Guárdate a ti Mismo

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Juan concluye con esta advertencia final: Hijitos, manténganse alejados de los ídolos. No se dejen arrastrar hacia otras cosas. No se preocupen por sus intereses, su tiempo, su energía o su dinero, de modo que se conviertan en su razón de ser; lo que los entusiasma, lo que los apasiona. Ése es su dios. ¿A quién tienen ustedes en su vida? ¿Es Jesucristo o es alguna otra cosa?
Un hermano pastor nos contó la siguinte historia: “En nuestros viajes, mi familia y yo tuvimos el privilegio de visitar diversas partes del mundo antiguo, donde visitamos muchos templos dedicados a ídolos. Aunque estos templos estaban en ruinas, en cada lugar un dios, como Apolo, Venus, Baco o Zeus, había sido entronizado y adorado allí. Al regresar a casa, me di cuenta de repente que, aunque estos templos han sido abandonados, la adoración de estos dioses no ha cesado. Hemos cambiado los nombres, pero los dioses, los ídolos, son exactamente los mismos”.
Por ejemplo existe el culto a Narciso, el dios que se enamoró de sí mismo. ¿No es este quizás el dios supremo de la humanidad: el culto al yo, la exaltación de los humanos? La idea que constantemente escuchamos es que los humanos son tan extraordinarios, tan inteligentes, tan brillantes, tan astutos; que pueden hacer tantas cosas. Sin embargo, negamos la evidencia continua de nuestros sentidos que demuestran que el mundo se está desmorona a nuestro alrededor. ¿No es asombroso cómo veneramos a la humanidad? Sus manifestaciones se expresan en el culto a la raza o la patria. Tenemos el culto a Baco, el dios del placer, el vino, las mujeres y la canción; el culto a Venus, la diosa del amor, entronizada en Hollywood y todo lo que Hollywood representa; Apolo, el dios de la belleza física; Minerva, la diosa de la ciencia. En todas partes hemos entronizado a la ciencia.
Juan escribe y dice que estas cosas nos destruirán, nos robarán lo que Dios tiene para nosotros. Hijitos, tengan cuidado de no dejarse llevar por la adoración en la que el mundo que los rodea está constantemente involucrado. No permitan que estas cosas se vuelvan importantes en sus vidas, porque Dios los ha liberado para que puedan vivir como Él quiso que las personas vivieran.. No debe sorprendernos que Su palabra diga: “hijos, guardaos de los ídolos. La pregunta que debemos hacernos es ¿Qué nos entusiasma? ¿A qué causa dedican su dinero? ¿Para qué están ahorrando ahora? ¿Qué es lo que consideran de suma importancia? Es con esta pregunta que Juan cierra este libro.
POR FAVOR ORA CONMIGO
Padre mío y Dios mío, ayúdame a identificar los muchos dioses de este mundo que parecen tan atractivos, pero que en realidad no tienen nada que ofrecerme excepto la muerte. Gracias por la verdad que está en Cristo y porque en Él tengo todo lo que podría necesitar o desear. Con todo mi corazón dedicado a Jesús. Amén.
Aplicación a la vida
Muchos creen que los ídolos son cosas religiosas del pasado. Pero hoy, en el presente, ¿qué nos entusiasma y priorizamos? ¿Qué consideramos de suma importancia?
Te bendigo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Un fuerte abrazo.

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