Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
Que el Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Hebreos 13:20-21.La humanidad posee grandes submarinos nucleares con los cuales los océanos pueden ser cruzados sin nunca subir a la superficie. El secreto de su tremendo poder reside en el reactor nuclear escondido en las profundidades del submarino. Esa fuerza extraordinaria no necesita ser reabastecida, sino que constantemente está produciendo energía, para que el submarino nunca tenga que ir a puerto para ser reabastecido. Así es la vida de un cristiano. En estos dos versículos está revelado el reactor nuclear para cada cristiano.
Fíjate en los elementos de esto: “Que el Dios de paz...”. En esta carta hemos visto lo que es la paz. El equivalente moderno más parecido es salud emocional. En Cristo estamos en contacto con el Dios de la salud emocional, el Dios que tiene la intención de que la vida sea vivida en un nivel pacífico. Con Él está ligado el Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas. Si eres de la ciudad, probablemente piensas que, si las dejas solas, vienen a casa ellas solas, meneando las colas. ¡Pero te aseguro que eso es una mentira! Hay dos características notables de las ovejas: No tienen ninguna sabiduría y no tienen armas. Están siempre escapándose y perdiéndose, y son incapaces de encontrar el camino de regreso; y si algo las ataca, están completamente indefensas para defenderse a sí mismas. Es por esto que necesitan un pastor. Es por eso que nosotros necesitamos un pastor, y la razón por la cual la Biblia nos compara con ovejas. Tenemos un gran Pastor de ovejas. Él es nuestro recurso, nuestra provisión ―un Dios que está preocupado por nosotros, y un gran Pastor que está ahí para vigilarnos―, porque no tenemos ninguna sabiduría y no tenemos ningunas armas para nuestra defensa.
Ligados con ellos está este gran proceso, el cual está expuesto aquí: “que resucitó de los muertos… por la sangre del pacto eterno”. Ahí tienes la cruz y la resurrección. La cruz significa el final de la vieja vida de auto-dependencia, y la resurrección produce el poder de la nueva vida. Ése es el poder que es liberado en el cristiano por Cristo, que mora en nosotros. Hablamos sobre la conquista del espacio exterior, pero la más grande conquista jamás hecha fue cuando el Señor Jesús conquistó el espacio interior al mudarse al corazón del hombre, para plantar en nosotros el más grande poder por el cual la vida puede ser vivida, un poder que sana y completa..

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Busca a Dios a través de su Palabra. Leer la Biblia edifica nuestra alma y nuestro entendimiento.