Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: 1 PEDRO 3:1-7Vosotros, maridos, igualmente vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo. 1 Pedro 3:7.
Pedro quiere que los maridos comprendan la necesidad de compartir su vida con su esposa sin límites. Son herederos, dice, del precioso don de la vida. Esto significa que un marido debe reconocer el derecho de su esposa a compartir cada aspecto de su vida. Deben derrumbarse todas las barreras entre ellos y abrirse todos los canales de comunicación. No hay áreas prohibidas que él pueda mantener separadas de su esposa.
Pero esto no significa que deban participar siempre en todo de forma conjunta. Él puede por ejemplo ser aficionado a los deportes y ella no, y esto no significa que deba arrastrarla a estas actividades deportivas, cuando ella prefiere estar en casa. Pero debe haber una comprensión mutua en este ámbito; ninguna actividad externa debe amenazar su amor por ella. Esto se relaciona, una vez más, con la necesidad fundamental de la mujer de ocupar el primer lugar en el afecto de su marido. Él debe compartir tan plenamente sus necesidades y deseos con ella, que pueda ella comprenda la situación por completo y no sentir ninguna amenaza afectiva. ¿De qué sirve una pareja si se la excluye de algún ámbito? Su anhelo de compartir plenamente la vida de su marido explica la notoria curiosidad femenina: Ella no tolera la exclusión de ningún aspecto de la vida de su esposo. Él debe abrirle estas puertas de comunicación. Son herederos juntos de la gracia de la vida..

