El Mejor Regalo que Puedes dar...

 Tomado de: Me gustó mucho

Por María Lozano

El mejor regalo que puedes dar a alguien no se envuelve,
no hace ruido al abrirse
ni deja recibos que puedan cambiarse.
Es tu tiempo.
Ese instante que se va sin avisar
y que, una vez entregado, jamás vuelve a ti.
Porque cuando das tu tiempo,
das madrugadas, cansancio, atención,
das silencios compartidos
y presencia real en un mundo distraído.
Das momentos que podrían haber sido para ti,
pero eliges ofrecerlos a otro,
sin garantías, sin promesas de devolución.
El tiempo revela intenciones.
Quien te dedica tiempo te prioriza,
quien no, siempre tendrá excusas..

Acostúmbrate a la Soledad

 Tomado de: Me gustó mucho

Por María Lozano

no porque el mundo no valga la pena,
sino porque no todos los que prometen quedarse
saben hacerlo.
El amor a veces falla,
no porque no exista,
sino porque no todos saben cuidarlo..

Mi cómplice

Tomado de: Poeta enamorado de la Luna
Por María Lozano
Aparece en silencio,
como un murmullo que acaricia el alma,
cobijando con sus brazos cada rincón de luz.
Llega mi cómplice,
apoderándose de mis deseos más oscuros,
desnudando secretos que yacen en la penumbra.
Despliega su manto estrellado,
cubriendo mi cálido lecho,
donde los sueños alzan el vuelo,
sin destino, sin tiempo de regreso,
como aves libres en la inmensidad del cielo.
Es la cómplice de mis aventuras,
mi fiel compañera en el laberinto del ser.
De su mano recorro lugares insospechados,
donde los ecos de mis miedos se desvanecen,
y la valentía florece en cada paso..

A una madre se le cuida

 Tomado de: Mensajes dorados

Por María Lozano

A una madre no se le ama cuando ya no está,
se le ama mientras respira, mientras camina, mientras espera una llamada o un abrazo.
Porque cuando ella se va, ya no hay palabras que alcancen ni lágrimas que la traigan de vuelta.
Valórala hoy, escúchala hoy,
abrázala sin prisa, respétala sin excusas
y cuídala como ella te cuidó cuando no sabías caminar, hablar ni defenderte. ,

Estrellita Luminosa

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

La noche cubrió el cielo la luna
no despertaba, se quedó dormida
y en la tierra lloraba sola, una
niñita blanca y chiquita.
Solita miraba el cielo con sus
manitas extendidas, susurraba
con voz de seda con su vocecita
bendita.
Estrellitas, estrellitas, estrellitas
luminosa, hagan un caminito
al cielo, con sus luces amorosas
ilumine el camino de quién es
su hermanita
Quiero ir a ver a mi mamita la
luna, debía en sollozo la pequeña
estrellita a elle hace mucho no la
veo…mis hermanas en el cielo
díganle mucho que extraño tanto,
estoy aquí sola en la noche abrazada
al llanto..

Sin Dios, Todo se Vuelve Loco

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por maría Lozano


Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

(Eclesiastés 3:11) Hay un vacío silencioso que se instala en el corazón humano cuando se deja de lado a Dios. Incluso rodeado de logros, personas, posesiones y experiencias, el hombre percibe que siempre falta algo. Sin Dios, todo se vuelve insuficiente, porque nada creado es capaz de ocupar el lugar del Creador. El alma, hecha para la eternidad, no se conforma con lo fugaz. Cuando Dios no es el centro, nace una búsqueda insaciable. Se busca el sentido en el éxito, el alivio en los placeres, la identidad en la aprobación de los demás. Se corre tras el aplauso, se acumula dinero, se cambian las relaciones, las ciudades y los sueños. Sin embargo, el corazón permanece inquieto. El vacío no desaparece; solo cambia de forma. Lo que una vez pareció suficiente, pronto pierde su brillo, y el alma pide más, siempre más. Esta inquietud no es un defecto, sino una señal. Es el eco de la eternidad que Dios puso en nosotros, llamándonos de vuelta a él. El problema no está en desear cosas buenas, sino en esperar que hagan lo que solo Dios puede hacer. Cuando intentamos llenar con el mundo un espacio que le pertenece al Señor, experimentamos frustración y cansancio espiritual. Solo Dios lo llena por completo. En su presencia, el vacío da paso a la paz, la ansiedad se reemplaza por el descanso y la búsqueda incesante encuentra propósito. Dios no solo suple las necesidades, sino que restaura el alma. En Cristo, descubrimos que no necesitamos tenerlo todo para estar completos, porque en él ya tenemos lo esencial. Sin Dios, incluso mucho se vuelve insuficiente. Con Dios, incluso poco se convierte en abundancia..

Siempre Serás Amigo Mío

 Tomado de: Rafael Llamas Jiménez

Por María Lozano

¡Qué negro es el vestido de la herida!
¡Qué verde es el ciprés que roza el cielo!
¡Qué triste es el pañuelo del consuelo,
que yace en la memoria de por vida!
Podrá pasar el tiempo y no se olvida
el llanto desgarrado que es el duelo,
a veces sin quererlo me desvelo
lamentando la triste despedida..

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