Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: HEBREOS 10:26-39Pero traed a la memoria los días pasados, en los cuales, después de haber sido iluminados, sostuvisteis un fuerte y doloroso combate; por una parte, ciertamente, con vituperios y tribulaciones fuisteis hechos espectáculo, y por otra, llegasteis a ser compañeros de los que estaban en una situación semejante: porque de los presos también os compadecisteis, y el despojo de vuestros bienes sufristeis con gozo, sabiendo que tenéis en vosotros una mejor y perdurable herencia en los cielos. No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene una gran recompensa. Hebreos 10:32-35.
El autor reconoce que la mayoría de estos a quienes escribe ya han dado prueba de verdadera fe y un nacimiento genuino. Sus tempranos años cristianos fueron marcados por el amor, el gozo y la esperanza, a pesar de las dificultades y la persecución. Habían seguido a Cristo, aunque les había costado mucho. Se habían sometido al señorío de Cristo, incluso cuando su propia voluntad hubiera sido distinta. Ésa es la marca de la realidad, la prueba de fe. Aceptaron alegremente y con compasión las persecuciones, las necesidades, las adversidades que se les presentaron. Tomaron el yugo de Cristo sobre sí mismos, obedecieron Su señorío, y lo manifestaron por amor y buenas obras. Estaban viviendo por fe.
Puedes hacer estas cosas sólo cuando vives por fe. Cuando has aceptado la Palabra de Dios y has reconocido que Cristo es quien dice ser, que la historia del mundo va a resultar como dijo que iba a resultar, y que los valores de la vida son lo que Él dice que son, entonces, y sólo entonces, puedes hacer este tipo de cosa. Sólo necesitaban hacer una cosa más: ¡continuar! Eso es todo. Están haciendo lo que es bueno; simplemente continúa haciéndolo. El camino terminará al amanecer de un nuevo día y la venida del Dios viviente..