En el Ocaso

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Cada atardecer me habla de ti
pintando tu sonrisa en el ocaso;
el cielo, llora en silencio por mí
porque tu ausencia deja un vacío
a mi paso
Las sombras de la noche me
abrazan, susurrando tu nombre
el corazón; en cada rincón, tus
recuerdos, descansan, alimentados
en esta eterna ilusión..

"Reconocer La Autoridad de Dios"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Amado Dios, tú eres el Señor de mi vida y quien gobierna mi corazón. Mis pensamientos, sentimientos y acciones reflejarán esta verdad, pues tú has prometido que la obra que comenzaste en mí la perfeccionarás hasta el día de Jesucristo. Creo en tu promesa y me aferro a ella con confianza. Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”. Lucas 6:46-49.
*Reflexiona*
Hemos visto hasta el momento tres claves para permitirle a Dios quitar de nosotros el orgullo: dejar de luchar contra Él, reconocer que tenemos un problema y el despojo. Sin embargo, todo esto nos conduce a una verdad fundamental: reconocer la autoridad de Dios.
Ese es precisamente el propósito del Señor: llevarnos a comprender que quien debe gobernar nuestras vidas no somos nosotros, sino Él. Por eso, cuando actuamos de otra manera, nos confronta con una pregunta muy seria: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. Llamarlo Señor implica reconocer su derecho a dirigir nuestra vida. No podemos afirmar que Él es nuestro Señor mientras insistimos en seguir nuestros propios caminos..

Dios te capacida para lidiar con todo

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
(Romanos 8:37) «Más que vencedores...» Piensa en la idea de compleción que ese versículo retrata sobre la victoria que recibimos «en todo esto». No habla solamente de determinados tipos de problemas, enfermedades o luchas, sino de todas las cosas. Qué maravilla saber que a través del amor de Dios, en Jesús podemos vencer todo lo que la vida nos traiga. En todas las aflicciones que surjan recuerda que Jesús venció en la cruz, resucitó, te ama e intercede por ti. Ser «más que vencedores» no significa ausencia de dificultades. Significa que Jesús nos amó, luchó en nuestro lugar, venció y comparte su victoria con nosotros. No solo eso, él venció todos los males que podrían separarnos del amor de Dios y de la vida eterna. Toda acusación del enemigo, todo poder de las tinieblas, toda maldición, pecado y dolor: ¡Cristo los venció! Él te ayuda y te da fuerzas para vencer cada nuevo día, cada problema y tribulación. No olvides jamás que nada podrá separarte del amor de Dios en Cristo Jesús. ¡Cree! ¡Eres más que vencedor! La victoria de Jesús es completa a pesar de las aflicciones momentáneas de esta vida. Mantén tu amor, tu fe y tu esperanza firmes en Dios hoy y siempre. Ora y clama a Dios..

Amistad que Abraza el Alma

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

En un hermoso atardecer dorado
las mariposas danzaban a tu lado
la Luna se asoma, en lo alto
plateada sobre el cielo azul danza
encantado mientras mi corazón
latía hechizado.
Las flores del campo brillaban en
tu mirada entre pétalos y risas, tú
voz fue mi morada, corríamos
descalzos por la hierba perfumada
y el aire en nuestro rostro pasión
desatada como locos de alegría
alma entrelazada..

"Deja de luchar contra Dios"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Amado Padre, ¡cuánta paciencia has tenido conmigo!, pues no es la primera vez que me confrontas en cuanto a mi orgullo. Espíritu Santo de Dios, ayúdame a despojarme de la terquedad y del orgullo, pues no quiero seguir ofendiéndote ni contristándote. Señor Jesús, ¡cuánta necesidad tengo de que crezcas en mí y que yo mengüe! Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí. Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar” Hechos 27:12-15.
*Reflexiona*
En el devocional anterior reflexionamos acerca de la terquedad y vimos cómo aquellos hombres decidieron ignorar la advertencia de Pablo y continuar navegando. Pero, ¿qué había detrás de esa decisión? La respuesta es el orgullo. La terquedad no es más que una manifestación de un corazón que se resiste a reconocer que Dios tiene razón.
El barco en el que viajaban Pablo, el centurión y los demás presos, rumbo a Roma, puede representar ese orgullo que muchas veces gobierna el corazón del hombre. Y de él necesitamos despojarnos, pues, en lugar de impulsarnos hacia adelante, termina produciendo estancamiento.
Aquellos hombres creyeron tener el control. Al ver que el viento soplaba favorablemente, pensaron que podían continuar el viaje sin problemas. Sin embargo, el tiempo cambió abruptamente y la tormenta demostró que ni la experiencia de los marineros, ni la embarcación, eran suficientes para hacerle frente. Finalmente comprendieron que luchar contra el viento sería inútil y se dejaron llevar por él, pues era mejor permanecer con vida que perecer intentando navegar contra la corriente..

De tumbas a jardines

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

«Padre, gracias por recordarme que por la fe en tu Hijo Jesús soy libre y que conforme a esa libertad que Cristo me ha dado debo andar. Ayúdame, Espíritu Santo de Dios, a tener presente esta verdad en mi mente y corazón cada vez que el enemigo me quiera impulsar a sumergir áreas de mi vida en sepulcros. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.»
2. Lee la palabra de Dios
“Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal” Marcos 5:15a.
3. Reflexiona
Jesús ha venido a dar libertad por medio de la verdad, tanto a los cautivos por el pecado como a los oprimidos por el maligno, pues Él mismo manifestó “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32), y es que conocer la verdad significa conocer a Jesús (Juan 14:6) y su obra redentora, la cual nos es revelada por medio de su palabra, pues en ella se nos declara que por amor Él pagó nuestras deudas, porque Dios ofreció a Jesucristo como sacrificio por nuestros pecados, por eso cuando creemos a la verdad Dios perdona todos nuestros errores, nos da salvación y vida eterna.
Por lo tanto, al tener el Gadareno un encuentro con la Verdad (Jesús) pudo ser liberado de la esclavitud del pecado y del tormento en el que lo tenía sometido Satanás. De igual manera ha sucedido con nosotros, pues no solo fuimos liberados de la esclavitud del pecado cuando creímos en Cristo, sino también incluso ahora somos liberados de aquellas opresiones en las que el maligno nos quiere tener sumergidos, pues es el Espíritu Santo quien nos recuerda que ya no debemos estar sujetos al yugo de la esclavitud porque Cristo ya nos libertó (Gálatas 5:1)..

Cuenta con Dios para hacer lo imposible

 Tomado de: Alonso De Caro

Por María Lozano

“Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse” Lucas 1:37 (NTV)
Nunca dejes que una situación imposible te intimide. ¿Por qué? Porque nada es imposible para Dios.
La Biblia dice: “Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse” Lucas 1:37 (NTV).
En lugar de sentirte intimidado por una situación aparentemente imposible, deja que te motive a orar más, creer más, confiar más, esperar más y depender más de Dios.
No importa cuán imposible pueda parecer una situación; puedes estar seguro que “Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva” Filipenses 1:6 (NTV).
Lo que Dios comenzó en tu vida, Él lo terminará.
Hudson Taylor, un misionero de la década de 1800, dijo esto acerca de Dios haciendo lo imposible en nuestras vidas: “Hay tres etapas en cada gran obra de Dios; primero es imposible, luego es difícil, luego está hecho”.
Pero Satanás no quiere que creas que nada es imposible para Dios. Te dirá una y otra vez: “¿Quién te crees que eres? No puedes hacer eso. ¿Qué te hace pensar que puedes ser un hombre o una mujer de Dios?” Cuando crees y confías en Dios para lo imposible en tu vida, es una vergüenza para el Diablo.
Tal vez estés en lo que parece una situación imposible en este momento. Mira a Dios y confía en sus promesas, y observa cómo tu situación pasa de lo imposible a lo posible, y luego a su realización.,

Entrada destacada

En el Ocaso

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna Por María Lozano Cada atardecer me habla de ti pintando tu sonrisa en el ocaso; el cielo, llora en si...