Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
*Por favor ora conmigo*Señor que tu evangelio impacte primero mi corazón para poder impactar a mi familia y a otros. Quiero ser testigo de tu amor, donde me envíes Espíritu Santo, quiero depender de ti para que me lleves a dar testimonio. Quiero ser un misionero de corazón en todo tiempo y en todo lugar, por eso, enséñame a mirar afuera, mantén mis ojos fijos en ti, en tu regreso, pero mis manos ocupadas en tu obra, sirviéndote con esperanza, amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra. Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”. Hechos 1:8-11.
*Reflexiona*
La enseñanza que Jesús presentó posresurrección, fue una encomienda para la evangelización mundial. Aquí, la Gran Comisión está precedida por su promesa del derramamiento del Espíritu Santo, porque necesitamos recibir su poder para cumplir con efectividad con la misión. Él nos da su Espíritu para buscar a los perdidos, para tener autoridad y declarar con valentía a Jesús como el Hijo de Dios, y poder para establecer su iglesia localmente y a lo largo del mundo.
La iglesia debería extenderse desde Jerusalén hasta lo último de la tierra, pero no con esfuerzos humanos. La misión está arraigada en lo que Jesús comenzó desde Jerusalén y es un llamado divino, por eso nos dijo: “y me seréis testigos en Jerusalén (nuestra casa-local), en toda Judea (nuestra ciudad), en Samaria (nuestra nación- transcultural) para impactar todo tipo de personas que no están en nuestro entorno y hasta lo último de la tierra (internacional). Este último mandamiento antes de ascender al cielo, pone de manifiesto el poder y la voluntad de Dios para alcanzar al mundo para Él a través de nosotros, sus testigos. Es una misión que Jesús nos entrega como seguidores, no como una carga, sino como un propósito para continuar con su obra..