Tomado de:Kindly Dayanara Rubio
Por María Lozano
Padre Amado, hoy vengo delante de Ti para poner este corazón que ya no puedo controlar. Examínalo Señor y si hay heridas que me han llenado de dureza, sáname por favor. Si la envidia, la indiferencia, el orgullo, la queja o la falta de amor han comenzado a crecer en mi interior, arráncalos antes de que terminen de dañar mi vida y también la de quienes me rodean.No permitas que mi corazón se acostumbre a sentimientos que no vienen de Ti.
Ayúdame a cuidar lo que alimento cada día, porque sé que aquello que habita en mi interior poco a poco se ha ido reflejando en mis palabras, en mis actitudes y en la manera en que trato a los demás..Quiero ser alguien que transmita paz y no amargura, comprensión y no juicio, amor y no rechazo.
Llena mi corazón de Tu presencia, de humildad, de paciencia y compasión. Enséñame a mirar a las personas con misericordia, que aun en medio de mis propias batallas, pueda reflejar Tu luz y no la parte oscura dentro de mí.
En el nombre de Jesús limpia mi corazón, Señor, y hazlo un lugar donde solo Tú lo llenes absolutamente todo, amén.
Lucas 6:45 (NVI) El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón produce el bien; pero el que es malo, de su maldad produce el mal, porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.
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