El que Confía en el Señor

 Tomado de: Alfonso De Caro

Por María Lozano

Amado Padre, me has unido a tu Hijo, para darme junto con Él, toda plenitud, toda esperanza y disfrutar de tu amor, el reino de Dios ha venido a mi corazón por tu Espíritu y ahora todo lo demás lo vivo para glorificar tu nombre, me has dado bendición sobreabundante, para ser bendición para otros y mostrar tu generosidad y gracia a los que necesitan calmar su sed espiritual, amén.
LEE LA PALABRA DE DIOS “Bendito el varón que confía en Jehová, y cuya confianza es Jehová. Porque será como el árbol plantado junto a las aguas, que junto a la corriente echará sus raíces, y no verá cuando viene el calor, sino que su hoja estará verde; y en el año de sequía no se fatigará, ni dejará de dar fruto.” Jeremías 17:7-8. REFLEXIONA El hombre que confía en el Señor, y no en su propio brazo, tiene también 3 características esenciales: *Es un hombre plantado junto a las aguas de reposo: ¿Quién y cómo es un hombre que es como el árbol plantado junto a las aguas? Es aquel que al confiar en Cristo, ha sido unido a la fuente de vida eterna: “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.” (Juan 7:38). Su gozo, plenitud y fortaleza no dependen de las circunstancias externas sino de su unión a Cristo, y cada vez está siendo sobreedificado y arraigado a Cristo: “arraigados y sobreedificados en él, y confirmados en la fe, así como habéis sido enseñados, abundando en acciones de gracias.”, Colosenses 2:7, su madurez es el crecimiento de la vida de Cristo en él. *El “calor” de la vida no le afecta: Las dificultades, los problemas no lo conmueven, no lo sacan de su misión, puede estar viviendo en las circunstancias más difíciles pero Dios le revela el propósito, vive por fe no por vista en las cosas temporales.. No importa donde vive sino en quien confía. *Y como consecuencia, entonces siempre da fruto: Hay un ecosistema alrededor de ese hombre o mujer que confían en el Señor, otros son bendecidos por la gracia sobreabundante que Dios dispone a través de ellos, son generosos pues evidencian la generosidad de Cristo en ellos, son amorosos pues expresan el amor del Padre. Siempre dan fruto porque están pegados a la fuente, a la comunión del Espíritu. Son bendición para otros, no son una carga sino que ayudan a alivianar las cargas de otros, por la acción del poder de Dios en ellos transmitido hacia otros. Amados, esto es lo que somos cuando depositamos nuestra confianza en Dios, somos realmente bendecidos y aceptados en el Amado, por lo tanto somos amados, cuidados, saciados aún en dificultades, porque la fuente está en nuestro interior. Las abundantes aguas de Su Espíritu corren de adentro hacia afuera, llenándolo todo en todos y gozamos de su plenitud (Efesios 1:23) Te bendigo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Un fuerte abrazo.

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