creas a los que hablan de sus vidas como si fueran perfectas en cada uno de sus días. Y no olvides que la perfección es tan subjetiva como la belleza.
No subestimes tus capacidades y no dejes de celebrar ni uno solo de tus méritos. No perdones lo que consideras imperdonable, pero no te llenes de ese rencor rancio que ensucia las almas bonitas. No tengas miedo a la novedad y no le temas al compromiso de lo estable..

" A la Vista de Todos"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano


Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que las practicáramos. Efesios 2:10.
Observe el lector lo bien colocadas que están las “obras” en el lugar donde deben estar. No se obtiene nada de Dios esforzándose para conseguirlo. Nunca merecemos nada más que el juicio de su mano. Si nos diera lo que merecemos, todos terminaríamos en el infierno. No, nosotros recibimos su gracia, su misericordia, su amor. Pero estos regalos dan como resultado las buenas obras. Ese es el propósito. Están diseñados para producir buenas obras. Y son una manifestación maravillosa del poder de Dios.
La palabra «obra» es, en realidad, «poema». Nosotros somos su poema. Quizás sería mejor decir: “Somos su obra maestra”. Dios está obrando en nuestras vidas una magnífica muestra de su sabiduría, su poder, su amor, su vida, su carácter, su paz y su alegría. Nos enseña, nos forma, nos guía, aplica la pintura en los lugares precisos, creando una maravillosa obra maestra para exhibir. Esto dará como resultado buenas obras: bondad, amor, misericordia, compasión, ayuda mutua y atención a las necesidades de los demás.
Pablo dice que Dios preparó estas obras de antemano.
Un hermano pastor nos contó una experiencia que tuvo al tener contacto con un misionero de la región amazónica de Sudamérica, que estaba desanimado y muy angustiado, a punto de abandonar el ministerio. Gracias a ese contacto que tuvo con el misionero, revivió y comenzó a ver de nuevo lo que Dios podía hacer. Vino al pastor con el rostro radiante y dijo: «Vuelvo a mi campo con una perspectiva completamente renovada. Ahora sé cómo obra Dios»..

Mujer Mayor Pensó...

 Tomado de: Corazón luminoso

Por María Lozano

Mujer Mayor Pensó Que Su Hija Adoptiva la Llevaría a un Asilo… Pero Lo Que Pasó Después Sorprendió..... Margaret Wilson estaba sentada tranquilamente en el asiento del copiloto del coche de su hija,
con las manos curtidas por el tiempo entrelazadas con cuidado sobre el pequeño bolso de cuero que tenía en el regazo.
A sus 83 años, su cabello, que antes era castaño rojizo,
se había desteñido a un suave tono plateado
y unas delicadas líneas dibujaban el paso de los años en su rostro.
Las calles familiares de su barrio se deslizaban por la ventana,
cada una cargando recuerdos de los 47 años que había vivido en la misma modesta casa de dos habitaciones.
Miró de reojo a Lisa, su hija adoptiva,
que mantenía la mirada fija en el camino.
Margaret la había acogido en su casa cuando la niña tenía solo 7 años,
una niña tranquila de mirada solemne que ya había visto demasiada tristeza.
Ahora, a sus 42 años, Lisa se había convertido en una mujer serena,
con una fuerza apacible que le recordaba a Margaret al roble del jardín trasero:
aquel que había resistido innumerables tormentas, pero aún se mantenía erguido.
— ¿Estás cómoda, mamá? ¿Necesitas que ajuste la calefacción? —preguntó Lisa,
cruzando brevemente la mirada con Margaret.
— Estoy bien, querida —respondió Margaret,
aunque el consuelo estaba lejos de su mente..

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