Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
Padre, has colocado tu Espíritu Santo en mi para que ahora pueda reaccionar ante la ofensa como Cristo lo hizo, en toda sabiduría y amor, buscando siempre glorificar tu nombre y cumplir el propósito que Cristo sea formado en mí, amén.LEE LA PALABRA DE DIOS
“Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.” Santiago 1:19-20.
“Entonces le escupieron en el rostro, y le dieron de puñetazos, y otros le abofeteaban, diciendo: Profetízanos, Cristo, quién es el que te golpeó”, Mateo 26:67-68.
REFLEXIONA
Vemos en varias ocasiones cómo los fariseos y religiosos continuamente, a través de acusaciones, trampas e insultos, trataban que Jesús cayera en sus provocaciones, pero Él les respondía con una sabiduría perfecta, en equilibrio y calma, confrontaba con preguntas pero sin caer en devolver insulto por insulto.
Su actitud era Inofendible porque su identidad y autoridad no dependían de la aprobación humana, sino de la aprobación del Padre que con su Espíritu le guiaba en todo, conforme a las escrituras. (Mateo 12:3-4, Mateo 19:4-5, Lucas 20:3-4)
Inofendible no se trata de nunca ofenderse, sino, de no permanecer en la ofensa, ni de responder con ofensa. Esto es imposible para la carne, necesitamos de la cruz y de aprender de Aquel único manso y humilde de corazón para hallar paz en medio de la confrontación, es decir, un corazón inofendible es aquel que elige no guardar rencor ni dejar que la ofensa controle sus emociones, negándose a mantenerse en enojo y permitiendo así el reflejo de la mansedumbre de Jesús. (Mateo 11:28, Efesios 4:26)..



Esfuérzate en tener una mayor comunión con Dios. Quien lo busca lo encuentra.