Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: 2 TESALONICENSES 2:5-12Ahora ya sabéis lo que lo detiene, para que se manifieste a su debido tiempo. Porque el poder oculto de la maldad ya está en acción; pero el que ahora lo detiene lo seguirá haciendo hasta que sea quitado de en medio. Entonces se revelará el inicuo, a quien el Señor Jesús destruirá con el aliento de su boca y aniquilará con el esplendor de su venida. 2 Tesalonicenses 2:6-8.
El Hombre de Iniquidad no puede ser revelado hasta que se elimine cierto poder restrictivo que lo frena. ¿Cuál es ese poder? Pablo dice: «Ustedes saben cuál es. No hace falta decírselo; ¡ya lo saben!». ¿Cómo lo sabían? Probablemente Pablo se lo había dicho cuando estaba con ellos. Pero incluso si no lo hubiera hecho, creo que lo habrían sabido.
Todo cristiano verdadero sabe lo que frena el mal. Incluso hoy, podría preguntarle a cualquier joven cristiano: «Desde que Cristo entró en tu vida, ¿has encontrado algo que frene el mal en ti?». Por mi larga experiencia, sé que la respuesta sería: «Oh, sí, todo es diferente. Ya no tengo los mismos deseos desde que el Señor entró en mi vida». Esta respuesta revela que el Espíritu Santo ha entrado; Dios mismo mora en él..