Tomado de: Publicación de 1988
Por María Lozano
Qué bonito era recordar aquella época en la que ir a la escuela significaba mucho más que sentarse en un salón a recibir clases.


Los niños procuraban llevar su uniforme limpio, el cabello arreglado y aprendían desde pequeños que al maestro se le debía escuchar y tratar con respeto.
Eran costumbres sencillas, pero detrás de ellas había algo muy importante: disciplina, responsabilidad, educación y valores.
Con el paso de los años, muchas cosas han cambiado. Y aunque no todo lo de antes era perfecto, sí hay algunas enseñanzas que sería bonito recuperar.
Porque el respeto hacia un maestro no debería pasar de moda. Un uniforme limpio no debería verse como algo sin importancia. Aprender buenos modales y cuidar la presentación personal también puede ser parte de la formación de un niño.

La escuela no solamente forma estudiantes que aprenden materias. También contribuye a formar personas que sepan convivir, escuchar, respetar y asumir responsabilidades..
Quizás por eso, cuando recordamos aquellas épocas, no solamente extrañamos el uniforme o la manera de llevar el cabello. Extrañamos algunos de esos valores que acompañaban la educación y que hoy sentimos que se han ido perdiendo.



Recuperar esas buenas costumbres no significa vivir en el pasado. Significa conservar aquello que todavía puede aportar a la formación de las nuevas generaciones.


Lee Santiago 1:5, 3:17 y Eclesiastés 3:1-7.