Tomado de: Reflexión Bíblica
Por María Lozano
Dios declara que todos somos como un hombre que es
condenado justamente, ante la justicia divina todos somos pecadores, todos los
días y varias veces al día trasgredimos los derechos de Dios de varias maneras,
por ejemplo, con una mentira, una mirada codiciosa, un pensamiento de orgullo y
debido a estas faltas Dios es ofendido. Su Hijo Jesucristo, vino a la tierra
para sufrir en nuestro lugar, Aquel que nos condena porque es sano y justo, nos
libera y nos sana porque nos ama.
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