Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: MARCOS 14:26-52Luego regresó a sus discípulos y los encontró durmiendo. Simón, le dijo a Pedro: «¿Duermes? ¿No pudiste velar ni una hora? Velad y orad para no caer en la tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil». Marcos 14:37-38.
El enemigo no tuvo mucha resistencia en Pedro. Siquiera es necesario amenazarlo con arrojarlo a los leones o quemarlo en la hoguera. Su determinación se derrumba con el simple recurso de adormecerlo tanto que no pueda orar. Eso es todo; y esa tremenda determinación, esa firme resolución, se disuelve, y Pedro queda tan débil como una masilla de harina. Es débil porque le falta el fortalecimiento de la oración. El diablo solo tuvo que adormecerlo, eso es todo. Estoy seguro que fue un ataque satánico. La espada que Jehová blandía, que hería y angustiaba al Hijo de Dios, ahora afectaba a los discípulos, y Satanás pudo aparecer como un sigiloso hombre de arena, infundiéndoles sueño en los ojos. Así que se durmieron en lugar de orar.
Jesús analiza la situación. Viene y los encuentra, y hay casi un toque de humor. Después de despertarlos, les dice a sus discípulos: «Pedro, ¿no pudiste velar una hora? ¿No pudo tu resolución y tu férrea determinación durar al menos lo mismo?». Luego nos explica por qué Pedro no pudo hacerlo. «El espíritu está dispuesto, Pedro. Conozco tu corazón. Sé que me amas. Tu espíritu está perfectamente dispuesto. Pero Pedro, confiaste en tu carne. La carne es débil».
Todos hemos sentido esto, ¿no es cierto? Se nos ha pedido que hagamos algo y decimos: «El espíritu está dispuesto, pero la carne está lista para el fin de semana». La carne es débil. Jesús dice que esa es la naturaleza de la carne. Ese sentido humano de independencia, la confianza que tenemos en nosotros mismos, siempre es débil en la hora de la prueba. No resiste la prueba. Este es el análisis que Jesús da del problema de Pedro. La clave es la oración. Si Pedro, sintiéndose somnoliento y débil, hubiera seguido el ejemplo de Jesús y se hubiera entregado al Padre y le hubiera contado el problema, el Padre lo habría ayudado a superarlo, y no habría negado a su Señor..Nuestra debilidad es nuestra seguridad, no nuestra fortaleza. Por eso no me impresiona mucho cuando los jóvenes me dicen cuánto van a hacer por Dios y lo seguros que están de poder lograrlo. He aprendido, por tristes experiencias de mi propia vida y por el testimonio de las Escrituras, que en la hora de la prueba, esta confianza en uno mismo se desvanece por completo. Pero confío en el hombre o la mujer que dice: «Tengo miedo. No creo que pueda hacerlo, pero lo intentaré porque Dios me lo dice. Busco su fortaleza».
POR FAVOR ORA CONMIGO
Padre mío y Dios mío, abre mis ojos y mi corazón para que comprenda que separado de ti nada puedo hacer. Tú eres el pastor en quien puedo confiar, a quien puedo acudir en la hora de angustia y encontrar la fuerza para hacer lo que me llamas a hacer. En ti amado Jesús. Amén.
Aplicación a la vida
¿Pretendemos seguir obedientemente a Jesús con nuestra propia pseudoenergía y recursos insuficientes?
¿Por qué la oración es una necesidad urgente en este camino de fe?Te bendigo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Un fuerte abrazo.


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