Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano
Un hombre calvo y demacrado se hallaba en su cama, la cara pálida, le habían trasplantado la médula ósea porque tenía leucemia.
La enfermera Hanne Dina se le acercó, lo saludó y le preguntó si quería sopa y él dijo que no, que solo quería dormir. Al rato Hanne le llevó la medicina y él se la tomó con disgusto y volvió a hundirse en la almohada.
Hanne fue a la cocina del hospital preparó para ella una taza de te, preparó una bandeja y colocó la tetera y dos tazas y se dirigió al cuarto del enfermo preguntandole: Lo molesto si tomo el té aquí? Quisiera ver las noticias acá mientras tomo el té.
Claro que no me molesta respondió. Ella encendió el televisor mientras le decía: Traje una taza extra por si quiere té. Sí, me sirve media taza, por favor, respondió el enfermo.
Al día siguiente Hanne volvió con la bandeja y dos tazas y así lo hizo por una semana. A los pocos días se fue: se había restablecido lo suficiente para irse a terminar su convalecencia en su casa.
Cuatro meses más tarde Hanne estaba en un centro comercial cuando oyó una voz potente. ¡ Hanne, que gusto de verla”. La enfermera lo reconoció. Era el enfermo de la taza de té. Él la abrazó y presentándole a la esposa , dijo: “ Ésta es Hanne, la mujer que me salvó la vida con una taza de té”.
Pequeños gestos pueden mostrar grandes amores y grandes simpatías. No tenemos idea de lo que Dios puede hacer con lo poco que tenemos a mano. Pueden ser dos panes y dos peces pero con el aderezo del corazón algo milagroso puede suceder. No menosprecies lo poco que tiene y extiéndelo hoy al que está cerca de ti.
“Les aseguro que Dios no se olvidará de premiar al que dé un vaso de agua fresca a uno de mis seguidores, aunque se trate del menos importante”.Mateo 10:42
Luego tomó los cinco panes y los pescados, y dio gracias a Dios. Partió los panes y los pescados en pedazos y se los entregó a sus discípulos, y ellos los repartieron a la gente.Mateo 15:36
Jesús les dijo: –Denles ustedes de comer. Pero ellos respondieron: –Sólo tenemos cinco panes y dos pescados. Si fuéramos a dar de comer a toda esta gente, tendríamos que ir a comprar comida,Lucas 9:13
Temia Hasta Que.....
Tomado de: Renuevo de Plenitud (Raúl Irigoyen)
Por María Lozano
Por María Lozano
Temía estar solo hasta que aprendí a gustarme a mí mismo.
Temía al fracaso hasta que me di cuenta que sólo fallo cuando no lo intento.
Temía al éxito hasta que me di cuenta que tenía que intentarlo para estar feliz conmigo mismo.
Temía a la opinión de la gente hasta que aprendí que la gente tendrá opiniones de mí de todas maneras.
Temía el rechazo hasta que aprendí a tener fe en mí mismo.
Temía al dolor hasta que aprendí que este es necesario para crecer.
Temía a la verdad hasta que vi la fealdad de las mentiras.
Temía a la vida hasta que experimenté su belleza.
Temía a la muerte hasta que me di cuenta de que no es un fin sino un comienzo.
Temía a mi destino hasta que me di cuenta que tengo el poder para cambiar mi vida.
Temía al odio hasta que vi que no era más que ignorancia.
Temía al amor hasta que tocó mi corazón, haciendo que la oscuridad se disipara en días soleados sin fin
.Temía el ridículo hasta que aprendí cómo reírme de mí mismo.
Temía envejecer hasta que me di cuenta que adquiría sabiduría cada día.
Temía al futuro hasta que me di cuenta de que la vida sólo se pone mejor.
Temía al pasado hasta que me di cuenta que no podía lastimarme más.
Temía a la oscuridad hasta que vi la belleza de la luz de las estrellas.
Temía la luz hasta que aprendí que la verdad siempre me dará fortaleza.
Temía al cambio hasta que vi que aún la más hermosa mariposa tuvo que atravesar una metamorfosis antes de poder volar.
Autor Desconocido; enviado por Lauren Covington
La reflexión de hoy, siendo increíblemente original, despierta al mismo tiempo, un eco en cada una de nuestras vidas, si bien su intensidad puede variar según nuestra experiencia personal. Y es que todos tenemos temores, ya sea que lo aceptemos públicamente o no.
Es parte de la condición caída de la humanidad… pero la buena noticia es que no tenemos por qué quedar esclavizados por un temor paralizante, que se yergue como obstáculo para que podamos vivir la vida abundante que Dios diseñó para nosotros.
Nuestra fe vence al mundo pero, esta victoria comienza por el escalón en el cual nos atrevemos a creerle a Dios por encima de nuestros temores y damos pasos de fe para conquistar nuestros mañanas.
¿Nos atreveremos a hacerlo hoy? Adelante y que Dios les bendiga.
Temía al fracaso hasta que me di cuenta que sólo fallo cuando no lo intento.
Temía al éxito hasta que me di cuenta que tenía que intentarlo para estar feliz conmigo mismo.
Temía a la opinión de la gente hasta que aprendí que la gente tendrá opiniones de mí de todas maneras.
Temía el rechazo hasta que aprendí a tener fe en mí mismo.
Temía al dolor hasta que aprendí que este es necesario para crecer.
Temía a la verdad hasta que vi la fealdad de las mentiras.
Temía a la vida hasta que experimenté su belleza.
Temía a la muerte hasta que me di cuenta de que no es un fin sino un comienzo.
Temía a mi destino hasta que me di cuenta que tengo el poder para cambiar mi vida.
Temía al odio hasta que vi que no era más que ignorancia.
Temía al amor hasta que tocó mi corazón, haciendo que la oscuridad se disipara en días soleados sin fin
.Temía el ridículo hasta que aprendí cómo reírme de mí mismo.
Temía envejecer hasta que me di cuenta que adquiría sabiduría cada día.
Temía al futuro hasta que me di cuenta de que la vida sólo se pone mejor.
Temía al pasado hasta que me di cuenta que no podía lastimarme más.
Temía a la oscuridad hasta que vi la belleza de la luz de las estrellas.
Temía la luz hasta que aprendí que la verdad siempre me dará fortaleza.
Temía al cambio hasta que vi que aún la más hermosa mariposa tuvo que atravesar una metamorfosis antes de poder volar.
Autor Desconocido; enviado por Lauren Covington
La reflexión de hoy, siendo increíblemente original, despierta al mismo tiempo, un eco en cada una de nuestras vidas, si bien su intensidad puede variar según nuestra experiencia personal. Y es que todos tenemos temores, ya sea que lo aceptemos públicamente o no.
Es parte de la condición caída de la humanidad… pero la buena noticia es que no tenemos por qué quedar esclavizados por un temor paralizante, que se yergue como obstáculo para que podamos vivir la vida abundante que Dios diseñó para nosotros.
Nuestra fe vence al mundo pero, esta victoria comienza por el escalón en el cual nos atrevemos a creerle a Dios por encima de nuestros temores y damos pasos de fe para conquistar nuestros mañanas.
¿Nos atreveremos a hacerlo hoy? Adelante y que Dios les bendiga.
Tolerancia tecnológica...
Tomado de: familias.com (Fabián Cámara García)
Por María Lozano

Entre más funciones tenga alguno de los aparatos tecnológicos (computadora, teléfono celular, tableta, pantallas, consolas de videojuegos, cámaras digitales, reproductores portátiles de música, etcétera) que adquirimos para el entretenimiento o comunicación se nos hacen más útiles, y es cuestión de horas para comprender su funcionamiento. Pero, ¿qué hacer con nuestros padres o abuelos, a quienes les cuesta trabajo entender y manipular toda esta tecnología? La respuesta es muy sencilla: ser tolerante.
Por María Lozano

Entre más funciones tenga alguno de los aparatos tecnológicos (computadora, teléfono celular, tableta, pantallas, consolas de videojuegos, cámaras digitales, reproductores portátiles de música, etcétera) que adquirimos para el entretenimiento o comunicación se nos hacen más útiles, y es cuestión de horas para comprender su funcionamiento. Pero, ¿qué hacer con nuestros padres o abuelos, a quienes les cuesta trabajo entender y manipular toda esta tecnología? La respuesta es muy sencilla: ser tolerante.
Parece más común de lo que podemos pensar, pero a muchas personas ya grandes, padres y abuelos sobre todo, se les complica manipular aparatos como pantallas o un minicomponente. Vemos tan sencillo el encender uno de estos aparatos, incluso con un control remoto, que a veces nos molestamos y regañamos a nuestros padres o abuelos por no poder hacer algo tan sencillo y que tengan que recurrir a nosotros para auxiliarlos. No les tenemos paciencia para explicarles el funcionamiento de las cosas, pero no nos damos cuenta de que nuestra generación de alguna manera nació rodeada de tecnología, cuando empezaba la modernidad en los aparatos de entretenimiento.
Caso contrario con ellos, lo moderno era el televisor y la radio, sus formas de entretenimiento a veces no incluían nada de lo que podemos lograr ahora con un teléfono celular. A veces resulta molesto explicar el funcionamiento de algunos aparatos; por ejemplo, durante mucho tiempo le expliqué a mi mamá cómo utilizar su teléfono móvil. Leímos el manual juntos, le dije cómo encenderlo, dónde podía configurarlo, cómo hacer llamadas, enviar mensajes; en fin, todas las funciones. Pasaron dos días y de nuevo a explicar lo mismo, otra semana y por tercera vez. Me molestó que no pudiera entender, y cómo olvidaba algo que ya un par de veces le había explicado.Mi paciencia ya agotada, reflexioné: lo que veía era muy sencillo y no me parecía cosa del otro mundo hacerla. ¿Por qué a ella le costaba tanto trabajo? La respuesta, contrario a lo que parecía, era muy sencilla: no estaba familiarizada con nada de esto, nunca había tenido la necesidad ni el interés de usarlo. Y la realidad es que con el bombardeo de la tecnología del entretenimiento y el uso cotidiano en los hijos y nietos, ellos se ven en la necesidad de hacerlo...
La familia despertó sin nada....
Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

Un Día de Acción de Gracias hace muchos años, una joven familia despertó en una situación totalmente opuesta a la mayoría de familias en ese día especial, “donde conseguirían comida? “..
Por María Lozano

Los padres eran demasiado orgullosos como para ponerse en contacto con un centro de caridad local y mucho menos iban a pasar por mendigos.
Demasiado frustrados en vez de celebrar el don de la unidad, los padres solo perdían el tiempo en discutir y reprocharse el uno al otro su situación, pasando de ser un día de celebración a un día de devastación.
El hijo mayor de 11 años de edad no podía hacer nada más que ver la desesperación.
Luego, algo sucedió que marcó la vida de ese muchacho. Una llamada inesperada, álguien estaba tocando su puerta. La familia se sorprendió al encontrar a un hombre de pie allí, que sonreía ampliamente y con una enorme cesta rebosante de delicias, comida suficiente para toda la familia.
En ese momento, la vida del niño cambió para siempre. Aprendió con este simple acto de amabilidad que la esperanza es eterna y que la gente, incluso extraños, realmente se pueden preocupar por los demás. Estaba tan lleno de gratitud y juró que iba a tener éxito algún día lo suficiente para devolver algo a los demás.
Unos años después el Día de Acción de Gracias , el muchacho con sólo 17 años, salió con sus escasos ingresos para comenzar a cumplir con esa promesa. Se fué al supermercado más cercano compró varias bolsas de alimentos y las entregó a una mujer con seis hijos cuyo padre los había abandonado. La mujer estaba maravillada, y los ojos de los niños brillaban con deleite.
Este joven fue conmovido hasta las lágrimas. En ese momento, se dió cuenta de que su horrible día años atrás era en realidad un regalo que le había traído la satisfacción que ahora sentía, y sabía con absoluta certeza que, cualquiera que fuesen lo desafíos que viniesen ahora se convertirían en valiosas lecciones.
El nombre de ese niño, Tony Robbins, y ese momento marcó el nacimiento de la Fundación Anthony Robbins Internacional (Brigada Internacional de canastas). Inspirado hace más de tres décadas por un simple acto de generosidad por parte de una persona a quien le importó. La Brigada Internacional de canastas (International Basket Brigade) ha alcanzado su apogeo en un impresionante esfuerzo colectivo que actualmente alimenta a más de dos millones de personas en 74 países.
Marcos 6:34
Y saliendo Jesús vió grande multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.
Y saliendo Jesús vió grande multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y les comenzó á enseñar muchas cosas.
Lucas 10:27
Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo como á ti mismo
Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo como á ti mismo
No tengas miedo
Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

Por María Lozano

Tengo un antiguo soplador de hojas que uso para limpiar nuestro patio. Este soplador espurrea, sacude con ruido, echa humo, emite gases irritantes y es considerado por mi esposa (y probablemente por mis vecinos) sumamente ruidoso.
Sin embargo, nuestra vieja perra es totalmente indiferente al alboroto. Cuando enciendo el soplador ni siquiera levanta la cabeza, y se mueve con renuencia únicamente cuando soplo hojas o polvo en dirección suya. Eso es porque la perra confía en mí.
Un joven que de vez en cuando corta nuestro césped usa un soplador similar, pero nuestra perra no tolera al joven. Hace años, cuando era una cachorrita, el joven la molestaba con la máquina y ella nunca lo ha olvidado.
Ahora bien, cuando el joven entra en el patio tenemos que entraría a la casa, porque le gruñe y le ladra. Son las mismas circunstancias, pero las manos que usan el soplador marcan la diferencia.
Lo mismo sucede con nosotros. Las circunstancias atemorizantes son menos problemáticas si confiamos en las manos que las controlan.
Si nuestro mundo y nuestra vida están gobernados por una fuerza desconsiderada e indiferente, tendríamos buenas razones para temer. Pero las manos que controlan el universo –las manos de Dios– son sabias y compasivas. Podemos confiar en ellas a pesar de nuestras circunstancias y no tener miedo.
. . . Dios es mi salvador; confiaré y no temeré. . . . –Isaías 12:2.
Una puerta abierta a tu meta
Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano
Edwin C. Barnes tenía un deseo ardiente de convertirse en un asociado de negocios con el gran inventor Thomas a. Edison. No quería trabajar para Edison, quería trabajar con él.
Por María Lozano
Edwin C. Barnes tenía un deseo ardiente de convertirse en un asociado de negocios con el gran inventor Thomas a. Edison. No quería trabajar para Edison, quería trabajar con él.
Como un paso hacia convertir su sueño en realidad, Barnes solicitó trabajo en el laboratorio de Edison en Nueva Jersey. Lo contrataron como empleado de oficina y le pagaban el sueldo mínimo, lo que era algo muy lejos de una sociedad.
Los meses pasaron sin ningún cambio en su condición ni en su relación con Edison. La mayoría de la gente se habría rendido, sintiendo que su trabajo no la llevaba a ningún lado. Barnes, sin embargo, permaneció firme. Llegó a darse cuenta por completo del ambiente en la oficina y del trabajo de cada persona, y buscó maneras de lograr que el trabajo de cada uno fuera más placentero y eficiente. Sobre todo, permaneció dispuesto y optimista. Vio todo lo que hacía como preparación para el día cuando llegara a ser socio de Edison en una nueva empresa.
Llegó el día en que Edison le presentó a su personal de ventas su invención del dictáfono Edison. No creían que se vendería. Sin embargo, ¡Barnes vio esta máquina de apariencia extraña como su oportunidad! Se dirigió a Edison, anunciándole que le gustaría vender el dictáfono. Puesto que nadie más demostró entusiasmo alguno por él, Edison le dio la oportunidad al joven. Le concedió un contrato exclusivo para distribuir y promover la máquina de oficina por los Estados Unidos. Edwin Barnes tuvo éxito en alcanzar su meta de trabajar con el gran inventor, y al mismo tiempo lograr su meta de tener éxito en los negocios.
¿Tienes una meta en mente o en tu corazón hoy?...
Los meses pasaron sin ningún cambio en su condición ni en su relación con Edison. La mayoría de la gente se habría rendido, sintiendo que su trabajo no la llevaba a ningún lado. Barnes, sin embargo, permaneció firme. Llegó a darse cuenta por completo del ambiente en la oficina y del trabajo de cada persona, y buscó maneras de lograr que el trabajo de cada uno fuera más placentero y eficiente. Sobre todo, permaneció dispuesto y optimista. Vio todo lo que hacía como preparación para el día cuando llegara a ser socio de Edison en una nueva empresa.
Llegó el día en que Edison le presentó a su personal de ventas su invención del dictáfono Edison. No creían que se vendería. Sin embargo, ¡Barnes vio esta máquina de apariencia extraña como su oportunidad! Se dirigió a Edison, anunciándole que le gustaría vender el dictáfono. Puesto que nadie más demostró entusiasmo alguno por él, Edison le dio la oportunidad al joven. Le concedió un contrato exclusivo para distribuir y promover la máquina de oficina por los Estados Unidos. Edwin Barnes tuvo éxito en alcanzar su meta de trabajar con el gran inventor, y al mismo tiempo lograr su meta de tener éxito en los negocios.
¿Tienes una meta en mente o en tu corazón hoy?...
Mire más allá
Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

Un hombre se acercó cierta vez a una construcción y observó a tres individuos que sacaban paladas de tierra de una larga zanja. Le preguntó al primer hombre qué estaba haciendo. Este se enderezó y respondió lo que para él era evidente: Estoy cavando una zanja.
Se acercó al segundo obrero y le preguntó lo mismo. La respuesta fue apenas un poco más amable: Trabajopara vivir, solo eso… Para alimentar a mi esposa e hijos.
Cuando le preguntó al tercer hombre qué hacía, este respondió con énfasis y una actitud positiva: Vea señor, estoy construyendo parte de una serie de canales de irrigación que convertirán este árido valle en una rica zona cultivable que producirá alimentos para combatir el hambre en el mundo.
Mire más allá de las tareas aparentemente insignificantes y de los errores minímos de hoy y concéntrese en la totalidad del cuadro, en lo que finalmente sirve a los demás. Hallará mayor satisfacción en el yugo diario si se considera un creador de joyas para la corona del Señor en vez de un simple pulidor de rocas.
Uno debe tener objetivos a largo plazo para evitar la frustración de los errores a corto plazo.
Habacuc 2:3
Aunque la vision tarda en cumplirse, se cumplirá a su tiempo, no fallará.
Aunque tarde, espérala, porque sin duda vendrá, no tardará.
Por María Lozano

Un hombre se acercó cierta vez a una construcción y observó a tres individuos que sacaban paladas de tierra de una larga zanja. Le preguntó al primer hombre qué estaba haciendo. Este se enderezó y respondió lo que para él era evidente: Estoy cavando una zanja.
Se acercó al segundo obrero y le preguntó lo mismo. La respuesta fue apenas un poco más amable: Trabajopara vivir, solo eso… Para alimentar a mi esposa e hijos.
Cuando le preguntó al tercer hombre qué hacía, este respondió con énfasis y una actitud positiva: Vea señor, estoy construyendo parte de una serie de canales de irrigación que convertirán este árido valle en una rica zona cultivable que producirá alimentos para combatir el hambre en el mundo.
Mire más allá de las tareas aparentemente insignificantes y de los errores minímos de hoy y concéntrese en la totalidad del cuadro, en lo que finalmente sirve a los demás. Hallará mayor satisfacción en el yugo diario si se considera un creador de joyas para la corona del Señor en vez de un simple pulidor de rocas.
Uno debe tener objetivos a largo plazo para evitar la frustración de los errores a corto plazo.
Habacuc 2:3
Aunque la vision tarda en cumplirse, se cumplirá a su tiempo, no fallará.
Aunque tarde, espérala, porque sin duda vendrá, no tardará.
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