Tomado de: Gabriel García Márquez
Letrarium
Por Maria Lozano
Querida mía… Cuando los años hayan pintado de plata tu cabello y la vida haya llenado tu corazón de historias.no sientas la necesidad de enseñarles a todos cómo vivir. Aunque estés convencida de tener la razón, recuerda que tú también fuiste joven y que muchas veces solo aprendiste cuando la vida te permitió equivocarte.
No des consejos que nadie te pidió. No cargues problemas que no te pertenecen ni quieras evitarles a los que amas cada tropiezo del camino. Hay lecciones que solo el tiempo puede enseñar. Tú limítate a hacer lo más importante: amarlos mientras puedas.
No permitas que las quejas ocupen el lugar de la gratitud. Habrá días con dolores, con noticias que no te gusten y con cosas que ya no entenderás del mundo. Pero no dejes que eso robe la alegría de seguir despertando un día más.
No esperes que tus hijos te paguen todo lo que hiciste por ellos. El amor verdadero no lleva cuentas. Si un día te llaman para visitarte, disfrútalo. Si llegan con un abrazo, recíbelo como un regalo. Y si la vida los mantiene ocupados, no conviertas el silencio en resentimiento.
Cuando los nietos corran a tus brazos y te llamen “abuelita”, sonríe. No hay título más hermoso que aquel que nace del cariño. Ellos no recordarán cuántos años tenías, sino cómo los hacías sentir cuando estaban contigo..No gastes tus últimos años intentando parecer más joven. Invierte ese tiempo en vivir. Viaja si puedes, sal a caminar, disfruta un café sin prisas, compra ese pequeño antojo que tantas veces pospusiste y contempla un atardecer como si fuera el primero.
Cuida a la persona que ha caminado contigo durante tantos años. Quizá el tiempo haya cambiado sus manos, su memoria o su cuerpo, pero detrás de esas arrugas sigue viviendo aquel hombre o aquella mujer con quien compartiste la historia de tu vida.
No te castigues por los errores del pasado. Hiciste lo mejor que supiste con el corazón, la experiencia y las fuerzas que tenías en ese momento. Nadie vive una vida perfecta, y eso también está bien.
Envejece con dignidad. Conserva la bondad, el sentido del humor y la capacidad de emocionarte por las cosas sencillas. Porque mientras puedas sonreír, abrazar y dar las gracias, seguirás siendo inmensamente rica.
Y nunca olvides esto…
Mientras sigas respirando, tu vida sigue teniendo propósito. Siempre habrá alguien que necesite una palabra tuya, una sonrisa, un abrazo o simplemente la tranquilidad de saber que todavía estás ahí.
Ver menos
hermosa reflexión!!!!!!! Gracias mamita
ResponderEliminarGracias por ser la portadora de la vida que Dios me regaló hace 63 años!!!!
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