Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
En cuanto a Dios, perfecto es su camino,Y acrisolada la palabra de Jehová.
Escudo es a todos los que en él esperan.
(2 Samuel 22:31)
El camino de Dios es perfecto y su Palabra es verdadera. Este versículo nos da una base sólida: en un mundo lleno de incertidumbre, Dios es el camino perfecto.
Nada en nuestras vidas es desconocido para el Señor. Incluso cuando enfrentamos pérdidas y dudas, podemos confiar en que el camino de Dios siempre es el mejor. Su propósito es eterno y ve más allá de nuestras limitaciones. La perfección de su camino no reside en la ausencia de dolor, sino en la certeza de que todas las cosas obran para el bien de quienes lo aman (Romanos 8:28).
La Palabra del Señor permanece inquebrantable. A lo largo de los siglos, ha sido probada, desafiada y perseguida, pero nunca se han dejado de cumplir sus promesas. Es una luz para nuestros pasos, una dirección segura en medio de la oscuridad. Es en ella donde encontramos la verdad que libera, consuela y transforma.
Y más aún: Dios es nuestro escudo. No un escudo cualquiera, sino refugio para todos los que se acercan a él. No importa cuán fuerte sea la tormenta ni cuán grande sea el enemigo, quienes confían en el Señor encuentran protección, paz y esperanza..
Si Jesús es la vacuna, la Biblia es el prospecto. En ella encontramos las indicaciones para lograr mantenernos saludables, día tras día.