Raíces Aéreas -III

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Padre, perdóname por no escuchar y obedecer tu voz, pues me has revelado, por medio de tu Espíritu Santo, que, en ocasiones, he puesto por encima de ti mi propia voz o incluso la de los demás. Aquellas voces son las que se levantan en contra de tu conocimiento, y no quiero permitirlas más en mi vida, pues quiero obedecer y confiar en tu buena, perfecta y agradable voluntad. Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“Y atendió Abram al ruego de Sarai. Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia,... y la dio por mujer a Abram su marido.Y él se llegó a Agar, la cual concibió”; Génesis 16:2b, 3a y c, 4a.
*Reflexiona*
En este pasaje vemos que, aunque Abraham no fue el promotor de la idea de “ayudar a Dios”, si aceptó, atendió y obedeció la voz de su esposa. Al no haber atendido ni permanecido firme en la voz de Dios, y al permitir que se sembrara en su corazón una raíz aérea que decía que había que “ayudar” a Dios, surgieron grandes problemas:
Nace Ismael, quien no era el hijo que Dios había prometido (Génesis 16:4a).
Se crea una enemistad entre Agar y Sara (Génesis 16:4b).
Se crea una enemistad entre Ismael e Isaac (Génesis 21:9)..Abraham permite la expulsión de Agar e Ismael (Génesis 16:6; 21:10).
El actuar de Abraham no es un buen ejemplo para sus hijos.
Podríamos decir que se crean en Ismael heridas de rechazo y abandono, pues Abraham ya no estaba con él debido a que Ismael y su madre habían sido desterrados.
Estas son tan solo algunas de las muchas consecuencias o malos frutos de aquella raíz aérea. De la misma manera sucede en nuestras vidas, pues pensemos: ¿cuáles han sido las repercusiones de no escuchar ni obedecer la voz de Dios?
Amados hermanos, como vemos, aquella raíz aérea no está para contribuir, sino para destruir; está para impedir que dependamos de la raíz verdadera: Cristo. La pregunta es: ¿qué debemos hacer cuando quieran nacer en nosotros esas raíces aéreas? ¡No permitirlas! Y si ya han surgido, debemos dejar que el Padre, el Labrador, las corte, pues si permanecen en nuestra vida, seremos improductivos, no llevaremos el fruto del Espíritu Santo, que es a lo que tú y yo hemos sido llamados; y continuaremos viviendo en autosuficiencia, cuando lo que Dios desea en nosotros es una total rendición. De esta rendición hablaremos en el devocional de mañana.
Te bendigo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Un fuerte abrazo.

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