Tomado de: Joyce Meyer
Por María lozano
Dios nos escogió en él antes de la creación del mundo, para que seamos santos y sin mancha delante de él. En amor 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad. (Efesios 1:4-5)
Cuando conocí a mi esposo Dave, yo tenía veintitrés años, con un bebé de nueve meses de un matrimonio que terminó en divorcio debido al adulterio y al abandono de mi primer esposo.Cuando Dave me pidió que me casara con él, respondí: «Bueno, sabes que tengo un hijo, y si me quieres a mí, también a él.»
Dave me dijo algo maravilloso: «No conozco muy bien a tu hijo, pero lo que sí sé es que te amo, y también amaré cualquier cosa o persona que sea parte de ti.»
La gente se queda absolutamente asombrada cuando descubren que David es adoptado. Continuamente le dicen cuánto se parece a su padre, lo que es físicamente imposible porque no tiene ninguno de los genes de Dave...






, por tu bondad, por mi vida, por la vida de mi familia y por todas las cosas maravillosas que Tú haces por nosotros.