Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: JOB 18-19Pero yo sé que mi Redentor vive, y que al final se levantará sobre la tierra. Y después de que mi piel sea destruida, aun en mi carne veré a Dios; yo mismo lo veré con mis propios ojos, yo, y no otro. Job 19:25-27ª.
Esta es una de las grandes palabras de fe del Antiguo Testamento, una de las primeras insinuaciones de la resurrección del cuerpo que se encuentran en la Palabra de Dios. Lentamente, a través de la angustia y la tristeza del corazón de este hombre, nacidas de la pasión y el patetismo que siente, surge la comprensión de que Dios está obrando un propósito grandioso y poderoso, y que un día Dios mismo (Job nunca dejó de ver la gran majestad y el poder de Dios) estará visiblemente presente ante la gente. Dios mismo vendrá y vindicará todo lo que ha creado. Esta es una maravillosa mirada hacia el futuro, por fe, a la encarnación del Señor. Job lo llama mi Redentor y mi Vindicador, aquel que me defenderá y vindicará todo lo que me ha sucedido.
Creo que el estudio del libro de Job nos aporta mucho más que la comprensión que la vida es, fundamentalmente, un misterio. Estamos rodeados de misterios. No podemos comprenderlo todo; es un misterio demasiado grande y complejo para que podamos abarcarlo por completo. Los caminos de Dios a menudo nos superan, y sin embargo, Job aprende gradualmente, en medio de su dolor, a confiar en el Dios que está presente, a confiar en que Él encontrará respuestas y que está obrando un propósito acorde con su amor. Eso es lo que la vida nos enseña poco a poco..Elisabeth Elliot describió brevemente su primera viudez. Su esposo fue asesinado junto con cuatro compañeros en las selvas de Ecuador por miembros de la tribu Auca. Pasó trece años como viuda, y luego se casó con un hombre bondadoso y maravilloso con quien fue muy feliz durante unos pocos años más. Después, él falleció a causa del cáncer. Ella dijo: «He pasado seis séptimos de mi vida soltera, aunque me he casado dos veces. No elegí el don de la viudez, pero lo acepté como el ámbito en el que debo vivir para la gloria de Dios».
Esto es lo que Job va aprendiendo poco a poco. Dios tiene un propósito. No está relacionado con ningún pecado en concreto, aunque, como veremos antes de que termine el libro, Job aprende mucho más sobre la depravación de su propia naturaleza.
POR FAVOR ORA CONMIGO
Gracias, Señor, porque has enviado a Jesús para ser mi Redentor, y puedo confiar en que estás obrando para cumplir tus propósitos. Ayúdame a aceptar lo que tienes preparado para mí como el ámbito en el que debo vivir para la gloria de Dios. Gracias Jesús. Amén.
APLICACIÓN DE VIDA
Cuando la vida nos sorprende y nos deja perplejos, ¿permitimos que Dios siembre esperanza y fe en nuestras mentes y corazones? ¿Reconocemos con humildad su sabiduría inescrutable?Te bendigo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Un fuerte abrazo.


Ver menos
No hay comentarios:
Publicar un comentario