Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo no son mías, sino que es el Padre, que vive en mí, el que hace las obras. Juan 14:10.En esta parte del pasaje, nuestro Señor está tratando con el secreto de Su propio ser. En cierto modo, ésta es la revelación más profunda que tenemos de la naturaleza del Señor en Su relación con el Padre, y es absolutamente fundamental. Esto es lo que Él quiso decir cuando dijo a Sus discípulos al principio de este capítulo: “ Confíen en Dios; confíen también en mí”. Es decir, entiendan que hay una relación única que es el secreto de Mi vida y que será también el secreto de sus vidas. Deben entender que no he venido aquí simplemente para demostrar cómo obra Dios, cómo se ve Dios, cómo actúa Dios; he venido para demostrar cómo actúa una persona que está en una relación correcta con Dios, que está llena de Dios. El Padre mora en Mí, y Él hace las obras. Yo las hago, pero las hago mediante una relación secreta, de modo que, aunque las hago –mi mente piensa, mis manos trabajan y mi cuerpo actúa–, sin embargo, es realmente el Padre quien está haciendo todo esto a través de Mí. Yo vivo en Él; Él vive en Mí..