Tomado de:Milka MagTorre
Por María Lozano
Lo que aprendí sola no lo explico, porque hay caminos que no se cuentan, se cargan.Nadie me dijo cómo levantarme cuando las fuerzas se acababan. Nadie me enseñó a tomar decisiones con miedo, a secarme las lágrimas rápido para que nadie notara, a seguir adelante aunque por dentro estuviera librando batallas que nadie conocía.
No hubo una voz diciéndome qué hacer, ni una mano acomodando mis pasos. Hubo momentos en los que tuve que ser mi propio consejo, mi propio abrazo y mi propia compañía.
Aprendí a no esperar que alguien viniera a salvarme. Aprendí que también se puede renacer en silencio, sin anunciarlo, sin pedir permiso y sin que nadie se dé cuenta del cambio que está ocurriendo dentro de ti..Porque hay una versión de mí que nació en los días difíciles. Esa mujer que apareció cuando ya no quedaba nadie a quien llamar. La que secó sus propias lágrimas, la que juntó sus pedazos y dijo: “vamos, todavía hay camino”.
Y no, no fue fácil. Pero qué orgullo mirar atrás y decir: “nadie me llevó de la mano, pero aprendí a caminar”.
Lo que aprendí sola tiene un valor que nadie puede quitarme, porque cada enseñanza me costó tiempo, lágrimas, errores y valentía.
No necesito que todos entiendan mi historia… me basta con saber que yo sé todo lo que tuve que vencer para convertirme en quien soy.



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