Por María Lozano
Aparece en silencio, como un murmullo que acaricia el alma,
cobijando con sus brazos cada rincón de luz.
Llega mi cómplice,
apoderándose de mis deseos más oscuros,
desnudando secretos que yacen en la penumbra.
Despliega su manto estrellado,
cubriendo mi cálido lecho,
donde los sueños alzan el vuelo,
sin destino, sin tiempo de regreso,
como aves libres en la inmensidad del cielo.
Es la cómplice de mis aventuras,
mi fiel compañera en el laberinto del ser.
De su mano recorro lugares insospechados,
donde los ecos de mis miedos se desvanecen,
y la valentía florece en cada paso..Ella, la noche, regresa cada día,
con un abrazo que disipa la sombra,
para mostrar que donde unos ven oscuridad,
otros descubren luz y esperanza.
Tury R2
21/1/2026
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