Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
“Es saludable estar contento, pero la envidia puede devorarte”.Proverbios 14:30 (NVI)
Para vivir una vida abundante que rebose de la bondad de Dios, lo primero que debes hacer es comenzar a ser agradecido y dejar de quejarte. Lo segundo que debe hacer es comenzar a estar contento y dejar de compararte.
Dios te hizo para ser tú. ¡Él no quiere que seas nadie más! Cuando te comparas con otras personas, sientes envidia y resentimiento, e incluso podrías comenzar a convertirte en una copia.
Pero Dios nunca ha hecho un clon. Dios solo hace originales. Incluso los gemelos idénticos son diferentes en miles de formas. Si no vas a ser tú, ¿entonces quién serás tú?
La verdad es que compararte solo te mete en problemas. Cuando por ejemplo comparas tu apariencia, tus calificaciones, tu cónyuge, tu carrera o tus hijos, surgen dos problemas.
Primero, te llenas de desánimo, porque siempre puedes encontrar a alguien que esté haciendo un mejor trabajo que tú, alguien que se vea mejor, gane más dinero o tenga más talento. Y como anotamos en el devocional anterior, te llenas de orgullo. ¿Por qué? Porque siempre puedes encontrar a alguien que no esté haciendo un trabajo tan bueno como tú..
Si de veras crees en Dios, ya él está contigo. Ahora debes vivir como quien cree.