El Secreto de tus Ojos

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

En el secreto de tus ojos color
Miel, encontré mi destino, la
luz, que guía mis pasos por
el más hermoso camino. Tus
labios. Rojos despiertan los
besos. que soñé, y en cada
Beso de Amor para siempre
me quedé no existe un cielo
más bello que el que en tu
mirada halle.
Tu piel, blanca como el más
suave terciopelo,es la caricia
que que llena de primavera mi
cielo y tu pelo dorado como los
rayos del sol al amanecer
ilumina mi vida y me
enseña de nuevo a creer eres
el milagro más hermoso de
amor que pude conocer
Cada beso tuyo florece
cómo una rosa en mi
corazón, con el perfume de él
amor que no conoces fin tú?
sonrisa es la melodía que hace
cantar mi corazón, tus brazos
son, el amor, que esperé con
tonta, ilusión contigo, descubrí
lo más bello que es el amor.

¡ Dios Está Contigo! Exáltalo a Tiempo y fuera de Tiempo.

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.
(1 Pedro 5:6-7) Dios es poderoso y soberano. Nada acontece en este mundo sin que él tenga conocimiento de ello. Al enfrentar nuestras dificultades nos damos cuenta de lo frágiles que somos. ¿Quiénes somos nosotros frente a la poderosa mano de Dios? A pesar de lo pequeños que somos, Dios nos ama grandemente. Él nos amó antes que todo. Él entregó a su único Hijo por nosotros. Él escogió amarnos y dar una perspectiva de redención. Cuando reconocemos lo que Dios hizo, recibimos aún más provisión de parte de él. No reconozcas el poder de Dios solo cuando te encuentras en medio de dificultades. Él quiere recibir tu reconocimiento también cuando todo va bien. Los momentos difíciles vendrán y es por eso que es importante que busques a Dios a "tiempo y fuera de tiempo". Cuando buscamos la presencia del Espíritu Santo y leemos la Palabra de Dios, fortalecemos nuestra unión con el Padre. Exáltalo a su debido tiempo y cuando sea el momento correcto, Él te exaltará. Exalta a Dios a tiempo y fuera de tiempo Busca a Dios a través de su Palabra. Leer la Biblia edifica nuestra alma y nuestro entendimiento. Dedica un momento para la oración. Expresa tu gratitud, presenta tus angustias. Dios quiere oírte..

No Sientas Pena Por Ti, Regocíjate.

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Lea: Hechos 16:25-40
Después de haberlos azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardara con seguridad. El cual, al recibir esta orden, los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. (Hechos 16:23-26)
No hay nada inusual sobre la ocurrencia de un terremoto en esta región. Hasta hoy en día, los terremotos son frecuentes en el norte de Macedonia. El terremoto era algo natural; pero el momento en el que ocurrió era sobrenatural. Dios desató el terremoto justo en el momento preciso y liberó a Pablo, Silas y los otros prisioneros. El aspecto más dramático de esta historia, de hecho, no es el terremoto. Es leer que Pablo y Silas cantaban himnos al Señor en medio de la noche. ¡Alguien ha dicho que el evangelio entró en Europa por medio de un concierto sagrado que tuvo tanto éxito que derrumbó la cárcel!
¡Imagínate esto, hombres presos alabando al Señor! Ese es el significado de la palabra “orando” utilizada aquí. No estaban pidiendo nada; estaban alabando al Señor cantando himnos. Y ellos tampoco estaban fingiendo al alabar, como queriendo mostrando que eran muy espirituales. Sus espaldas decían otra cosa. Estaban sangrantes y en carne viva, y sus cuerpos estaban cubiertos de heridas. Sus almas cargadas por haber sufrido una gran injusticia, pero no exhibían ninguna lástima de sí mismos ni resentimiento hacia sus agresores. Se estaban enfrentando a una situación de incertidumbre agonizante. No sabían que este terremoto liberador venía en camino como un "de repente del Señor". Pero estos hombres a pesar de sus circunstancias, a la media noche comenzaron a alabar a Dios y a cantar himnos. No sé qué es lo que cantaron. Sé tal vez, lo que yo podría haber cantado: “Salva Señor a los condenados injustamente; cuida de tus hijos agonizantes”. Pero conociendo el testimonio del apóstol y su carácter, creo que estaban cantando: “¡Cuán grande es Él!”. Evidentemente cantaron porque podían ver cosas que nosotros, en nuestra condición pobre y ciega, raramente vemos. Estos eran hombres de fe genuina. Cuando veas lo que ellos dijeron, tu pregunta ya no será: “¿Por qué cantaron?”, sino “¿Qué otra cosa más podían hacer sino cantar?”-

Mujeres trabajadoras.

 Tomado de: Rafael Llamas  Jiménez

Por María Lozano

En un pueblecito chico
de mi vieja Andalucía,
se levantaban temprano
antes que llegara el día.
Mientras subía el café,
preparaban el canasto,
el pañuelo y el sombrero
y se iban para el tajo.
Se amarraban a la cintura
con una cuerda aquel saco
y recogían a mano
el algodón sin descanso.
Dejaban los cascabillos
limpios y a paso ligero
bajo la atenta mirada
y la sombra del manijero.
Se acababa la faena
y les pesaba en la romana
los kilos que habían cogido
y vuelta a empezar mañana.
A esas mujeres del campo,
Carmen, Fernanda o Pilar,
nadie les pasaba lista
a la hora de estudiar.
Nunca fueron al colegio
porque había que trabajar.
¡Que le pregunten al trigo!
¡A la vid y el olivar!

Autor: Rafael Llamas Jiménez

¡¡¡Si El Hijo Os Libertare!!!

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (Juan 8:36) Buscamos liberarnos de la culpa, los miedos, las ansiedades y las cadenas invisibles que intentan aprisionar nuestras almas. Sin embargo, ninguna fuerza terrenal, filosofía humana ni logro personal puede tocar lo más profundo de nuestro ser como Cristo. Solo el Hijo de Dios tiene poder para romper las cadenas que nos impiden una vida plena. Cuando Jesús declara que él mismo es quien libera, no se refiere a una libertad superficial. Es una transformación que comienza en el interior. Además de quitar el peso del pecado, él restaura, renueva y guía el corazón hacia un nuevo propósito. La libertad que Cristo ofrece no depende de circunstancias externas, pues nace de una obra realizada en la cruz, sellada por su amor eterno. Si el Hijo te libera, eres libre del pasado, de las acusaciones y mentiras que intentan definir quién eres. Libre de la necesidad de cargar solo con tu dolor. Libre para empezar de nuevo, para caminar con esperanza, para elegir el bien, para vivir en paz, incluso en medio de las tormentas. Libre para comprender que tu identidad no reside en tus fracasos ni limitaciones, sino en la gracia que te ha alcanzado. Esta libertad, sin embargo, también es una invitación a caminar con Cristo diariamente, a entregarle las áreas que aún nos resistimos a soltar, a confiar cuando no entendemos y a seguirlo incluso cuando el camino parece estrecho. Pero es precisamente en este camino que experimentamos el poder de su promesa. Si el Hijo te libera, eres libre, verdaderamente libre. Que esta verdad toque tu corazón hoy, brindándote fuerza, fe y renovación para seguir adelante en la luz de aquel que te llamó a vivir plenamente. Viviendo la libertad Busca la presencia de Jesús diariamente a través de la oración y la Palabra, permitiendo que él renueve tus pensamientos y guíe tus decisiones con sabiduría. Abandona las cargas innecesarias..

Alerta, Peligro, Cuidado

 Tomado de: Alfonso  De Caro

Por María Lozano


POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: HEBREOS 3:7-15
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo. Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy», para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado, porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio. Hebreos 3:12-14.
Participamos en Cristo si esa fe que comenzó continúa produciendo en nosotros aquello que sólo la fe puede producir: el fruto del Espíritu. Ésta es una importante advertencia de este libro; una advertencia que es en contra del peligro del endurecimiento: de oír las palabras y creerlas, entender lo que significan, pero de no tomar ninguna acción sobre ellas; el riesgo de tener la verdad en la cabeza pero nunca dejar que llegue al corazón. Pero la verdad conocida nunca hace nada; es la verdad aplicada que nos libera. La verdad simplemente conocida sólo nos enorgullece con soberbia de conocimiento. Podemos citar las Escrituras de memoria, podemos memorizarlas, podemos conocer el mensaje en cada libro y sabernos el libro completo de tapa a tapa, pero la verdad conocida nunca hará nada por nosotros. Es la verdad aplicada, la verdad sobre la que actuamos, que se mueve y cumple y cambia.
El terrible peligro el cual el escritor está señalando es que la verdad que es conocida pero sobre la cual no actuamos es un horrible efecto del endurecimiento de corazón, de modo que ya no es capaz de actuar, y perdemos la habilidad de creer. Esto es lo que quiso decir el Señor Jesús cuando dijo a Sus discípulos: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos” (Lucas 16:31).
Un hombre me dijo: “Si tan sólo tuviéramos la capacidad de hacer milagros como lo hacía la iglesia primitiva, entonces realmente podríamos avanzar esta causa cristiana. Si pudiéramos llevar a cabo estas cosas de nuevo y tuviéramos bastante fe para hacer milagros, podríamos hacer que la gente creyera”. Pero tuve que decirle que después de treinta y cinco años de observar esta escena y estudiar las Escrituras, estoy completamente convencido de que si Dios nos concediera este poder, como es perfectamente capaz de hacer, de tal forma que milagros del poder de Dios fueran demostrados a cada paso, ¡no habría ni un solo cristiano más añadido a la causa de Cristo de lo que hay ahora! Al cierre del ministerio de Jesús mismo, después de esa notable demostración del poder de Dios en medio del pueblo, ¿cuántos estuvieron con Él al pie de la cruz? Una pequeña banda de mujeres y un solo hombre, y habían sido ganados no por Sus milagros sino por Sus palabras..

Cómo Eliminar y Reemplazar tus Viejos Hábitos

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

“Presta suma atención a estos asuntos. Entrégate de lleno a tus tareas, para que todos vean cuánto has progresado”. 1Timoteo 4:15 (NTV)
Si bien se te dio una naturaleza completamente nueva en el momento de la conversión, todavía tienes hábitos, patrones y prácticas que deben eliminarse y reemplazarse.
Deja ir los temores que te impiden crecer. La verdad nos hará libres, pero a menudo nos hace miserables primero. El miedo a lo que podríamos descubrir si enfrentamos honestamente nuestros defectos de carácter, puede mantenernos viviendo en la prisión de la negación. Solo cuando se le permite a Dios brillar la luz de su verdad sobre nuestras fallas, fracasos y complejos, podemos comenzar a trabajar en ellos. Es por eso que no puedes crecer sin una actitud humilde y enseñable.
Deja de basar tu identidad en tus “defectos”. Decimos: “Soy como soy”… o “Así es como soy”. La preocupación inconsciente es que, si me libero de mi hábito, de mi dolor o de mi problema, ¿quién seré? Este miedo definitivamente puede hacer lento tu crecimiento.
Los buenos hábitos tardan en desarrollarse. Recuerda que tu carácter es la suma total de tus hábitos. No puedes pretender tener integridad a menos que sea tu costumbre ser siempre honesto. ¡Un marido que es fiel a su esposa casi siempre no es fiel en absoluto! Tus hábitos definen tu carácter.
Recuerda: debes practicar todos los días los hábitos que te harán más como Cristo..

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