Tomado de: Amantes de los Bellos Paisajes!
María Maldonado
Por María Lozano
El camino representa nuestra vida, y ese hermoso árbol que se levanta en medio de él nos recuerda que no caminamos solos. Su sombra nos ofrece descanso y cobijo cuando el cansancio aparece.Así también es Dios para nosotros: un refugio seguro en medio del camino, un lugar donde podemos descansar cuando las fuerzas nos faltan.
Un buen árbol se conoce por sus frutos y también por la sombra que ofrece. De la misma manera, nuestra vida debería ser de bendición para los demás: que quien se acerque a nosotros encuentre una palabra de ánimo, consuelo, amor y paz..
Que podamos ser como ese árbol: firmes en Dios, con buenas raíces y capaces de dar sombra y cobijo a quienes atraviesan momentos difíciles.El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente.»
—Salmo 91:1
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