Nuestro Salvador y Redentor

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Este versículo no es solamente un bonito mensaje, es una realidad de la cual podemos disfrutar día a día. No dejemos que las cosas de este mundo afecte nuestra verdadera realidad. Estamos en este mundo para ganar un espacio en el reino de Dios y ese boleto se llama Jesucristo, Nuestro Salvador y Redentor.
• Romanos 8:37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
• 2 Corintios 2:14 Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento.
• 1 Juan 5:4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe.
• Apocalipsis 21:4 El enjugará toda lágrima de sus ojos, y ya no habrá muerte, ni habrá más duelo, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado..

Garantías de por Vida

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Hace algunos años compré una maleta, y como parte de la promoción de venta la tienda incluía una garantía de por vida. “No importa lo que suceda”, decía el vendedor, nosotros la repararemos o la reemplazaremos gratuitamente. El precio era bastante elevado, pero ante tal promesa decidí comprar un par de ellas. He de decir que con los años la tuve que llevar un par de veces a reparar, y efectivamente la repararon sin costo; no obstante, hace un par de años me enteré que la empresa productora se declaró en bancarrota, lo cual tuvo como consecuencia inmediata que también se hundieran las garantías de sus productos.
En un mundo donde las promesas la mayoría de las veces no valen más que el papel en el que se escriben, existe una promesa en la cual podemos confiar. A través de la Biblia hay una promesa repetida que Dios no abandona a quienes depositan su fe en Él. En Deuteronomio 31 leímos las palabras que Moisés le compartió a Josué: “El Señor es quien va delante de ti. Él estará contigo; no te dejará ni te desamparará. ¡No temas ni te atemorices!” (v...

La Verdadera Humildad

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

La verdadera humildad es cuando aceptamos que necesitamos a Dios en todos los aspectos de nuestra vida, si hacemos lo contrario estamos diciendo que no necesitamos de Dios , que nuestra religiosidad es suficiente y que cumpliendo con algunos ritos Dios nos tiene que escuchar , pero esto seria el comienzo de nuestra destrucción ,
• Proverbios 11:2 Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; pero con los humildes está la sabiduría.
• Proverbios 15:33 El temor del SEÑOR es instrucción de sabiduría, y antes de la gloria está la humildad.
• Proverbios 29:23 El orgullo del hombre lo humillará, pero el de espíritu humilde obtendrá honores.
• Lucas 14:11 Porque todo el que se engrandece, será humillado; y el que se humille será engrandecido»..

Oh Señor, ¿Quién como Tú?

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Que bueno poder recordar a cada instante que somos Hijos de un Rey , o mas bien del Rey de Reyes y Señor de Señores. Somos hijos del Creador de todas las cosas. El enemigo hace que nos concentremos en lo cotidiano de este mundo, para mantenernos lejos de la protección de Dios, tenemos que cambiar nuestros pensamientos entendiendo que Dios tiene cosas grandes para nosotros aquí en la tierra como también en el cielo,
• Éxodo 15:11 ¿Quién como tú entre los dioses, oh SEÑOR? ¿Quién como tú, majestuoso en santidad, temible en las alabanzas, haciendo maravillas?
• Deuteronomio 4:35 A ti te fue mostrado, para que supieras que el SEÑOR, El es Dios; ningún otro hay fuera de El.
• Salmos 99:3 Alaben tu nombre grande y temible; El es santo..

Nuestro Salvador y Redentor

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Este versículo no es solamente un bonito mensaje, es una realidad de la cual podemos disfrutar día a día. No dejemos que las cosas de este mundo afecte nuestra verdadera realidad. Estamos en este mundo para ganar un espacio en el reino de Dios y ese boleto se llama Jesucristo, Nuestro Salvador y Redentor.
• Romanos 8:37 Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
• 2 Corintios 2:14 Pero gracias a Dios, que en Cristo siempre nos lleva en triunfo, y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar la fragancia de su conocimiento.
• 1 Juan 5:4 Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe..

SEDIENTO

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Jesús le contestó: ―Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:13-14.
Al principio de este capítulo, una mujer se encuentra con Jesús en el pozo de Jacob. Esta mujer había ido para sacar agua. ¡De qué manera tan preciosa Jesús saltó por encima de las diferentes barreras que le separaban de esta mujer! Él era un rabino, y según la ley rabínica se instruía a los rabinos a no hablar nunca con una mujer en público, ni siquiera con sus propias esposas o hermanas. De hecho la ley rabínica decía: “Es mejor quemar la ley que dársela a una mujer”. En esta cultura consideraban a las mujeres como totalmente incapaces de entender temas complicados como la teología y la religión.
Pero fíjese usted en cómo la trata Jesús. Él pudo sacar Sus propias conclusiones por la circunstancia de que ella había ido a este pozo. Aunque había otro pozo en el pueblo, como una paria de la sociedad se veía obligada a recorrer todo el camino hasta este pozo, que se hallaba a media milla de distancia. Al encontrarse con ella, nuestro Señor entendió esto como una señal de Su Padre que aquí estaba una de aquellas pecadoras a las que Él había venido a llamar al arrepentimiento. Él mismo dijo en una ocasión: “no he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento” (Mateo 9:13b). Es posible que Él supiese más acerca de la historia de esta mujer de lo que sugiere esta introducción, porque un poco más adelante le menciona varios hechos acerca de ella que Él evidentemente sabía. Había pasado varias veces por este pequeño pueblo y probablemente hubiese oído algo acerca de ella, y el haberse encontrado con ella en el pozo es para Él una indicación que Dios el Padre deseaba tenderle una mano a la mujer.
Jesús le dice: “No estoy hablando sobre el agua del pozo. Bebe de esta agua y volverás a tener sed”. (Ella sabía lo que Él había querido decirle porque llevaba años viniendo al pozo.) “Cualquiera que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás.” Como es natural, no quiso decir que la persona podía beber del agua viva y que no volvería a tener sed jamás en su alma, como tampoco que una persona bebiese cualquier clase de agua en el sentido físico y literal y no volver jamás a tener sed. Lo que Él quiso decir es lo que nosotros hemos descubierto en nuestros propios hogares. ¿Cómo evitamos tener sed? El agua nos llega por una tubería de la que disponemos todo el tiempo, de manera que cuando tenemos aunque no sea más que un poco de sed, bebemos de ella, y eso es lo que quiso decir Jesús aquí. El agua que Él daría estaría disponible continuamente, de modo que cualquiera que tuviese sed pudiese beber de inmediato.
Muchos cristianos nunca parecen entender esta verdad. Nunca se dan cuenta que hay un lugar donde su sed interior, su sensación de inquietud, su deseo de más de lo que tienen, puede quedar satisfecho de inmediato.
Jesús continúa dejando claro que va a ser en el interior: “el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salta para vida eterna”. Como es natural, lo que quiere decir es que el Espíritu que Él impartirá es un Espíritu que da vida, que cuando la persona bebe de este Espíritu, esa persona experimenta la calidad de vida que llaman las Escrituras vida eterna.
Esto significa mucho más que la vida eterna. Significa una vida autentica, vigorizante, llena de emociones y retos; una vida que tiene las cualidades del amor, del gozo y de la paz a su alrededor. Cuando usted sabe que le faltan estas cualidades, si bebe usted de inmediato del agua que le dará Jesús, podrá calmar su sed de inmediato, una y otra vez, repetidamente. Es una imagen preciosa: una fuente que fluye para vida eterna..

¿Salvar o Condenar?

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:17.
Este versículo es una gran norma acerca de cómo debemos hablar acerca del evangelio a las personas que no conocen a Dios, a aquellos que llevan una vida descuidada, indiferente, con frecuencia pecaminosa y desgraciada. No debemos hablarles meneando el dedo ante ellos, haciéndoles ver lo terribles que son y las cosas tan malvadas que se están haciendo a sí mismos. Debiéramos hacerlo sintiendo la agonía, el sufrimiento, la vergüenza interior, la soledad, la miseria y angustia que están sintiendo. Así es cómo se siente Dios y cómo debiéramos sentirnos nosotros también.
Pablo expresa esto de una manera muy hermosa en su segunda epístola a los corintios: “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados” (2 Corintios 5:19a). Ése es el motivo por el que en cada relato que tenemos acerca de Jesús en los evangelios, en los que está tratando con pecadores reconocidos, evidentes y vulgares, no escuchamos nunca una palabra de condena. Veamos, por ejemplo, la mujer junto al pozo de Samaria. Había tenido cinco maridos y en esos momentos estaba viviendo con un hombre que no era su marido. Jesús fue cortés con ella; no la atacó, no la culpó ni la juzgó. No hay condenación alguna.
Como es natural, esto no significa que Dios no se interese por nuestros pecados. Él sabe que no podemos vernos libres hasta que no se haga algo sobre ellos. Por todas las Escrituras se nos recuerda que Él vino con el propósito de que seamos libres de nuestros pecados, no para dejar que sigamos viviendo en ellos o para decir que no tienen importancia, sino para hacer que seamos libres de ellos. Pero lo que Él quiere que nosotros tengamos perfectamente claro es que los pecados no nos impiden acudir a Él. Nosotros venimos ante la presencia de Dios sabiendo que seremos recibidos con Su amor, con un corazón perdonador y con Sus brazos abiertos.
Hay un relato conmovedor acerca de un joven que se había peleado con su padre y se había marchado de su casa. Continuó manteniéndose en contacto con su madre y deseaba de todo corazón poder regresar para Navidad, pero temía que su padre no se lo permitiese. Su madre le escribió y le animó a que regresara al hogar, pero él sintió que no podía hacerlo hasta que no estuviese seguro que su padre le había perdonado. Finalmente, no quedó más tiempo para enviar cartas. Su madre le escribió y le dijo que ella hablaría con el padre y, si éste le había perdonado, ella ataría un trapo blanco en el árbol que crecía junto a las vías del ferrocarril cerca de su casa, que él podría ver antes de que el tren llegase a la estación. Si no estaba el trapo, sería mejor que continuase el viaje.
De manera que el joven se puso en camino para su casa. Al acercarse el tren a su casa, se sintió tan nervioso que le dijo a su amigo que viajaba con él: “No me atrevo a mirar. Siéntate en mi lugar y mira por la ventanilla. Te diré el aspecto que tiene el árbol y tú me dirás si hay un trapo sobre él o no”. De manera que su amigo cambió de asiento con él y miró por la ventanilla. Después de un rato el amigo dijo: “Oh sí, estoy viendo el árbol”. El hijo le preguntó: “¿Hay un trapo blanco atado a él?”. Durante un momento el amigo no dijo nada, pero a continuación se volvió y con una voz muy suave le dijo: “¡Hay un trapo blanco colgado en cada una de las ramas de ese árbol!”. Eso es lo que está diciendo Dios en Juan 3:16-17. Dios ha eliminado la condenación, haciendo posible que nosotros podamos acudir libre y abiertamente al hogar para estar con Él..

Entrada destacada

Nuestro Salvador y Redentor

 Tomado de: Palabra de Vida Por María Lozano Este versículo no es solamente un bonito mensaje, es una realidad de la cual podemos disfrutar ...