Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
Padre, perdóname por no escuchar y obedecer tu voz, pues me has revelado, por medio de tu Espíritu Santo, que, en ocasiones, he puesto por encima de ti mi propia voz o incluso la de los demás. Aquellas voces son las que se levantan en contra de tu conocimiento, y no quiero permitirlas más en mi vida, pues quiero obedecer y confiar en tu buena, perfecta y agradable voluntad. Amén.*Lee la Palabra de Dios*
“Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia,... y la dio por mujer a Abram su marido.Y él se llegó a Agar, la cual concibió”; Génesis 16:2b, 3a y c, 4a.
*Reflexiona*
En este pasaje vemos que, aunque Abraham no fue el promotor de la idea de “ayudar a Dios”, si aceptó, atendió y obedeció la voz de su esposa. Al no haber atendido ni permanecido firme en la voz de Dios, y al permitir que se sembrara en su corazón una raíz aérea que decía que había que “ayudar” a Dios, surgieron grandes problemas:
Nace Ismael, quien no era el hijo que Dios había prometido (Génesis 16:4a).
Se crea una enemistad entre Agar y Sara (Génesis 16:4b).
Se crea una enemistad entre Ismael e Isaac (Génesis 21:9)..
con cuidado y devoción