Tomado de: Rafael Llamas Jiménez
Por María Lozano
¡Qué negro es el vestido de la herida!¡Qué verde es el ciprés que roza el cielo!
¡Qué triste es el pañuelo del consuelo,
que yace en la memoria de por vida!
Podrá pasar el tiempo y no se olvida
el llanto desgarrado que es el duelo,
a veces sin quererlo me desvelo
lamentando la triste despedida..Pero siempre serás amigo mío,
mi colega, ¡mi hermano de la tierra!
aunque cueste llenar este vacío
el recuerdo la parca no lo yerra.
Te he dejado un poema y un te quiero
en la nube más blanca de algodón,
las canicas, el trompo y un balón
y un abrazo de tres en el alero.
Autor: Rafael Llamas Jiménez
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