Un LLamado de la Comunión en la Roca

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Padre Celestial, gracias por tu llamado a permanecer en la comunión de la Roca, porque ahí restauras mi diseño original. Hoy me presento ante Ti, no por mis méritos, sino como tu linaje escogido en Cristo Jesús. Líbrame de la voz del orgullo y hazme estar atento a tu Palabra. Que mi vida entera sea un sacrificio vivo para mostrar tu luz y anunciar tu amor. Amén
Lee la Palabra de Dios “Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” 1 Pedro 2:9. Reflexiona Las historias de orgullo del pueblo de Judá, del rey Saúl y de Judas Iscariote, actúan como una advertencia solemne para la iglesia actual: un cristiano gobernado por el orgullo, que ofrece “sacrificios” visibles pero vive en la hendidura del mundo, sin comunión real y sin guardar la Palabra de Jesús, se vuelve espiritualmente inútil. No tiene impacto en la sociedad porque su vida no refleja el carácter de Cristo. El quebrantamiento en la Roca nunca es el punto final, sino el punto de partida para una verdadera vida, la vida de Cristo en nosotros. Jesús lo enseñó en Juan 12:24: “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Dios permite que nuestra autosuficiencia se “pudra” en la hendidura de Cristo, para poder recrearnos desde la comunión íntima del Espíritu Santo. Al salir de ese proceso de disciplina apoyados únicamente en su Gracia, recuperamos nuestro valor sacerdotal y volvemos a cumplir el glorioso anhelo de Dios revelado en Jeremías 13:11a: estar ceñidos a Él para serle “por pueblo y por fama, por alabanza y por honra”. El orgullo nos impide escuchar la dirección del Padre y nos conduce a vivir de manera independiente y alejados de la voluntad del Señor. Dios nos diseñó para ser su morada, para vivir abrazados a su presencia, pero la obstinación nos desvía del camino. No permitamos que el orgullo nos aleje de Dios, pues su anhelo es que estemos ceñidos a Él, en la Roca. No le temamos al quebrantamiento divino. Dejemos que en la Roca, que es Cristo Jesús, muera hoy toda altivez. Rindámonos voluntariamente a su amorosa disciplina y digámosle como Pedro: “Señor, no solo mis pies, sino también las manos y la cabeza”. Permitamos que el Espíritu Santo nos limpie, sane nuestro oído y nos una estrechamente al corazón de nuestro Salvador. Que hoy volvamos a ser esa morada santa, un linaje escogido, un real sacerdocio que camina en la luz de su Palabra, anunciando con cada acto las virtudes de Aquel que nos rescató de las tinieblas y nos trasladó a su Reino. TU TURNO LLEGARÁ Porque yo sé los planes que tengo acerca de ustedes, dice el SEÑOR, planes de bienestar y no de mal, para darles porvenir y esperanza. (Jeremías 29:11) Vivimos en un mundo donde la prisa y la ansiedad nos hacen cuestionar el tiempo de Dios en nuestras vidas. A veces miramos a nuestro alrededor y vemos a amigos, familiares y conocidos logrando sus metas y sueños, mientras nosotros parecemos estar estancados. Sin embargo, es crucial recordar que Dios tiene un plan perfecto para cada uno de nosotros. Jeremías 29:11 nos recuerda que los pensamientos de Dios hacia nosotros son de paz y esperanza. Él tiene un propósito específico y un momento adecuado para cada evento de nuestras vidas. Cuando nos sentimos impacientes o desanimados, debemos confiar en que el Señor tiene el control y él sabe lo que es mejor para nosotros..

"SOLEDAD"

 Tomado de: Poeta  enamorado de la Luna}

Por María Lozano

Estoy en manos de Dios
Para no sentir mi soledad
Es que sóla no estoy
Estoy en manos de Él...
Caerán todas las hojas de invierno
Pero sóla no me sentiré
Porque Él con su bondad
Se que me a de querer...
No me debo de caer
Porque Él me levantará
Con amor y misericordia
Con sus manos me sostendrá....

El que Habita al Abrigo del Altísimo

 Tomado de: Palabra De Vida

Por María Lozano

Pueden ser muchas las dudas o preocupaciones que nos asechan pero Dios que es un Padre lleno de amor, guía y paz para sus hijos, El siempre tiene todas las respuestas a nuestros problemas , Sus promesas son para cada uno de nosotros y nos ofrece acompañarnos en todo momento
• Salmos 17:8 Guárdame como a la niña de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas
• Salmos 32:7 Tú eres mi escondedero; de la angustia me preservarás; con cánticos de liberación me rodearás. Selah
• Salmos 90:1 Señor, tú has sido un refugio para nosotros de generación en generación.
• Proverbios 29:25 El temor al hombre es un lazo, pero el que confía en el SEÑOR estará seguro.
• Isaías 25:4 Porque tú has sido baluarte para el desvalido, baluarte para el necesitado en su angustia, refugio contra la tormenta, sombra contra el calor; pues el aliento de los crueles es como turbión contra el muro..

Que el Señor te de paz...

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

La dependencia que El Señor quiere de nosotros no es otra cosa que empezar a disfrutar de Su Santo Reino aquí en la tierra , El quiere saber y que reconozcamos si verdaderamente estamos interesados en esa vida eterna que nos ofrece, la que nos dio por medio del derramamiento de Su Bendita sangre
• 2 Tesalonicenses 3:16 Que el Señor de paz les dé paz en todo tiempo y en cualquier circunstancia. El Señor esté con ustedes.
• Isaías 41:10 No temas, pues yo estoy contigo, no te desanimes. Yo soy tu Dios, yo te fortaleceré, yo te ayudaré, yo te sostendré con mi triunfante mano diestra.
• Juan 16:33 Yo les he dicho estas cosas para que en mí encuentren paz. En este mundo van a sufrir, pero anímense, yo he vencido al mundo.
• Filipenses 4:7 Y la paz de Dios, esa paz que nadie puede comprender, cuidará sus corazones y pensamientos en Cristo.
• Colosenses 3:15 Que la paz de Dios reine en sus corazones, porque ese es su deber como miembros del cuerpo de Cristo. Y sean agradecidos..

El Secreto de tus Ojos

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano

En el secreto de tus ojos color
Miel, encontré mi destino, la
luz, que guía mis pasos por
el más hermoso camino. Tus
labios. Rojos despiertan los
besos. que soñé, y en cada
Beso de Amor para siempre
me quedé no existe un cielo
más bello que el que en tu
mirada halle.
Tu piel, blanca como el más
suave terciopelo,es la caricia
que que llena de primavera mi
cielo y tu pelo dorado como los
rayos del sol al amanecer
ilumina mi vida y me
enseña de nuevo a creer eres
el milagro más hermoso de
amor que pude conocer
Cada beso tuyo florece
cómo una rosa en mi
corazón, con el perfume de él
amor que no conoces fin tú?
sonrisa es la melodía que hace
cantar mi corazón, tus brazos
son, el amor, que esperé con
tonta, ilusión contigo, descubrí
lo más bello que es el amor.

¡ Dios Está Contigo! Exáltalo a Tiempo y fuera de Tiempo.

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Humíllense, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él los exalte a su debido tiempo. Depositen en él toda ansiedad, porque él cuida de ustedes.
(1 Pedro 5:6-7) Dios es poderoso y soberano. Nada acontece en este mundo sin que él tenga conocimiento de ello. Al enfrentar nuestras dificultades nos damos cuenta de lo frágiles que somos. ¿Quiénes somos nosotros frente a la poderosa mano de Dios? A pesar de lo pequeños que somos, Dios nos ama grandemente. Él nos amó antes que todo. Él entregó a su único Hijo por nosotros. Él escogió amarnos y dar una perspectiva de redención. Cuando reconocemos lo que Dios hizo, recibimos aún más provisión de parte de él. No reconozcas el poder de Dios solo cuando te encuentras en medio de dificultades. Él quiere recibir tu reconocimiento también cuando todo va bien. Los momentos difíciles vendrán y es por eso que es importante que busques a Dios a "tiempo y fuera de tiempo". Cuando buscamos la presencia del Espíritu Santo y leemos la Palabra de Dios, fortalecemos nuestra unión con el Padre. Exáltalo a su debido tiempo y cuando sea el momento correcto, Él te exaltará. Exalta a Dios a tiempo y fuera de tiempo Busca a Dios a través de su Palabra. Leer la Biblia edifica nuestra alma y nuestro entendimiento. Dedica un momento para la oración. Expresa tu gratitud, presenta tus angustias. Dios quiere oírte..

No Sientas Pena Por Ti, Regocíjate.

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Lea: Hechos 16:25-40
Después de haberlos azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardara con seguridad. El cual, al recibir esta orden, los metió en el calabozo de más adentro y les aseguró los pies en el cepo. Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. (Hechos 16:23-26)
No hay nada inusual sobre la ocurrencia de un terremoto en esta región. Hasta hoy en día, los terremotos son frecuentes en el norte de Macedonia. El terremoto era algo natural; pero el momento en el que ocurrió era sobrenatural. Dios desató el terremoto justo en el momento preciso y liberó a Pablo, Silas y los otros prisioneros. El aspecto más dramático de esta historia, de hecho, no es el terremoto. Es leer que Pablo y Silas cantaban himnos al Señor en medio de la noche. ¡Alguien ha dicho que el evangelio entró en Europa por medio de un concierto sagrado que tuvo tanto éxito que derrumbó la cárcel!
¡Imagínate esto, hombres presos alabando al Señor! Ese es el significado de la palabra “orando” utilizada aquí. No estaban pidiendo nada; estaban alabando al Señor cantando himnos. Y ellos tampoco estaban fingiendo al alabar, como queriendo mostrando que eran muy espirituales. Sus espaldas decían otra cosa. Estaban sangrantes y en carne viva, y sus cuerpos estaban cubiertos de heridas. Sus almas cargadas por haber sufrido una gran injusticia, pero no exhibían ninguna lástima de sí mismos ni resentimiento hacia sus agresores. Se estaban enfrentando a una situación de incertidumbre agonizante. No sabían que este terremoto liberador venía en camino como un "de repente del Señor". Pero estos hombres a pesar de sus circunstancias, a la media noche comenzaron a alabar a Dios y a cantar himnos. No sé qué es lo que cantaron. Sé tal vez, lo que yo podría haber cantado: “Salva Señor a los condenados injustamente; cuida de tus hijos agonizantes”. Pero conociendo el testimonio del apóstol y su carácter, creo que estaban cantando: “¡Cuán grande es Él!”. Evidentemente cantaron porque podían ver cosas que nosotros, en nuestra condición pobre y ciega, raramente vemos. Estos eran hombres de fe genuina. Cuando veas lo que ellos dijeron, tu pregunta ya no será: “¿Por qué cantaron?”, sino “¿Qué otra cosa más podían hacer sino cantar?”-

Mujeres trabajadoras.

 Tomado de: Rafael Llamas  Jiménez

Por María Lozano

En un pueblecito chico
de mi vieja Andalucía,
se levantaban temprano
antes que llegara el día.
Mientras subía el café,
preparaban el canasto,
el pañuelo y el sombrero
y se iban para el tajo.
Se amarraban a la cintura
con una cuerda aquel saco
y recogían a mano
el algodón sin descanso.
Dejaban los cascabillos
limpios y a paso ligero
bajo la atenta mirada
y la sombra del manijero.
Se acababa la faena
y les pesaba en la romana
los kilos que habían cogido
y vuelta a empezar mañana.
A esas mujeres del campo,
Carmen, Fernanda o Pilar,
nadie les pasaba lista
a la hora de estudiar.
Nunca fueron al colegio
porque había que trabajar.
¡Que le pregunten al trigo!
¡A la vid y el olivar!

Autor: Rafael Llamas Jiménez

¡¡¡Si El Hijo Os Libertare!!!

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. (Juan 8:36) Buscamos liberarnos de la culpa, los miedos, las ansiedades y las cadenas invisibles que intentan aprisionar nuestras almas. Sin embargo, ninguna fuerza terrenal, filosofía humana ni logro personal puede tocar lo más profundo de nuestro ser como Cristo. Solo el Hijo de Dios tiene poder para romper las cadenas que nos impiden una vida plena. Cuando Jesús declara que él mismo es quien libera, no se refiere a una libertad superficial. Es una transformación que comienza en el interior. Además de quitar el peso del pecado, él restaura, renueva y guía el corazón hacia un nuevo propósito. La libertad que Cristo ofrece no depende de circunstancias externas, pues nace de una obra realizada en la cruz, sellada por su amor eterno. Si el Hijo te libera, eres libre del pasado, de las acusaciones y mentiras que intentan definir quién eres. Libre de la necesidad de cargar solo con tu dolor. Libre para empezar de nuevo, para caminar con esperanza, para elegir el bien, para vivir en paz, incluso en medio de las tormentas. Libre para comprender que tu identidad no reside en tus fracasos ni limitaciones, sino en la gracia que te ha alcanzado. Esta libertad, sin embargo, también es una invitación a caminar con Cristo diariamente, a entregarle las áreas que aún nos resistimos a soltar, a confiar cuando no entendemos y a seguirlo incluso cuando el camino parece estrecho. Pero es precisamente en este camino que experimentamos el poder de su promesa. Si el Hijo te libera, eres libre, verdaderamente libre. Que esta verdad toque tu corazón hoy, brindándote fuerza, fe y renovación para seguir adelante en la luz de aquel que te llamó a vivir plenamente. Viviendo la libertad Busca la presencia de Jesús diariamente a través de la oración y la Palabra, permitiendo que él renueve tus pensamientos y guíe tus decisiones con sabiduría. Abandona las cargas innecesarias..

Alerta, Peligro, Cuidado

 Tomado de: Alfonso  De Caro

Por María Lozano


POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: HEBREOS 3:7-15
Mirad, hermanos, que no haya en ninguno de vosotros corazón tan malo e incrédulo que se aparte del Dios vivo. Antes bien, exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: «Hoy», para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado, porque somos hechos participantes de Cristo, con tal que retengamos firme hasta el fin nuestra confianza del principio. Hebreos 3:12-14.
Participamos en Cristo si esa fe que comenzó continúa produciendo en nosotros aquello que sólo la fe puede producir: el fruto del Espíritu. Ésta es una importante advertencia de este libro; una advertencia que es en contra del peligro del endurecimiento: de oír las palabras y creerlas, entender lo que significan, pero de no tomar ninguna acción sobre ellas; el riesgo de tener la verdad en la cabeza pero nunca dejar que llegue al corazón. Pero la verdad conocida nunca hace nada; es la verdad aplicada que nos libera. La verdad simplemente conocida sólo nos enorgullece con soberbia de conocimiento. Podemos citar las Escrituras de memoria, podemos memorizarlas, podemos conocer el mensaje en cada libro y sabernos el libro completo de tapa a tapa, pero la verdad conocida nunca hará nada por nosotros. Es la verdad aplicada, la verdad sobre la que actuamos, que se mueve y cumple y cambia.
El terrible peligro el cual el escritor está señalando es que la verdad que es conocida pero sobre la cual no actuamos es un horrible efecto del endurecimiento de corazón, de modo que ya no es capaz de actuar, y perdemos la habilidad de creer. Esto es lo que quiso decir el Señor Jesús cuando dijo a Sus discípulos: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos” (Lucas 16:31).
Un hombre me dijo: “Si tan sólo tuviéramos la capacidad de hacer milagros como lo hacía la iglesia primitiva, entonces realmente podríamos avanzar esta causa cristiana. Si pudiéramos llevar a cabo estas cosas de nuevo y tuviéramos bastante fe para hacer milagros, podríamos hacer que la gente creyera”. Pero tuve que decirle que después de treinta y cinco años de observar esta escena y estudiar las Escrituras, estoy completamente convencido de que si Dios nos concediera este poder, como es perfectamente capaz de hacer, de tal forma que milagros del poder de Dios fueran demostrados a cada paso, ¡no habría ni un solo cristiano más añadido a la causa de Cristo de lo que hay ahora! Al cierre del ministerio de Jesús mismo, después de esa notable demostración del poder de Dios en medio del pueblo, ¿cuántos estuvieron con Él al pie de la cruz? Una pequeña banda de mujeres y un solo hombre, y habían sido ganados no por Sus milagros sino por Sus palabras..

Cómo Eliminar y Reemplazar tus Viejos Hábitos

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

“Presta suma atención a estos asuntos. Entrégate de lleno a tus tareas, para que todos vean cuánto has progresado”. 1Timoteo 4:15 (NTV)
Si bien se te dio una naturaleza completamente nueva en el momento de la conversión, todavía tienes hábitos, patrones y prácticas que deben eliminarse y reemplazarse.
Deja ir los temores que te impiden crecer. La verdad nos hará libres, pero a menudo nos hace miserables primero. El miedo a lo que podríamos descubrir si enfrentamos honestamente nuestros defectos de carácter, puede mantenernos viviendo en la prisión de la negación. Solo cuando se le permite a Dios brillar la luz de su verdad sobre nuestras fallas, fracasos y complejos, podemos comenzar a trabajar en ellos. Es por eso que no puedes crecer sin una actitud humilde y enseñable.
Deja de basar tu identidad en tus “defectos”. Decimos: “Soy como soy”… o “Así es como soy”. La preocupación inconsciente es que, si me libero de mi hábito, de mi dolor o de mi problema, ¿quién seré? Este miedo definitivamente puede hacer lento tu crecimiento.
Los buenos hábitos tardan en desarrollarse. Recuerda que tu carácter es la suma total de tus hábitos. No puedes pretender tener integridad a menos que sea tu costumbre ser siempre honesto. ¡Un marido que es fiel a su esposa casi siempre no es fiel en absoluto! Tus hábitos definen tu carácter.
Recuerda: debes practicar todos los días los hábitos que te harán más como Cristo..

El Poder de Purificar

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: HEBREOS 1:3B-4
Habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la majestad en las alturas. Hebreos 1:3b
Jesús es la palabra final y completa de Dios para el hombre porque ha resuelto el problema más profundo de la vida humana: el problema del pecado. Ante las tragedias que acontecen, todos nos preguntamos: ¿Qué le pasa a la humanidad? ¿Qué le pasa a la vida? ¿Por qué el mundo está tan mal? ¿Por qué nuestros periódicos están llenos de asesinatos, violencia, odio, corrupción y oscuridad? La respuesta universal de las Escrituras es: el pecado del hombre, o, para decirlo de forma aún más realista y útil, el egoísmo del hombre. Ahí reside la raíz de todo, la terrible mancha que todos llevamos dentro y que jamás podremos borrar con nuestros propios esfuerzos. Como Lady Macbeth, todos queremos gritar y maldecir esa mancha. Sin embargo, nunca desaparece.
La asombrosa declaración de las Escrituras es que la razón por la que el Creador del mundo se convirtió en el Niño de Belén fue para purificar el egoísmo humano, para resolver el problema insoluble y lavar la mancha imborrable. La buena noticia es que cada uno de nosotros que ha encontrado a Cristo, que ha venido a él y que lo sigue, descubre una y otra vez que él tiene el poder de limpiarnos. Tiene el poder de borrar la culpa del pasado, ya sean los últimos 50 años de vida o los últimos cinco minutos. Tiene el poder de limpiarla, lavarla y ponernos de nuevo en pie con una página en blanco para escribir cada día, para vivir de nuevo la vida en el poder y la gracia del Dios viviente. Ese es el mensaje más grande de todos. Cuando hubo efectuado la purificación de los pecados (¡qué agonía, qué terrible dolor implica esa frase!), se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas. Jesús es el Señor: este fue el credo primigenio de la Iglesia y es el credo de todos los que ahora lo conocen. Él ha resuelto ese problema crucial de la vida humana; tiene el control y está al mando de todos los acontecimientos humanos..

Tenemos una Responsabilidad Bíblica de Advertir a Otros

Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
"Esta vez Jonás obedeció el mandato del Señor y fue a Nínive, una ciudad tan grande que tomaba tres días recorrerla toda. El día que Jonás entró en la ciudad, proclamó a la multitud: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida»". Jonás 3:3-4 (NTV)
Cuando Dios envió a Jonás a Nínive, su misión fue la de anunciar a las personas sobre las severas consecuencias por su desobediencia. Dios quería que supieran que su juicio estaba cerca, pero ellos todavía tenían una oportunidad de arrepentirse y obedecerle.
Dios quería dar a las personas de Nínive una segunda oportunidad.
Pero también Él tuvo que darle a Jonás una segunda oportunidad, porque el profeta estaba sentado dentro de un gran pez. Una vez que Dios lo rescató, la Biblia dice, "Esta vez Jonás obedeció el mandato del Señor y fue a Nínive, una ciudad tan grande que tomaba tres días recorrerla toda. El día que Jonás entró en la ciudad, proclamó a la multitud: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruido»" Jonás 3:3-4 (NTV).
Una advertencia es un aviso de precaución sobre un peligro, trampa o problema. Y Dios algunas veces trae personas a nuestras vidas para advertirnos porque no escuchamos las advertencias de Dios.
En más de cien versículos del Nuevo Testamento nos dicen que advirtamos a otros. Es parte de nuestra responsabilidad como seguidores de Jesús.
En Hechos 20:31 Pablo escribe : “¡Cuidado! Recuerden los tres años que pasé con ustedes —de día y de noche mi constante atención y cuidado— así como mis muchas lágrimas por cada uno de ustedes” (NTV)..

Naturaleza

 Tomado de: Poeta enamorado de la Luna

Por María Lozano


Es tan hermosa la naturaleza
divina, con praderas verdes de
gracia, cristalina y ríos qué
cantan con dulce pureza
repletos de vida y misterio, y
belleza
Sus aguas descienden en
blancas cascadas, como
himnos eternos de voces
sagradas y al caer su canto
en la roca Serena parece la
vida fluir sin cadena.
Las montañas altas de nieve
vestidas se alzan majestuosas
calladas, erguidas y entre ellas
la nieve se eleva al cielo como
un suspiro de eterno anhelo.
Del cielo desciende el rocío
bendito, cuál lluvias celestial
sutil infinito, que besa las flores
silvestres y bellas, mecidas al
viento como las estrellas..

¡ Nada nos Separará de Su amor!

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

¿Quién nos apartará del amor de Cristo? ¿La tribulación, o la angustia, la persecución, el hambre, la indigencia, el peligro, o la violencia?
(Romanos 8:35) La respuesta: ¡Nada nos apartará del amor de Dios! Puede que nos olvidemos de él algún día, pero Dios nunca se olvidará de nosotros. Su amor no tiene fin y alcanza tanto al agradecido como al ingrato a través de su misericordia. Cuando somos conscientes de este amor, todo en la vida cobra sentido. Hasta podemos ver las tribulaciones, las persecuciones y las luchas de otra manera. Fuimos creados para engrandecer a Dios a través de nuestra vida. Todas las cosas que nos suceden - sean buenas o malas - continúan bajo esta misma orden: ¡qué Dios sea glorificado! Al final, «todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios, de los que han sido llamados conforme a su propósito» (Romanos 8:28). Cuando Dios entregó a su hijo Jesús, él mostró su amor por nosotros. No lo olvides, eres hijo amado de Dios. Él te ama y nada te separará de su amor. Experimenta el amor de Dios Lee más sobre este amor en la Palabra de Dios. Todo lo que está escrito en la Palabra apunta hacia el amor de Dios. ¡Relaciónate con ese amor! Nuestro Dios está vivo y quiere relacionarse con nosotros. Búscalo en oración, procura la intimidad con Dios a través del Espíritu Santo. ¡Comparte su amor! El amor de Dios es para compartirlo. Habla sobre su amor y ama a tu prójimo. Cuando hablamos con las demás personas sobre el amor de Dios, él derrama aún más de su amor sobre nosotros..

Con el Tiempo cada uno Demuestra lo que Es...

 Tomado de: Milk MagTorre

Por María Lozano

Con los años uno aprende que no puede andar por la vida intentando cambiar a la gente. Cada quien actúa desde lo que lleva dentro: desde sus heridas, sus valores, sus carencias, su educación y hasta desde aquello que nunca quiso reconocer de sí mismo.
Así que no te desgastes tratando de enseñarle a alguien a tener empatía, respeto o buenos sentimientos. Si no los trae dentro, por más explicaciones que le des, no van a aparecer por arte de magia.
Hay personas que te van a tratar bonito porque así son, y otras que van a lastimarte porque eso es lo que tienen para dar. Y aunque duela, también eso es información..

Pescadores de Emociones

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

LECTURA: ECLESIASTÉS 2:1-11; 12:13-14.
Existen muchas maneras en las cuales las personas buscan una “emoción”; por ejemplo, los adictos usan drogas para obtener una emoción momentánea, otros buscan la adrenalina que les brindan las actividades de alto riesgo en las que ponen en peligro sus vidas; otros se emocionan creyendo que encontrarán “oro” en un río o lograrán ser ricos de la noche a la mañana.
Desgraciadamente, el gran anhelo por sentir estas emociones hace que muchas personas se dañen a sí mismas y a quienes los aman, ya que en la búsqueda de esa falsa felicidad, muchos están dispuestos a perderlo todo a cambio de conseguir placer momentáneo.
A través del libro de Eclesiastés, el rey Salomón reconoció que tenía ese problema. Él trató de encontrar emociones en muchas clases diferentes de actividades. Probó la risa (Eclesiastés 2:2), el vino (v.3), el trabajo (vv.4-6), las posesiones y hasta un harén (vv.7,8), y muchas pero muchas cosas más (vv.9,10). Sin embargo, finalmente entendió que toda esa búsqueda de emoción y placer, era una pérdida de tiempo sin significado alguno (v.11). Comprendió que a pesar de que las emociones brindan felicidad, realmente es una sensación pasajera de la que pronto se despierta a la cruda realidad.
Al final de esto, Salomón concluye en su libro que lo único que puede darnos un propósito y placer duraderos, es la relación que tengamos con Dios (Eclesiastés 12:13,14). Entendió que las cosas de este mundo son temporales como las flores del campo, que un día están y luego ya no. Entendió que para todo existe un tiempo (Eclesiastés 3:1-15) y que lo más importante es la aprobación de Dios..

Lo que aprendí...

 Tomado de:Milka MagTorre

Por María Lozano

Lo que aprendí sola no lo explico, porque hay caminos que no se cuentan, se cargan.
Nadie me dijo cómo levantarme cuando las fuerzas se acababan. Nadie me enseñó a tomar decisiones con miedo, a secarme las lágrimas rápido para que nadie notara, a seguir adelante aunque por dentro estuviera librando batallas que nadie conocía.
No hubo una voz diciéndome qué hacer, ni una mano acomodando mis pasos. Hubo momentos en los que tuve que ser mi propio consejo, mi propio abrazo y mi propia compañía.
Aprendí a no esperar que alguien viniera a salvarme. Aprendí que también se puede renacer en silencio, sin anunciarlo, sin pedir permiso y sin que nadie se dé cuenta del cambio que está ocurriendo dentro de ti..

Generoso Con lo que Dios te Dió

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

*Por favor ora conmigo*
Padre Dios, gracias por tu gran amor al adoptarme como tu hijo. Gracias por atraerme hacia ti por medio de tu Santo Espíritu. Enséñame a permanecer en tu presencia y ayúdame a disfrutar cada día de la comunión que tu Hijo Jesús restauró para mí. Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.” 1 Juan 3:2.
*Reflexiona*
Un bebé no aprende a hablar ni a pensar de la noche a la mañana; su desarrollo es un proceso gradual. Observamos cambios constantes en su comportamiento y emociones, los cuales reflejan su crecimiento.
Cuando ese bebé crece y se convierte en niño, sigue aprendiendo principalmente por imitación: aunque comienza a entender el significado de algunas palabras, es la observación constante de sus padres o de las personas que lo cuidan lo que realmente le enseña cómo vivir y relacionarse con el mundo. El entorno, el ejemplo y las palabras de sus padres también son vitales para estimular sus capacidades.
En la vida espiritual ocurre algo similar. Al nacer de nuevo, recibimos la vida de Cristo, pero nuestro crecimiento no es instantáneo; es un proceso que requiere el entorno adecuado. La Comunión del Espíritu Santo es ese entorno vital. El apóstol Pablo nos recuerda en 2 Corintios 3:18 que, al contemplar al Señor, somos transformados “de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”.
Al permanecer en comunión con Cristo, su Santo Espíritu nos impulsa para que a través de la oración, la lectura de la Palabra, la congregación, el testimonio y la obediencia empecemos a experimentar su amor, su gozo y su paz. Quizás no comprendamos todo al principio, pero la revelación llega a medida que permanecemos en su presencia..

Vive Feliz de la Vida

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

No te hagas amigo de gente violenta,
ni te juntes con los iracundos, no sea que aprendas sus malas costumbres y tú mismo caigas en la trampa. (Proverbios 22:24-25) Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! (Filipenses 4:4) ¡El pueblo de Dios es, o debería ser, el pueblo más feliz de la tierra! No porque la vida con Jesús sea un mar de rosas o porque todo nos salga siempre bien, sino porque Jesucristo es nuestra alegría, fuente de esperanza y paz. Él es la razón de nuestra existencia. También tenemos la certeza de que él nos cuida y nos ama incondicionalmente. Por todo eso, tenemos motivos de sobra para estar alegres. No te dejes influenciar negativamente. Tu alegría no debe estar condicionada por los problemas o dificultades. Todo lo que Jesús ya hizo es suficiente para motivar nuestro sentido del humor diariamente. Cristo se entregó por amor, permitiéndonos vivir una nueva vida con esperanza y alegría. Alégrate en Dios Recuerda todas las mañanas lo que Jesús ha hecho en tu vida. ¡Él te ama con amor eterno! Da gracias por la salvación, el perdón, la transformación y la liberación que Dios ha traído a tu vida. Lee la Biblia y llena tu corazón de satisfacción verdadera a través de la Palabra de Dios..

¿Qué se Requiere para Obedecer?

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Lea: Juan 14:21-26
El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él. (Juan 14:21)
El leer esto: “Obedecedme y me amaréis”, produce un cristianismo mecánico y árido, sin calor ni gozo o gloria alguna. Pero lo que Jesús dice es: “Si me amáis, me obedeceréis”. Esto es algo fácil de hacer; no es difícil. Fíjese usted en que no dice: “Si me amáis, tendréis que guardar mis mandamientos”. No, es causa y efecto: “Si me amáis, el resultado será que guardaréis mis mandamientos”. Ese es el secreto de todo comportamiento apropiado en la experiencia cristiana. La prueba de nuestro amor es la obediencia.
Si se requiere el amor para obedecer, ¿qué es lo que produce el amor? Esa es la cuestión. Si ve usted a un cristiano desobedeciendo a Cristo o si se siente usted tentado a desobedecer, ¿qué es lo que hará que usted se dé la vuelta y hará que obedezca usted? Es el amor, y ¿cómo produce usted el amor? ¿Qué es lo que hará que le ame usted? Eso es lo que une el versículo 20 con el 21. Es ese secreto básico de nuestra identidad que crea el amor: el Espíritu en nosotros, liberando en nosotros el amor de Jesús y despertando al mismo tiempo nuestro amor hacia Él.
Recuerde usted cómo lo expresa Juan en su primera epístola: “Nosotros lo amamos a él porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). El recordar esto despierta el amor, o, como lo expresa Pablo en Romanos 5: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (v. 5). Por lo tanto, la manera de producir amor es recordar quién es usted, a quién le pertenece usted y quién es Él, Su muerte, Su resurrección y Su unidad con usted, el hecho de que Él mora en su vida. No puede recordarse usted esto sin experimentar un sentimiento renovado de Su amor y sentir gratitud hacia Él por ser quien es y lo que Él ha hecho en su vida. Cuando ese amor empiece a fluir, entonces usted se sentirá motivado a obedecer..

"El Amor, la Gloria de la Comunión"

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

*Por favor ora conmigo*
Espíritu Santo, te pido que me lleves a experimentar la verdadera comunión, pues mi anhelo es manifestar ese gran amor que has derramado en mi corazón, para así reflejar mejor tu Gloria. Amén.
*Lee la Palabra de Dios*
“Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”. Colosenses 3:14.
*Reflexiona*
La comunión que por gracia recibimos al creer en Jesucristo (2 Corintios 13:14), nos une a Él, nos vuelve uno con Él y con el Padre, pues al recibir a Jesús como Señor y Salvador, se nos da su Santo Espíritu, quien viene a morar en nosotros, quitando la soledad y llenándonos de su amor como declara Romanos 5:5b “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.
El amor de Dios, que es el vínculo perfecto, el ligamento, el principio unificador que nos entrelaza al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, nos permite experimentar la unidad con Dios y con los demás creyentes, convirtiéndonos en un solo cuerpo, el cuerpo de Cristo, a través del cual podemos manifestar la Gloria de Dios.
Manifestar la Gloria de Dios es dejar ver en nosotros lo maravilloso de Dios: su amor, sus cualidades, sus atributos, lo que trae honra y honor a Él, lo cual, realmente es dejar vivir a Cristo y morir nosotros, morir a nuestros propios pensamientos egoístas, a nuestro sentir pecaminoso y a nuestro orgulloso actuar.
Para expresar esta Gloria extraordinaria de Dios es necesario vestirnos de amor, el amor de Dios, como dice Colosenses 13:14, es decir, dejar que la vida de Cristo se manifieste a través nuestro, pues sus Palabras y sus Actos revelan esa gloria de Dios que desborda de amor.
El apóstol Pablo nos enseña en Colosenses 3:16 que la palabra de Cristo debe morar o estar presente en abundancia en nuestra vida, por eso de manera práctica nos insta a enseñarnos y exhortarnos unos a otros en toda sabiduría, expresando con salmos e himnos y cánticos espirituales la gratitud interna de nuestro corazón..

Tú limítate a hacer lo más importante...

 Tomado de: Gabriel García Márquez

Letrarium

Por Maria Lozano

Querida mía… Cuando los años hayan pintado de plata tu cabello y la vida haya llenado tu corazón de historias.
no sientas la necesidad de enseñarles a todos cómo vivir. Aunque estés convencida de tener la razón, recuerda que tú también fuiste joven y que muchas veces solo aprendiste cuando la vida te permitió equivocarte.
No des consejos que nadie te pidió. No cargues problemas que no te pertenecen ni quieras evitarles a los que amas cada tropiezo del camino. Hay lecciones que solo el tiempo puede enseñar. Tú limítate a hacer lo más importante: amarlos mientras puedas.
No permitas que las quejas ocupen el lugar de la gratitud. Habrá días con dolores, con noticias que no te gusten y con cosas que ya no entenderás del mundo. Pero no dejes que eso robe la alegría de seguir despertando un día más.
No esperes que tus hijos te paguen todo lo que hiciste por ellos. El amor verdadero no lleva cuentas. Si un día te llaman para visitarte, disfrútalo. Si llegan con un abrazo, recíbelo como un regalo. Y si la vida los mantiene ocupados, no conviertas el silencio en resentimiento.
Cuando los nietos corran a tus brazos y te llamen “abuelita”, sonríe. No hay título más hermoso que aquel que nace del cariño. Ellos no recordarán cuántos años tenías, sino cómo los hacías sentir cuando estaban contigo..

Será Predicada Su Palabra...

 Tomado de: Palabra de Vida

Por María Lozano

Dios se interesa por todas las almas y nos da el privilegio a todos los que conocemos de El de trabajar en Su Santo nombre llevando las buenas noticias de salvación eterna en un reino lleno de luz, felicidad y regocijo en Su Santa presencia , Quien no quiere estar hay? Con su mensaje de amor nos invita a participar ,
• Romanos 10:18 Pero yo digo, ¿acaso nunca han oído? Ciertamente que sí: POR TODA LA TIERRA HA SALIDO SU VOZ, Y HASTA LOS CONFINES DEL MUNDO SUS PALABRAS.
• Colosenses 1:6 que ha llegado hasta vosotros. Así como en todo el mundo está dando fruto constantemente y creciendo, así lo ha estado haciendo también en vosotros, desde el día que oísteis y comprendisteis la gracia de Dios en verdad
• Colosenses 1:23 si en verdad permanecéis en la fe bien cimentados y constantes, sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, que fue proclamado a toda la creación debajo del cielo, y del cual yo, Pablo, fui hecho ministro.
• Apocalipsis 3:10 `Porque has guardado la palabra de mi perseverancia, yo también te guardaré de la hora de la prueba, esa hora que está por venir sobre todo el mundo para poner a prueba a los que habitan sobre la tierra..

¡ Exalta al Señor con tus alabanzas!

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María  Lozano


Alaben al SEÑOR, porque es bueno: ¡Porque para siempre es su misericordia! (Salmo 136:1) En la lucha o en la alegría, nuestro llamado es el mismo: exaltar al Señor con nuestras alabanzas. La alabanza es más que una canción. Es una expresión viva de nuestra fe, una declaración de que Dios es soberano, sin importar las circunstancias. Cuando alabamos a Dios, algo poderoso sucede en nosotros. El desánimo se desvanece, las dudas se disipan y la presencia de Dios se hace más real. La alabanza nos recuerda quién es Dios: fiel, justo, amoroso, poderoso. Él es digno de todo nuestro reconocimiento, no solo cuando todo va bien, sino también cuando enfrentamos el valle de sombra de muerte. Exaltar al Señor con toda alabanza es un acto de entrega y confianza. Es decir con el corazón: «Señor, te adoro no por lo que haces, sino por quién eres». En medio del dolor, alaba. En un buen día, alaba. En cada etapa de tu vida, alza la voz y glorifica a aquel que nunca falla. La alabanza transforma el entorno. Abre puertas, fortalece la fe y allana el camino para los milagros. Cuando Pablo y Silas alabaron en prisión, las cadenas se soltaron. De igual manera, cuando decides alabar incluso en medio de las tribulaciones, las cadenas espirituales se rompen. Hoy, decide exaltar al Señor con toda tu alabanza. No reprimas tu adoración. Que tu vida cante la grandeza de Dios. Porque él es bueno y su misericordia es infinita..

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