El Gran Quizás

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: JOB 25-26
¡Cómo has ayudado a los indefensos! ¡Cómo has salvado el brazo débil! ¡Qué consejos has ofrecido a quien carece de sabiduría! ¡Y qué gran perspicacia has demostrado! ¿Quién te ha ayudado a pronunciar estas palabras? ¿Y cuyo espíritu habló a través de tu boca?
Job 26:2-4.
En el capítulo 26, Job, en cierto modo, da por terminada la conversación con sus amigos. Dice que ya no tiene sentido hablar con ellos. Su respuesta a Bildad está cargada de una profunda y sutil ironía, en la que sugiere que sus amigos no le han sido de ninguna ayuda. Sin embargo, creo que Job debe aprender algo de esto, y veremos en los próximos capítulos que lo hace. Oswald Chambers nos recuerda que Dios jamás podrá convertirnos en vino si nos resistimos a sus manos para aplastarnos; o si lo hacemos, sufriremos un gran dolor. Job no se da cuenta que Dios también está usando a estos amigos en su vida. Satanás los ha enviado; Dios los está usando; y pronto veremos el resultado en la vida de Job.
Una vez más, expone la majestad de Dios en un pasaje brillante y conmovedor, y concluye con estas palabras en el versículo 14: «Y estas cosas no son más que los bordes del camino; ¡apenas el débil susurro que oímos de él! Pero ¿Quién, pues, podrá comprender el estruendo de su poder?». Lo que está diciendo es sencillamente, que hay un misterio en Dios que ningún ser humano puede desentrañar. Incluso cuando hemos comprendido algo de la grandeza de su sabiduría y majestad en la naturaleza —cuando hemos aprendido sobre su omnipresencia, omnipotencia y omnisciencia, y lo sabemos como parte de nuestra teología—, esto todavía no explica todos Sus caminos.
Me viene a la mente un verso del poema de Robert Browning, "La apología del obispo Blougram", donde el poeta describe a un joven arrogante que ha elaborado toda su teología de tal manera que Dios queda cuidadosamente encerrado en un cajón. Cree conocer las respuestas a todos los enigmas teológicos de la vida; no hay lugar para Dios en ella. Cree que puede resolverlo todo él solo. Acude a un obispo anciano y le dice que ya no necesita a Dios; está comprometido con su incredulidad. El obispo anciano le recuerda:
"Justo cuando nos sentimos más seguros, llega el toque de una puesta de sol,
una fantasía de una flor acampanada, la muerte de alguien,
la grandeza de un poema bien escrito, manifestando que todas estas cosas conmueven nuestra incredulidad: y eso basta para cincuenta esperanzas y temores...
Es el Gran Quizás.".

Amor Sin Fingir

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

1. Oración inicial
"Gracias Señor por el gran amor que me diste a pesar de mis acciones. Quiero desde hoy hacer tu voluntad, expresando el gran amor que Cristo me dio en la cruz."
2. Lee la palabra de Dios
"Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro", 1 Pedro 1:22.
3. Reflexiona
Si obedecemos el mensaje del evangelio, nuestro corazón ha sido lleno del más puro amor, el amor de Dios, el cual no es egoísta, al contrario, se extiende hacia otros y no es un amor que aparenta preocupación pero no hace nada al respecto para ayudar en la situación de otro. El amor de Dios es activo, capaz de emprender acciones con tal de ayudar en el bienestar del prójimo y sobre todo de aquel que piensa diferente, de aquel que contradice, ofende o que persigue..

Promesa y Fé...

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: JOB 20-21
¿Nunca has preguntado a los que pasan por el camino? ¿No has prestado atención a sus respuestas, que el malvado se libra del día de la destrucción, y que será librado del día de la ira? Job 21:29-30.
La vida parece injusta. Parece haber una injusticia fundamental en la raíz de las cosas, y esto es lo que hace que a muchos les preocupen las afirmaciones de los cristianos sobre un Dios amoroso, fiel, justo y santo. A menudo se oye la pregunta: Si hay un Dios bueno, ¿por qué permite que sucedan cosas malas? Job plantea esta misma pregunta. Les dice a sus amigos piadosos y respetables: Sus argumentos no concuerdan con los hechos. Dicen que Dios siempre castiga a los malvados. ¿Qué pasa con esos malvados que viven sin que nadie los toque? Dios nunca les hace nada. ¿Qué pasa con el hecho de que parece tratar a la gente con mucha injusticia? Personas que parecen no merecer nada más que la gracia de Dios, que son personas amorosas, amables y bondadosas, tienen problemas interminables y mueren abandonadas. Y algunos que son egoístas, crueles y egocéntricos son los que parecen poder vivir sin luchar. ¿Qué pasa con esto?
Job les dice a sus amigos: Si tan solo preguntaran entre los viajeros, la gente que recorre el mundo y ve la vida, verían que apoyan lo que digo. Los malvados a menudo escapan del día de la calamidad. Esto no solo sucede aquí; sucede en todas partes. Los malvados viven por encima de la ley, y nadie les dice que están obrando mal. Se salen con la suya. Mueren con gran honor, sus tumbas son adornadas y custodiadas, y Dios no hace nada al respecto. Así que finalmente dice en el versículo 34: ¿Cómo pueden consolarme con sus tonterías? ¡De sus respuestas no queda más que falsedad!
Si pretendes discutir con Job, más te vale tener tus argumentos bien preparados. Este hombre es capaz de discernir el error lógico de la postura de estas personas. Su teología no concuerda con la experiencia, y ahí radica el problema..

Una Visión de Fe

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: JOB 18-19
Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre la tierra. Y después de que mi piel sea destruida, aun en mi carne veré a Dios; yo mismo lo veré con mis propios ojos, yo, y no otro. Job 19:25-27ª.
Esta es una de las grandes palabras de fe del Antiguo Testamento, una de las primeras insinuaciones de la resurrección del cuerpo que se encuentran en la Palabra de Dios. Lentamente, a través de la angustia y la tristeza del corazón de este hombre, nacidas de la pasión y el patetismo que siente, surge la comprensión de que Dios está obrando un propósito grandioso y poderoso, y que un día Dios mismo (Job nunca dejó de ver la gran majestad y el poder de Dios) estará visiblemente presente ante la gente. Dios mismo vendrá y vindicará todo lo que ha creado. Esta es una maravillosa mirada hacia el futuro, por fe, a la encarnación del Señor. Job lo llama mi Redentor y mi Vindicador, aquel que me defenderá y vindicará todo lo que me ha sucedido.
Creo que el estudio del libro de Job nos aporta mucho más que la comprensión que la vida es, fundamentalmente, un misterio. Estamos rodeados de misterios. No podemos comprenderlo todo; es un misterio demasiado grande y complejo para que podamos abarcarlo por completo. Los caminos de Dios a menudo nos superan, y sin embargo, Job aprende gradualmente, en medio de su dolor, a confiar en el Dios que está presente, a confiar en que Él encontrará respuestas y que está obrando un propósito acorde con su amor. Eso es lo que la vida nos enseña poco a poco..

Señor, Tú eres mi Esperanza...

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Podremos estar enfrentando momento muy difícil o incluso estar seguros que lo que hemos hecho o estamos haciendo nos tiene alejados de Dios , pero El siempre esta dispuesto a recibirnos , a guiarnos , a perdonarnos y hacernos sentir como verdaderos hijos Suyos, nos podemos convertir en los hijos del Dueño de los cielos y la tierra , de todo lo visible y lo invisible , solo tenemos que arrodillarnos y con el corazón humilde y sencillo hablar a nuestro Creador para que nos perdone ,
• Salmos 71:5 porque tú eres mi esperanza; oh Señor DIOS, tú eres mi confianza desde mi juventud.
• Salmos 144:15 Bienaventurado el pueblo a quien así le sucede; bienaventurado el pueblo cuyo Dios es el SEÑOR..

Teología Desgastada

 Tomado de: Alfonso De caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: JOB 15
¿Qué es el hombre para que pueda ser puro, o el nacido de mujer para que pueda ser justo? Si Dios no confía en sus santos, ni siquiera los cielos son puros a sus ojos, ¡cuánto menos el hombre, que es vil y corrupto, que bebe maldad como agua! Job 15:14-16.
Elifaz, como todos sus amigos, vuelve a su teología estrecha y desgastada. Por supuesto, Elifaz tiene en mente a Job: vil y corrupto, que bebe el mal como agua. Espero que hayan notado el error en este argumento. No es que su teología sea errónea; es correcta. Elifaz señala la naturaleza general de la caída y sus efectos en la vida humana, en particular la depravación del hombre. Y afirma con razón que no hay nadie puro, nadie justo ante Dios. Pero lo que no hace es señalarle a Job específicamente qué es lo que ha hecho. ¿Cómo se puede lidiar con el mal si no se sabe qué es? La gran revelación que Dios busca para ayudar a Job a comprender es la naturaleza de la corrupción de su corazón. Pero Dios nunca acusa a Job de falta alguna, hasta que empieza a ver lo que está mal, mientras que estos hombres vienen dispuestos a acusarlo de todo tipo de atrocidades, aunque no tengan ninguna prueba. La vida de Job desmiente todas sus acusaciones. De hecho, ellos mismos son culpables de las mismas cosas que le reprochan a Job, porque también son humanos. Elifaz nació de mujer, por lo que es culpable junto con Job, pero nunca se oye de él una sola palabra de arrepentimiento.
Este es el terrible error de estos amigos, y espero que nos enseñe una lección muy necesaria. Cuando hablamos con alguien que sufre o vive en un estado de pecado evidente, jamás debemos adoptar una postura de superioridad moral o una complacencia que nos haga creer que tenemos razón y que el otro está equivocado.
Elifaz continúa en un largo pasaje argumentando nuevamente desde la experiencia. Repasa todo el pasado y dice: Mi tesis es cierta; todo lo demuestra: Dios no permitirá que un hombre se salga con la suya con la maldad. Los malvados serán castigados. Por lo tanto, si estás siendo castigado, ¡debes ser malvado! Dice en los versículos 34-35: Porque la compañía de los impíos será estéril, y el fuego consumirá las tiendas de los que aman los sobornos. Conciben la aflicción y dan a luz el mal; su vientre forma el engaño (Job 15:34-35). Es el mismo viejo y manido argumento contra Job: debe ser culpable de algún pecado terrible..

Me Invocará y le Responderé...

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Toda nuestra vida hemos estado acostumbrados a que en los malos momentos nos deprimimos y nos entregamos a la desesperación , Pero Dios le dice al profeta Jeremías en el más oscuro momento de su vida que le pida a El , que ore , que tenga fe , que no se deje llevar por una circunstancia de este mundo , porque El le va a mostrar cosas que ningún ojo humano jamás vio , ¿así que estamos dispuestos a que Dios nos de todo aquello que nos promete en Sus santas palabras?
• Salmos 91:15 Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré;
• Isaías 55:7 Abandone el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase al SEÑOR, que tendrá de él compasión, al Dios nuestro, que será amplio en perdonar.
• Jeremías 29:12 ``Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé..

Tu Belleza Sonriente

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Conté las horas
para volver a verte
pensando en bonitas palabras
que mi amor te demuestren.
Cerré mis ojos
incontadas veces
imaginando tu belleza
tu belleza sonriente.
Sentí la curiosidad
de navegar en tu mente
para brindarte el anhelo
que tu corazón siente.
Conté las horas
de eternas madrugadas
queriendo estar en tus sueños
y en tus sueños quererte..

Confiémos en Su Palabra...

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Este texto es un promesa extraordinaria que nos permite vivir en paz y gozo, solo necesitamos poner nuestras cargas en las manos del Señor y El nos dará la forma de llevarlas, Sin el Señor no somos nada como El mismo nos lo dice en Juan 15, 5 , así que confiemos en Sus promesas ,
• 2 Corintios 4:16 Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día.
• Gálatas 6:9 Y no nos cansemos de hacer el bien, pues a su tiempo, si no nos cansamos, segaremos.
• Hebreos 12:3 Considerad, pues, a aquel que soportó tal hostilidad de los pecadores contra sí mismo, para que no os canséis ni os desaniméis en vuestro corazón..

Cuando los Justos Sufren

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: JOB 4-5
Consideremos ahora: ¿Quién, siendo inocente, ha padecido alguna vez? ¿Dónde fueron destruidos los justos? Como he observado, quienes siembran el mal y quienes siembran la discordia, la cosechan. Job 4:7-8.
En este punto, recibimos las primeras respuestas de los tres amigos de Job: Elifaz, Bildad y Zofar. Todos llegan a la misma solución del problema, pero la abordan de tres maneras distintas, según sus personalidades. Al analizar sus respuestas, les puse nombres que describen el enfoque de cada uno: Elifaz el Elegante, Bildad el Brutal y Zofar el Celoso.
Elifaz es el primero en hablar, evidentemente el mayor, pues su elocuencia y cortesía (al menos al principio) indican que ha aprendido a decir cosas desagradables con tacto. Su argumento es el siguiente: Los justos nunca son castigados; solo los injustos sufren. ¿Dónde has visto morir a un inocente?, le pregunta a Job. ¿Dónde has visto triunfar a un injusto? Su argumento es, claramente, que el problema de Job se debe a su propio pecado voluntario, algo que Job oculta. Y este será el argumento principal a lo largo de todo el libro: Hay algo que no está bien, Job. Si tan solo lo admitieras, todo estaría bien.
Recuerdo que hace años leí una revista cristiana especializada en atacar a hombres en el ministerio público, como Billy Graham. El editor de la revista dijo del Dr. Graham, quien acababa de sufrir una enfermedad, que era un castigo divino por haberse relacionado con malas compañías. Pero lo que me fascinó fue que en el siguiente número el editor anunció que él mismo se había caído y se había roto una pierna. Su explicación fue que Satanás lo estaba atacando, tratando de detener su ministerio, un don divino. Esto es tan característico de la humanidad. Todos vemos claramente que el sufrimiento ajeno es causado por su pecado, mientras que nuestro sufrimiento siempre se debe a otra cosa.
Elifaz argumenta que si uno se encomienda a la misericordia de Dios, Él lo perdonará y restaurará, y todo estará bien. Puede tener la seguridad que estará protegido y cuidado, incluso hasta una edad avanzada. Por supuesto, esto no es cierto. Cualquiera que haya vivido unos pocos años sabe que se pueden encontrar personas piadosas que no están exentas de problemas y que aun así atraviesan momentos de prueba, peligro y sufrimiento. Si bien sus argumentos suenan a buena teología, Elifaz no considera todos los hechos. Por eso se nos dio el libro de Job, para que aprendamos a corregir nuestra teología y a comprender que el pecado no es la única causa del sufrimiento.
POR FAVOR ORA CONMIGO
Padre mío y Dios mío, gracias por los sufrimientos de Job. Ayúdame a ver mis propios sufrimientos a la luz de la revelación de este libro. Concédeme, Señor, la fortaleza para resistir la adversidad. En ti Jesús somos más que vencedores. Gracias Señor. Amén.
APLICACIÓN DE VIDA
El sufrimiento es universal y personal a la vez. Cuando nos enfrentamos a esta realidad, ¿a dónde acudimos en busca de comprensión? ¿Tenemos la sabiduría divina para ayudar a otros en sus momentos de prueba?
Te bendigo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Un fuerte abrazo.

Ver menos

Limitación Divina

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por Mará Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: JOB 2:1-8
Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso, y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia. El SEÑOR le dijo a Satanás: Muy bien, él está en tus manos; pero debes guardar su vida. Job 2:5-6.
Una vez más, el poder de Satanás está limitado por la divinidad, pero esta vez Dios reduce aún más los límites. Dice: «Puedes tocarlo». De hecho, cuando Satanás usa la frase «golpea su carne y sus huesos», pide acceso a la humanidad completa de Job. Todavía usamos esa frase hoy para referirnos a la totalidad de nuestra humanidad: no solo nuestro cuerpo físico, sino también nuestra vida emocional, nuestros pensamientos y reacciones conscientes e inconscientes, y nuestra alma y espíritu. Satanás pide acceso a Job para tocarlo en cuerpo, alma y espíritu, y procede en ese orden. Piensa que si logra alcanzar a Job en cada parte de su ser, podrá sacudir su fe y hacer que se aparte de su confianza en Dios y lo maldiga en su propia cara.
Una vez, al terminar de predicar sobre el primer capítulo del libro de Job, dos jóvenes se acercaron y me cuestionaron. No aceptaban la historia de Job como un hecho histórico y no podían creer que hubiera existido un hombre llamado Job que hubiera soportado tantas pruebas. Les pregunté por qué. Su respuesta fue: «Si esa historia es cierta, entonces a Dios no le importa la vida humana..

¿Qué Significa somos de la Verdad?

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Lea: 1 Juan 3:19-20
En esto conocemos que somos de la verdad, y aseguraremos nuestros corazones delante de él, pues si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios. (1 Juan 3:19-20a)
En la frase “si nuestro corazón nos reprende” el apóstol Juan está reconociendo que el problema con el que nos enfrentamos es el de un corazón que condena. Él afirma por medio de esta frase, que esta es una experiencia bastante frecuente y generalmente involuntaria de nuestra parte. ¿Quién de nosotros como cristianos no ha tenido problemas con una mala conciencia o un corazón que nos condena? Hay problemas naturales que nos afectan espiritualmente, pero con demasiada frecuencia este es el resultado de un ataque del maligno a nuestra fe, un esfuerzo por intentar apartarnos de Jesucristo, anulando nuestra efectividad como cristianos, y lamentablemente con mucha frecuencia este ataque tiene éxito.
Tal vez no haya un problema más común que este en la vida cristiana. Hay momentos en que somos sometidos por una conciencia condenatoria y un corazón condenador, por eventos que sucedidos en el pasado y a veces por eventos acaecidos cuando no éramos cristianos. Estos ataques espirituales de los que somos víctimas, por lo general se presentan cuando estamos sumidos en el más intenso estado de ánimo espiritual, y se apodera de nosotros generando frustración emocional y decepción de nosotros mismos.
¿Cuál es el remedio para estos estados? Fíjese usted en lo que dice Juan: “conocemos que somos de la verdad”. Esto es lo esencial: debemos restablecer el importante hecho de nuestra relación con Cristo. Debemos de animarnos a nosotros mismos a creer y asegurarnos que hemos sido verdaderamente justificados por la fe, que nos hallamos ante la presencia de Dios, no gracias a nuestra propia justicia, sino por la justicia del Hijo de Dios, que hace posible que seamos aceptados en el Amado, haciendo que estemos “en Cristo”, porque como nos dice Pablo en Romanos 8: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu” (v.1). Para silenciar las dudas en nuestros corazones, es preciso que sepamos que “somos de la verdad”.
¿Cómo puede usted lograrlo? Fíjese usted en el argumento del apóstol Juan: “En esto conocemos que somos de la verdad”. Debemos saber que pertenecemos a la verdad a fin de poder asegurar a nuestro corazón cuando nos condena, y ¿cómo conocemos que somos de la verdad? ¡Haciendo esto! Lo que hemos mencionado en el versículo 18: “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. Solo amamos cuando el amor de Dios habita en nuestro ser por medio del Espíritu Santo. Por medio de estos actos de amor a los demás, aseguraremos en nuestros corazones el conocimiento que estamos en la verdad, porque no son de nuestra naturaleza, sino de la naturaleza de Dios que habita en nosotros. Estos actos de amor entonces fluyen como acciones espontaneas, como una condición dominante en la persona, con la intención concreta de realizar un acto amable, de ayuda, de pronunciar una palabra afectuosa a personas que nos han herido o han sido motivo de disgusto para nosotros. En otras palabras: “Devolved bien por mal”..

El Alfarero...

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

No importa que tan malos son nuestros caminos, Dios siempre nos espera con un inmenso anhelo porque somos Su creación, es por eso que necesitamos ir a las escrituras para entender y maravillarnos de lo que Él está dispuesto a hacer por nosotros, por ejemplo en el libro de Isaías 43:25, donde nos dice que Dios borra nuestras rebeliones por amor a sí mismo y no se acuerda más de nuestros pecados. Asimismo, el libro de Miqueas 7:19 nos habla de cómo Él echa nuestros pecados a lo profundo del mar.

• Job 31:15 ¿Acaso Aquél que me hizo a mí en el seno materno, no lo hizo también a él? ¿No fue uno mismo el que nos formó en la matriz?
• Salmos 33:15 El, que modela el corazón de cada uno de ellos; El, que todas las obras de ellos entiende.
• Salmos 100:3 Sabed que El, el SEÑOR, es Dios; El nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; pueblo suyo somos y ovejas de su prado..

Un Corazón completamente Abierto

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: MARCOS 15:21-47
Entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Marcos 15:38 NVI.
Quizás uno de los sacerdotes le habló a Marcos sobre el velo. Pero en cuanto a dramatismo, no hay nada igual en toda la historia. Este clamor en la oscuridad de la cruz, el rechazo del espíritu de Jesús y el desgarro del velo en el templo: Marcos los reúne para que podamos comprender su significado. Cuando Jesús exclamó: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?», muchos entre la multitud seguramente reconocieron que eran las primeras palabras del Salmo 22. Si quieres comprender el contexto y la atmósfera de la cruz, lee ese salmo. No hay una explicación adecuada para la pregunta que Jesús hizo, salvo la que nos da la Escritura: « Al que no conoció pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que en él fuéramos hechos justicia de Dios» (2 Corintios 5:21).
Entonces llega el fuerte grito de despido y el desgarro del velo. ¿Por qué se partió el velo en dos? Fue la dramática manera que tuvo Dios de decir, para siempre y para todos, que el camino a su corazón está abierto de par en par. Dios no planea venganza. Todos aquellos que se congregaron alrededor de la cruz con odio y malicia contra Jesús, todos son bienvenidos a regresar. Eso es lo que significa el velo rasgado. El castigo ha sido pagado para los odiosos, los crueles, los ignorantes, los egoístas, los que buscan emociones superficiales. El camino está abierto de par en par, y Dios espera para restaurar a los desesperanzados, los indefensos y los temerosos.
Cuando era un joven cristiano, de veintitantos años, leí un mensaje de D.L. Moody que jamás he olvidado. Era la descripción imaginativa del gran evangelista sobre lo que sucedió después de la resurrección de Jesús. Moody dice que Jesús reunió a sus discípulos en Jerusalén y les dijo: «Hombres, quiero que vayan a buscar a los sacerdotes que se burlaron de mí, que me insultaron diciendo: “Salvó a otros, pero a sí mismo no pudo salvarse”. Explíquenles que si yo me hubiera salvado, habrían sido hombres perdidos. Pero díganles que hay un camino abierto. El libro de los Hechos dice que, mientras Pedro y los demás discípulos predicaban en Jerusalén, un gran número de sacerdotes se convirtieron a la fe» (Hechos 6:7).
Moody dijo que Jesús les dijo a los discípulos: «Vayan a buscar a los soldados que echaron suertes sobre mis vestiduras, sobre mi túnica sin costuras, y díganles que hay un tesoro mucho mayor esperándolos si vienen a mí. No tendrán una túnica sin costuras, sino un corazón puro. Toda su culpa puede ser lavada; toda su crueldad puede ser perdonada si vienen. Busquen al centurión que me clavó la lanza en el costado y díganle que hay un camino más cercano a mi corazón si viene, como un pecador que necesita perdón»..

Si Alguien quiere ser Sabio...

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Como podríamos entender el sentido de nuestras vidas sino adquirimos una relación con nuestro Creador? , El Ser que nos puso en esta tierra es quien sabe el verdadero propósito de nuestro ser, pero sino lo obedecemos nos estaríamos perdiendo de su instrucción y guía a una vida mejor en Su presencia y por la eternidad
• Proverbios 9:10 La sabiduría comienza por honrar al Señor; conocer al Santísimo es tener inteligencia
• Eclesiastés 12:13 El discurso ha terminado. Ya todo ha sido dicho. Honra a Dios y cumple sus mandamientos, porque eso es el todo del hombre.
• 2 Corintios 4:17 Lo que sufrimos en esta vida es cosa ligera, que pronto pasa; pero nos trae como resultado una gloria eterna mucho más grande y abundante
• Salmos 1:3 Ese hombre es como un árbol plantado a la orilla de un río, que da su fruto a su tiempo y jamás se marchitan sus hojas. ¡Todo lo que hace, le sale bien!.

¿Jesús o Barrabás?

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: MARCOS 15:1-20
Para complacer a la multitud, Pilato les soltó a Barrabás. Marcos 15:15a
Todos los evangelistas nos hablan de Barrabás. Era un revolucionario sanguinario, implacable y despiadado; un asesino. Lo interesante de él es su nombre, que significa «hijo del padre». Y, en una dramática coincidencia histórica, según algunos manuscritos antiguos, hay indicios que su nombre probablemente era Jesús Barrabás: Jesús, el hijo del padre. No veo cómo podríamos leer y comprender esto sin saber que, una vez más, Dios está guiando silenciosamente los acontecimientos entre bastidores, sacando a la luz cosas que de otro modo jamás se sabrían. Porque esta multitud se enfrenta a la disyuntiva de elegir entre Jesús, el hijo del padre, que gobierna por la fuerza y se gana la vida con su ingenio; y Jesús, el Hijo del Padre, que gobierna por amor y está dispuesto a sacrificarse.
¿Por qué eligieron a Barrabás? La respuesta parece ser que estaban decepcionados con Jesús. Esta era la multitud que, pocos días antes, lo había recibido en Jerusalén. La ciudad estaba llena de personas a las que Jesús había sanado. Los ciegos habían recuperado la vista, los sordos habían recuperado el oído y los cojos habían vuelto a caminar. Él había despertado en la gente la esperanza, el ardiente deseo, de que este era realmente el Mesías, que había venido a liberarlos del yugo de Roma. Todas sus ideas sobre el mesianismo giraban en torno a la idea que Él sería quien los liberaría de la odiada esclavitud romana. Ahora, al verlo de pie, indefenso ante el gobernador romano, al ver su aparente falta de voluntad o incapacidad para defenderse o hacer algo contra los romanos, toda su lealtad hacia Él se derrumbó. Llenos de ira y decepción, se volvieron y eligieron a Jesús, el hijo del padre que vivía por la fuerza: Barrabás, el asesino..

Mi Bella Flor...

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Te encontré en una tarde fría
bajo un cielo sin color
temblabas, de frío y de tristeza
como un jardín sin flor, eras una
bella flor con los pétalos
desojados marchitos por los
inviernos y los sueños olvidados
con dulzura, te tomé entre mis
Brazos sin temor, te escondí en
mi alma, donde siempre vive el
amor te cobijé con mi corazón.

El Señor te Bendiga

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Tenemos una necesidad infinita de la ayuda diaria de Dios , ya que la mentira y engaño a la que ha sido sometido este mundo y las falsas doctrinas son desafíos espirituales constantes que nos están llevando a la muerte eterna . Según las Escrituras, la única manera de discernir el engaño, protegerse de la religiosidad superficial y encontrar el camino a la salvación es mediante el estudio y la aplicación diaria de la Palabra de Dios.
• Génesis 28:15 He aquí, yo estoy contigo, y te guardaré por dondequiera que vayas y te haré volver a esta tierra; porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he prometido.
• 1 Samuel 2:9 El guarda los pies de sus santos, mas los malvados son acallados en tinieblas, pues no por la fuerza ha de prevalecer el hombre.
• Salmos 17:8 Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas
• Salmos 28:9 Salva a tu pueblo y bendice a tu heredad, pastoréalos y llévalos para siempre..

No Confundas los Desafíos con Derrotas

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. (Juan 16:33) En la vida es común enfrentar momentos en los que todo parece desmoronarse. Las puertas se cierran, soplan vientos contrarios y el alma se siente abatida. En momentos así, muchos confunden el desafío con la derrota. Pero es importante entender que el desafío es una parte esencial del crecimiento, no el final del viaje. Los desafíos nos moldean, nos fortalecen y nos acercan a Dios. Nos enseñan a confiar más, a orar con más fervor y a depender completamente de la gracia de Dios. Cuando David se enfrentó a Goliat, fue un desafío, no una derrota. Cuando José fue vendido por sus hermanos y arrojado a la cárcel, fue un proceso, no el final de la historia. Dios nunca prometió una ausencia de luchas, pero garantizó su presencia constante en medio de ellas. Él convierte el desierto en un camino y el dolor en un propósito. Si hoy estás enfrentando algo difícil, no te dejes llevar por la tristeza como si hubieras perdido. Mantente firme en la fe, porque lo que parece una derrota puede ser el preámbulo para un gran testimonio. Tu historia continúa escribiéndose. Dios no ha terminado de trabajar en ti. El desafío que hoy parece insoportable mañana será motivo de elogio..

Orando por los Hermanos

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Hermanos, oren también por nosotros.
1 Tesalonicenses 5:25.
No somos autosuficientes. Dependemos de Dios y necesitamos ayuda los unos de los otros. La vida cristiana es así, no podemos conquistar mucho solos. Hay momentos en los que necesitamos ayuda y ahí está la importancia de tener comunión y mantenernos cerca de los demás. Un amigo de verdad está al lado en las batallas en oración y no solamente en los tiempos de celebración.
Pedir oración es un ejercicio de humildad. Es reconocer que no se conquista nada solo. Aceptar una mano extendida no nos convierte en inferiores. Recibir ayuda forma parte de la victoria, no de la derrota. Hasta el apóstol Pablo - que escribió más de la mitad del Nuevo Testamento - pedía constantemente a los hermanos que le auxiliaran en oración. Pablo sabía cuán importante era "pelear la buena batalla" juntos, tanto orando por el crecimiento espiritual de los hermanos como recibiendo la oración de la iglesia. Orar los unos por los otros mantiene el cuerpo de Cristo unido y nos hace caminar rumbo a la misma meta..

El Amor danza en el Viento

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

El amor danza en el viento con
pasos suaves y ligeros, como
hojas que se dejan llevar por
el destino con cada suspiro
con cada mirada.
Nuestros corazones laten al
ritmo del amor, que se siente
en el viento como un baile que
nos lleva a un ritmo, divino el
viento, nos envuelve y nos lleva.
A un abrazo dónde el Amor
es melodía y nos hace sentir
enamorados, el amor se
transforma en un baile de
amor el viento
Transforma nuestros cuerpos
que se encuentran en un abrazo
nuestros labios se besan en un
beso eterno que no se puede
contener..

El Obstáculo del Orgullo

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Por eso les digo: todo lo que pidan en oración, crean que ya lo han recibido, y les será concedido. Y cuando estén orando, si tienen algún resentimiento hacia alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus pecados. Marcos 11:24-25.
Lo que Jesús dice es que el mayor obstáculo para tener fe en Dios es el orgullo, el orgullo que se niega a perdonar. Es como una montaña que ocupa toda tu vida. Solo ves esa gran montaña que se cierne ante ti, y está bloqueando la vida de Dios en tu vida. Tienes el poder de quitarla si, al orar, perdonas a quienes te han ofendido. Porque lo único que nos impide perdonarnos unos a otros es el orgullo. Nos sentimos justificados al querer que los demás nos perdonen, pero también al sentir que debemos cobrar un precio por el daño que nos han causado. Así que, de muchas maneras —sutilmente o de forma directa y abierta— insistimos en que no perdonaremos, que quienes nos ofenden deben pagar por lo que nos han hecho. De alguna manera, vamos a hacer que se arrastren, que supliquen o imploren perdón. Y esa, dice Jesús, es una gran montaña que hay que quitar, porque está bloqueando el flujo de la vida de Dios hacia tu fe. Así que, cuando te pongas de pie y ores, la vida fluirá de Dios cuando reconozcas que tú también necesitas perdón. Dios te ha perdonado. Dios te lo ha ofrecido gratuitamente; concédelo con la misma generosidad a quien te ha ofendido.
Tras muchos años de ministerio, puedo citar innumerables pruebas que esto es cierto. Lo que más parece obstaculizar el fluir de la vida de Dios hacia una persona, una iglesia o una nación es la falta de voluntad para perdonar, el rencor, el deseo de menospreciar a alguien para sentirse bien uno mismo, la negativa a dejar de lado estas cosas y no permitir que Dios sane todas las heridas de la vida.
Por eso Jesús hace hincapié en esto. ¿No es asombroso? La nación de Israel perdió su existencia porque no perdonó a los gentiles, a los romanos, que la habían ofendido y afligido. En cambio, se envolvió en su autosuficiencia y, con orgullo, miró a Dios diciendo: «Gracias a Dios no soy como ellos». Dios dice que eso es lo que acaba con la vida de una nación. Eso es lo que acaba con la vida de una iglesia. Y eso es lo que acaba con la vida espiritual de una persona, pues la aísla..

Ciudadanía del Reino

Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Mateo 25.31-46.
Este mes, los estadounidenses celebran la independencia de su nación. Las banderas ondean, las familias se reúnen y los fuegos artificiales llenan el cielo nocturno. Hacen esto para demostrar su aprecio por su ciudadanía norteamericana, y para honrar a quienes se sacrificaron para darles la libertad que tienen. Pero hay una ciudadanía que trasciende todas las fronteras nacionales.
No importa donde esté ahora mismo, si cree en Cristo, tanto usted como yo somos conciudadanos del reino de Dios. La palabra reino denota poder o dominio sobre una región o un pueblo. Por lo tanto, el reino de Dios se refiere al gobierno y a la autoridad total del Señor. Aunque es verdad que Él reina en los corazones de sus seguidores aquí en la Tierra, no debemos olvidar que el término también se refiere a su soberanía en el cielo.
El Señor Jesús está en este momento sentado a la diestra del Padre en el cielo, pero el pasaje de hoy señala un momento en el que regresará a la Tierra para sentarse en su trono glorioso y reinar sobre el mundo entero. Él vencerá a todos sus enemigos, destruirá a los impíos y dará la bienvenida a los justos a su reino glorioso. Y como ciudadanos del reino, gobernaremos juntamente con Él (Ap 3.21)..

"Confortada nuestra Alma por el Espíritu de Gracia"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano


Padre, gracias por la revelación que has dejado de tu Ser en tu Palabra; resulta maravilloso y alentador para nuestra alma escuchar que en ella dice que eres lento para la ira y grande en misericordia; gracias por tu inagotable gracia en Jesucristo que así como está lejos el oriente del occidente, has hecho alejar de nosotros nuestras rebeliones, gracias Señor, amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre.” Hebreos 10:10.
*Reflexiona*
Como seres humanos manchados por el pecado, más frecuentemente de lo que imaginamos, cometemos pecado, fallamos en el intento de dar en el blanco de la perfección divina; y es un hecho que nos avergüenza, nos desmotiva y muchas veces sin ser tan conscientes de ello, nos lleva a tomar distancia con nuestro Dios, es decir, a pretender alejarnos o escondernos de Su presencia. Sin embargo, esto es tan imposible como equivocado, pues somos templo del Dios viviente y realmente nuestros méritos o nuestras fallas no son nunca la condición para merecer estar delante de nuestro Dios, porque nuestro único camino es su Hijo Jesucristo.
Amados, el Espíritu de gracia, el Espíritu de Cristo nos recuerda hoy que en la ofrenda del cuerpo de Jesucristo, la cual se presentó una vez y para siempre, nosotros hemos sido, somos y seremos eternamente santificados. Lo que, en efecto, como continúa la lectura de Hebreos 10, hace que tengamos libertad para entrar continua y confiadamente en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo. El temor a ser rechazados, acusados o severamente castigados debe desaparecer de nuestra mente, porque lo que se nos revela en Hebreos 4:16 es algo totalmente diferente, pues dice que nuestro Padre Dios nos está esperando en un trono, no de ira, sino de gracia, al cual siempre nos invita para que recibamos de su misericordia y bondad inmerecida.
Hermanos, es muy importante que entendamos y meditemos en la gracia y la misericordia de Dios para que nuestra mente la tenga presente; pero lo más importante que debemos recordar es que ésta solo se hace verdad en nuestra vida, cuando pasamos del razonamiento intelectual a la intimidad espiritual, pues solo ahí, en su Presencia, el poder del Espíritu de gracia confortará nuestra alma.
Te bendigo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Un fuerte abrazo.



Un nuevo Hombre y un nuevo Nombre

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Después fue Bernabé a Tarso en busca de Saulo; y cuando lo halló, lo llevó a Antioquía. Se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente. A los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. (Hechos 11:25-26)
Todo lo excelente siempre ocurre en el tiempo del Señor. Han pasado como diez años desde la última vez que supimos de Pablo reunido con los apóstoles en Jerusalén. Hace diez años que salió de la ciudad santa con su rabo entre las piernas y fue a Tarso, su ciudad natal, derrotado, confundido y desilusionado, porque había estado intentando servir a Dios en su propia fuerza, capacidad y fervor entusiasta. Todavía no había aprendido el proceso de dependencia del Espíritu Santo que tuvo Jesús en su vida intima. Pero en esos diez años ha aprendido mucho. No estaba totalmente ocioso, como nos dice en Gálatas. Predicaba la palabra a través de las regiones de Siria y de Cilicia, el área alrededor de Tarso. Estaba siendo guiado a reenfocar las Escrituras en Jesucristo y comienza a tener revelación de lo que estaba oculto del Señor para el mundo: La iglesia de Jesucristo.
Pero además había descubierto para sí mismo el mayor de los tesoros secretos. Había comprendido que lo que había considerado como sus credenciales para el ejercicio de su actividad, todo en lo cual había confiado y con lo que había contado antes como útil en su vida, ―su herencia judía, su ortodoxia, su moralidad, su fervor― todo era un gran estorbo. Había aprendido que estas cualidades no eran las que te hacen un trabajador efectivo para Jesucristo, sino que lo único efectivo es estar bajo la dependencia del Señor, quien obra en nosotros y hace la diferencia. Como nos dice en Filipenses 3:8, aprendió a contar todas estas otras cosas como “basura, para ganar la revelación de Cristo”.
Cuando había aprendido eso, el Señor le mandó a Bernabé a encontrarle en Tarso. Dios sabía su dirección de residencia todo el tiempo. Bernabé no la tenía; tuvo que buscarle. Cuando le encontró, le trajo a Antioquía, listo para comenzar su ministerio mundial. Ese maravilloso ministerio del apóstol Pablo que sacudió al mundo antigua y ha cambiado el curso de la historia humana repetidas veces hasta nuestros días..

Las 4 Leyes de la Vida

 Tomado de:Letras de Maar

Por María Lozano

La primera dice:
"La persona que llega a nuestra vida, es la persona correcta"; es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
La segunda ley dice:
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido". Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante.
No existe el: "si hubiera hecho tal cosa hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
La tercera dice:
En cualquier momento que comience es el momento correcto". Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuándo comenzará..

Estrecha es la puerta...

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Si no estamos dejando de seguir haciendo todo aquello que nos gustaba es porque estamos en el camino ancho, el del placer y los gustos por lo que queremos, y no obedeciendo la palabra de Dios la cual nos sirve como guía de como Nuestro Señor nos pide que tenemos que vivir nuestra vida
• Romanos 12:2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
• Marcos 8:34 Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.

La flor del narciso y el espejo del corazón

por María Lozano
Cada primavera, la flor del narciso despliega una belleza delicada que atrae la mirada. Su nombre proviene de la antigua historia de Narciso, el joven de la mitología griega que, cautivado por su propio reflejo en el agua, fue incapaz de apartar la vista de sí mismo. Según el relato, en el lugar donde murió brotó una flor que llevaría su nombre, recordándonos que la belleza exterior pierde su sentido cuando el corazón se encierra en sí mismo.

Dios es nuestra Prioridad

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

1. Por favor ora conmigo
«Padre celestial, haznos entender que tener tiempo de intimidad contigo es la clave para una vida bendecida, queremos que tú seas nuestra prioridad, buscando primeramente el reino de Dios y su justicia, sabemos que las demás cosas nos serán añadidas. Señor, queremos pasar más tiempo contigo. Ayúdanos por favor en el nombre de Jesús. Amén.»
2. Lee la palabra de Dios
«Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,
aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor» Efesios 5: 15-17.
«Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» Mateo 6:33.
3. Reflexiona
Frecuentemente quisiéramos hacer muchas cosas pero sabemos que el tiempo no alcanza, esta vida es tan agitada que escasamente nos da unos ratos libres. Esto es real, al analizar nuestras labores cotidianas, la idea es que estas den fruto, que se cumpla a cabalidad con lo que se nos encomendó. Sin embargo, Dios también quiere parte de ese tiempo, quiere que nos acerquemos a Él, en un momento establecido dentro de nuestro horario, como algo indispensable para nuestra vida y que siempre cumplamos esa importante cita. No hay mejor momento para encontrarnos con nuestro Padre, que uno sin afán ni el estrés cotidiano. Finalmente, Él en este tiempo desea bendecirnos, desea que lo conozcamos, desea darnos la seguridad, fortaleza y tranquilidad para cumplir todas las tareas que tenemos a diario, pero sobre todo, desea tener una relación cercana y de amor..

El Primer Lugar

 Tomado de: Gabriel García Märuez

LuisSN

Por María Lozano

El sol invernal entra despacio por la ventana. El aire fresco de esta mañana sin nieblas invita a quedarse unos minutos más junto al calor del hogar. El crepitar de los leños acompaña al aroma del desayuno y forma parte de ese instante en el que la vida parece detenerse para recordarnos lo esencial.
La Palabra de hoy nos propone una pregunta que no siempre es cómoda: ¿qué ocupa el primer lugar en nuestro corazón?.
Sin dudas, aquello que ponemos por encima de todo termina guiando nuestras decisiones, nuestros esfuerzos y también nuestros miedos.
Muchas veces creemos que seguir el camino del bien debería librarnos de las dificultades.
Sin embargo, la vida enseña otra cosa.
Todos cargamos alguna cruz: una preocupación por un hijo, una enfermedad, una ausencia, una incertidumbre o un sueño que tarda en llegar.
La diferencia no está en evitar esas cargas,
sino en elegir no perder la esperanza mientras las llevamos..

¿Aún no lo Entienden?

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano


¿Por qué hablan que no tienen pan? ¿Acaso no ven ni entienden? ¿Están sus corazones endurecidos? ¿Tienen ojos pero no ven, y oídos pero no oyen? ¿Y no lo recuerdan? Marcos 8:17b-18.
En esta serie de preguntas, nuestro Señor les sugiere, tanto a ellos como a nosotros, qué hacer cuando nos invade el desánimo espiritual. Un joven se me acercó y me dijo: «Soy graduado de un seminario bíblico. Llevo muchos años siendo cristiano. Pero debo decirle que me siento tan apático, tan vacío. He perdido todo interés en lo que Dios está haciendo, y ya ni siquiera tengo ganas de participar en un estudio bíblico. ¿Qué debo hacer?». Justo estaba estudiando este pasaje, así que hice lo que nuestro Señor sugiere en él sin decirle nada al joven.
Lo primero que el Señor sugiere es que uses tu mente. ¿Acaso no ves ni entiendes? Detente y piensa en dónde estás, en lo que te está sucediendo y por qué sucedió.
Analízalo. Lee lo que la Biblia dice al respecto. Para eso sirve la mente. Estudia las revelaciones que Dios te ha dado. Usa tu mente.
Segundo, pregunta: ¿Están endurecidos sus corazones? Es decir, analicen el estado de su corazón. ¿Son apáticos o responden? ¿Han olvidado la verdad? Porque si el corazón no responde a lo que la mente ha comprendido, entonces es porque realmente no lo han creído. Quizás hayan reconocido mentalmente que es verdad, pero no han actuado en consecuencia. No creen realmente que Dios vaya a cumplir lo que ha prometido. Esto siempre se manifiesta en un corazón apático e insensible. La verdad siempre nos conmueve cuando creemos en ella. Siempre nos cautiva y nos emociona. Y si no nos emociona, es porque la mente la ha comprendido, pero el corazón no..

En el Ocaso

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

Cada atardecer me habla de ti
pintando tu sonrisa en el ocaso;
el cielo, llora en silencio por mí
porque tu ausencia deja un vacío
a mi paso
Las sombras de la noche me
abrazan, susurrando tu nombre
el corazón; en cada rincón, tus
recuerdos, descansan, alimentados
en esta eterna ilusión..

"Reconocer La Autoridad de Dios"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Amado Dios, tú eres el Señor de mi vida y quien gobierna mi corazón. Mis pensamientos, sentimientos y acciones reflejarán esta verdad, pues tú has prometido que la obra que comenzaste en mí la perfeccionarás hasta el día de Jesucristo. Creo en tu promesa y me aferro a ella con confianza. Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante. Semejante es al hombre que al edificar una casa, cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca; y cuando vino una inundación, el río dio con ímpetu contra aquella casa, pero no la pudo mover, porque estaba fundada sobre la roca. Mas el que oyó y no hizo, semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó, y fue grande la ruina de aquella casa”. Lucas 6:46-49.
*Reflexiona*
Hemos visto hasta el momento tres claves para permitirle a Dios quitar de nosotros el orgullo: dejar de luchar contra Él, reconocer que tenemos un problema y el despojo. Sin embargo, todo esto nos conduce a una verdad fundamental: reconocer la autoridad de Dios.
Ese es precisamente el propósito del Señor: llevarnos a comprender que quien debe gobernar nuestras vidas no somos nosotros, sino Él. Por eso, cuando actuamos de otra manera, nos confronta con una pregunta muy seria: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”. Llamarlo Señor implica reconocer su derecho a dirigir nuestra vida. No podemos afirmar que Él es nuestro Señor mientras insistimos en seguir nuestros propios caminos..

Dios te capacida para lidiar con todo

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
(Romanos 8:37) «Más que vencedores...» Piensa en la idea de compleción que ese versículo retrata sobre la victoria que recibimos «en todo esto». No habla solamente de determinados tipos de problemas, enfermedades o luchas, sino de todas las cosas. Qué maravilla saber que a través del amor de Dios, en Jesús podemos vencer todo lo que la vida nos traiga. En todas las aflicciones que surjan recuerda que Jesús venció en la cruz, resucitó, te ama e intercede por ti. Ser «más que vencedores» no significa ausencia de dificultades. Significa que Jesús nos amó, luchó en nuestro lugar, venció y comparte su victoria con nosotros. No solo eso, él venció todos los males que podrían separarnos del amor de Dios y de la vida eterna. Toda acusación del enemigo, todo poder de las tinieblas, toda maldición, pecado y dolor: ¡Cristo los venció! Él te ayuda y te da fuerzas para vencer cada nuevo día, cada problema y tribulación. No olvides jamás que nada podrá separarte del amor de Dios en Cristo Jesús. ¡Cree! ¡Eres más que vencedor! La victoria de Jesús es completa a pesar de las aflicciones momentáneas de esta vida. Mantén tu amor, tu fe y tu esperanza firmes en Dios hoy y siempre. Ora y clama a Dios..

Amistad que Abraza el Alma

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

En un hermoso atardecer dorado
las mariposas danzaban a tu lado
la Luna se asoma, en lo alto
plateada sobre el cielo azul danza
encantado mientras mi corazón
latía hechizado.
Las flores del campo brillaban en
tu mirada entre pétalos y risas, tú
voz fue mi morada, corríamos
descalzos por la hierba perfumada
y el aire en nuestro rostro pasión
desatada como locos de alegría
alma entrelazada..

"Deja de luchar contra Dios"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Amado Padre, ¡cuánta paciencia has tenido conmigo!, pues no es la primera vez que me confrontas en cuanto a mi orgullo. Espíritu Santo de Dios, ayúdame a despojarme de la terquedad y del orgullo, pues no quiero seguir ofendiéndote ni contristándote. Señor Jesús, ¡cuánta necesidad tengo de que crezcas en mí y que yo mengüe! Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“Y siendo incómodo el puerto para invernar, la mayoría acordó zarpar también de allí, por si pudiesen arribar a Fenice, puerto de Creta que mira al nordeste y sudeste, e invernar allí. Y soplando una brisa del sur, pareciéndoles que ya tenían lo que deseaban, levaron anclas e iban costeando Creta. Pero no mucho después dio contra la nave un viento huracanado llamado Euroclidón. Y siendo arrebatada la nave, y no pudiendo poner proa al viento, nos abandonamos a él y nos dejamos llevar” Hechos 27:12-15.
*Reflexiona*
En el devocional anterior reflexionamos acerca de la terquedad y vimos cómo aquellos hombres decidieron ignorar la advertencia de Pablo y continuar navegando. Pero, ¿qué había detrás de esa decisión? La respuesta es el orgullo. La terquedad no es más que una manifestación de un corazón que se resiste a reconocer que Dios tiene razón.
El barco en el que viajaban Pablo, el centurión y los demás presos, rumbo a Roma, puede representar ese orgullo que muchas veces gobierna el corazón del hombre. Y de él necesitamos despojarnos, pues, en lugar de impulsarnos hacia adelante, termina produciendo estancamiento.
Aquellos hombres creyeron tener el control. Al ver que el viento soplaba favorablemente, pensaron que podían continuar el viaje sin problemas. Sin embargo, el tiempo cambió abruptamente y la tormenta demostró que ni la experiencia de los marineros, ni la embarcación, eran suficientes para hacerle frente. Finalmente comprendieron que luchar contra el viento sería inútil y se dejaron llevar por él, pues era mejor permanecer con vida que perecer intentando navegar contra la corriente..

De tumbas a jardines

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

«Padre, gracias por recordarme que por la fe en tu Hijo Jesús soy libre y que conforme a esa libertad que Cristo me ha dado debo andar. Ayúdame, Espíritu Santo de Dios, a tener presente esta verdad en mi mente y corazón cada vez que el enemigo me quiera impulsar a sumergir áreas de mi vida en sepulcros. Te lo pido en el nombre de Jesús, amén.»
2. Lee la palabra de Dios
“Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal” Marcos 5:15a.
3. Reflexiona
Jesús ha venido a dar libertad por medio de la verdad, tanto a los cautivos por el pecado como a los oprimidos por el maligno, pues Él mismo manifestó “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32), y es que conocer la verdad significa conocer a Jesús (Juan 14:6) y su obra redentora, la cual nos es revelada por medio de su palabra, pues en ella se nos declara que por amor Él pagó nuestras deudas, porque Dios ofreció a Jesucristo como sacrificio por nuestros pecados, por eso cuando creemos a la verdad Dios perdona todos nuestros errores, nos da salvación y vida eterna.
Por lo tanto, al tener el Gadareno un encuentro con la Verdad (Jesús) pudo ser liberado de la esclavitud del pecado y del tormento en el que lo tenía sometido Satanás. De igual manera ha sucedido con nosotros, pues no solo fuimos liberados de la esclavitud del pecado cuando creímos en Cristo, sino también incluso ahora somos liberados de aquellas opresiones en las que el maligno nos quiere tener sumergidos, pues es el Espíritu Santo quien nos recuerda que ya no debemos estar sujetos al yugo de la esclavitud porque Cristo ya nos libertó (Gálatas 5:1)..

Cuenta con Dios para hacer lo imposible

 Tomado de: Alonso De Caro

Por María Lozano

“Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse” Lucas 1:37 (NTV)
Nunca dejes que una situación imposible te intimide. ¿Por qué? Porque nada es imposible para Dios.
La Biblia dice: “Pues la palabra de Dios nunca dejará de cumplirse” Lucas 1:37 (NTV).
En lugar de sentirte intimidado por una situación aparentemente imposible, deja que te motive a orar más, creer más, confiar más, esperar más y depender más de Dios.
No importa cuán imposible pueda parecer una situación; puedes estar seguro que “Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que Cristo Jesús vuelva” Filipenses 1:6 (NTV).
Lo que Dios comenzó en tu vida, Él lo terminará.
Hudson Taylor, un misionero de la década de 1800, dijo esto acerca de Dios haciendo lo imposible en nuestras vidas: “Hay tres etapas en cada gran obra de Dios; primero es imposible, luego es difícil, luego está hecho”.
Pero Satanás no quiere que creas que nada es imposible para Dios. Te dirá una y otra vez: “¿Quién te crees que eres? No puedes hacer eso. ¿Qué te hace pensar que puedes ser un hombre o una mujer de Dios?” Cuando crees y confías en Dios para lo imposible en tu vida, es una vergüenza para el Diablo.
Tal vez estés en lo que parece una situación imposible en este momento. Mira a Dios y confía en sus promesas, y observa cómo tu situación pasa de lo imposible a lo posible, y luego a su realización.,

Crecimiento como semilla

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: MARCOS 4:1-29
También dijo: Así es el reino de Dios. Un hombre siembra semilla en la tierra. Día y noche, ya sea que duerma o se levante, la semilla brota y crece, aunque él no sabe cómo. Marcos 4:26-27.
Este es un secreto del reino de Dios, y para mí es una de las parábolas más alentadoras de todas las que Jesús pronunció. Habla de cómo este dominio de Dios se fortalece, cómo crece en una vida. Lo explica como una cosecha que se obtiene con la paciente expectativa de que Dios obrará. La clave de todo este pasaje es que la semilla brota y crece, aunque él no sepa cómo. Es decir, hay fuerzas que obran y que serán fieles en su propósito, independientemente que el agricultor se preocupe o no. Los agricultores hacen lo que pueden, lo que se espera de ellos. Pero entonces Dios debe obrar. Y Dios obrará. Y con esa confianza, este agricultor descansa seguro. Como describe Jesús, este agricultor sale a sembrar. Es un trabajo duro, pero es lo que puede hacer. Luego regresa a casa y se acuesta. No se pasa la noche en vela mordiéndose las uñas, preguntándose si la semilla cayó en el lugar correcto o si echará raíces. Tampoco se levanta al día siguiente para salir a desenterrar la semilla y comprobar si ya ha brotado. Confía en que Dios obra, que participa en este proceso y que debe hacerlo; nadie puede hacerlo por Él. Pero Él lo llevará a cabo fielmente. Así, el agricultor confía en que, a medida que la semilla crece, hay etapas observables: primero el tallo, luego la espiga, y finalmente el grano maduro dentro de ella. Solo cuando el grano está maduro se le llama de nuevo a la acción. Cuando la cosecha está lista, entonces debe actuar una vez más.
Esto es precisamente lo que Pablo describe en 1 Corintios 3:9a: «Porque somos colaboradores de Dios». Así es como debemos esperar que Él obre. Primero implica un testimonio, tal vez una palabra de enseñanza o exhortación a alguien, o a nosotros mismos. Y luego comienza un proceso inevitable, que requiere tiempo y paciencia, y permite que Dios obre. Una de las fuerzas más destructivas que operan en la iglesia hoy es nuestra insistente demanda de resultados instantáneos. Queremos conversiones inmediatas, respuestas inmediatas cada vez que hablamos. Tendemos a no permitir que la Palabra eche raíces, crezca y dé fruto..

Los límites que cuidan la vida

Una mirada restaurativa para recuperar la serenidad interior
"Y él se acostó y se quedó dormido debajo de un enebro. Entonces un ángel lo tocó y le dijo: Levántate y come." (1 Reyes 19:5)

Hace algún tiempo, durante una jornada particularmente intensa de trabajo institucional, observé cómo varias personas comprometidas con el servicio educativo comenzaban a mostrar signos de agotamiento. No se trataba de falta de vocación ni de escaso compromiso. Por el contrario, eran personas profundamente dedicadas a su tarea. Sin embargo, detrás de esa entrega aparecían el cansancio, la irritabilidad, la dificultad para escuchar, la pérdida de paciencia y una sensación permanente de sobrecarga e insatisfacción.

Aquella experiencia me recordó una verdad sencilla pero profunda: muchas veces creemos que el problema está en las circunstancias externas, cuando en realidad hemos descuidado nuestros límites internos.

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