Hoy... No Perderé el Espíritu De Agradecimiento

Tomado de: Disfrute Tu Diario Vivir. (Dr. Daniel Brouwn)
Por María Lozano







Cantaban, alabando y dando gracias al Señor, y decían: «Porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia sobre Israel». Todo el pueblo aclamaba con gran júbilo y alababa a Dios porque se echaban los cimientos de la casa del Señor. Esdras 3:11.
La oración tiene que ver con una actitud de agradecimiento. Como siempre ocurre en el reino de Dios, la oración es una manera mediante la cual el Señor nos invita a participar con Él en lo que es completamente capaz de llevar a cabo sin ninguna ayuda.

Se deleita en nuestros deleites, así como una madre que le permite a su hijo ayudar a poner la mesa para la cena de Acción de Gracias, Dios desea compartir Su trabajo con nosotros. La oración es nuestra manera de "ayudar" a poner la vajilla de porcelana y los utensilios de plata en la mesa. No podríamos hacerlo sin Él, pero Él podría hacerlo fácilmente sin nosotros.
Señor, gracias por estar listo a ayudarme en el diario transitar de la vida. No dejaré de estar agradecido contigo. Amén.

¿Hasta Cuándo?

Tomado de:JESÚS LO ES TODO
Por María Lozano







¿Hasta cuándo, Jehová? ¿Me olvidarás para siempre?
¿Hasta cuándo esconderás tu rostro de mí?

¿Hasta cuándo pondré consejos en mi alma,
Con tristezas en mi corazón cada día?
¿Hasta cuándo será enaltecido mi enemigo sobre mí?

Salmo 13:1-2

Meditaba en este salmo y me llenaba mucho la atención ver cuatro veces la palabra ¿HASTA CUANDO?, realmente David parecía reclamarle a Dios, cuando era perseguido o padecía.

Y nos suele pasar a nosotros también, cuántas veces hemos querido gritar y salir corriendo y renunciar a todo, porque vemos que viene un problema tras otro, un error tras error, una enfermedad tras otra.

Y a veces decimos ¿Hasta cuándo? Señor tendré que padecer, y nos encontramos en esas situaciones desesperantes que nos hacen sentir muy mal.

Mira, respóndeme, oh Jehová Dios mío;
Alumbra mis ojos, para que no duerma de muerte;

Para que no diga mi enemigo: Lo vencí.
Mis enemigos se alegrarían, si yo resbalara.

Salmo 13: 3-4

El enemigo se alegraría si empiezas a retroceder, nuestros enemigos son quizá las personas que nos les gusta vernos con el gozo del Señor aún en las pruebas. Aun así David pedía ayuda a Dios para que el no resbalara.

“Mas yo en tu misericordia he confiado;
Mi corazón se alegrará en tu salvación.

Cantaré a Jehová,
Porque me ha hecho bien.”

Salmo 13: 5-6

David tenía una extraordinaria confianza en el Señor, aún angustiado confesaba con su boca que él se alegraría en su salvación y que aún así cantaría a Jehová.

Este es un lindo ejemplo, a David lo querían matar literalmente, quizá lo que nos pasa a veces es que nos llegan pensamientos, llegan problemas, enfermedades, pero debemos confiar en la misericordia de Dios, siempre aún en esas situaciones desesperantes, cantarle, alabarle, y confiar en ÉL y evitar continuar quejándonos.

Autora: Kari Gazo

l4 Respuestas de Dios a tus palabras

Tomado de: Jesús lo es Todo
Por María Lozano










Pablo escribe: “…las Sagradas Escrituras… te pueden hacer sabio… Toda la escritura es… útil para enseñar… para corregir, para instruir en justicia…” (2 Timoteo 3:15b,16). Lo que tú dices no es importante, lo que Dios dice sí.

1) Tú dices: “Eso es imposible.” Él dice: “Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios” (Lucas 18:27).

2) Tú dices: ”Estoy agotado.” Él dice: “Pero los que esperan al Señor tendrán nuevas fuerzas” (Isaías 40:31).

3) Tú dices: “Nadie me quiere.” Él dice: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3b).

4) Tú dices: “No puedo más.” Él dice: “Bástate mi gracia” (2 Corintios 12:9).

5) Tú dices: “No sé qué hacer.” Él dice: “…enderezará tus veredas” (Proverbios 3:6b).

6) Tú dices: “No puedo hacerlo.” Él dice: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

7) Tú dices: “No merece la pena.” Él dice: “…a su tiempo segaremos, si no desmayamos” (Gálatas 6:9b).
 Tú dices: “No me puedo perdonar a mí mismo.” Él dice: “Dios también os perdonó a vosotros…” (Efesios 4:32b).

9) Tú dices: “No puedo llegar al fin del mes.” Él dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta…” (Filipenses 4:19).

10) Tú dices: “Tengo miedo.” Él dice: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder…” ( 2 Timoteo 1:7).

11) Tú dices: “No sé cómo tratar este asunto.” Él dice: “Echa sobre el Señor tu carga y Él te sustentará” (Salmo 55:22).

12) Tú dices: “No tengo fe suficiente.” Él dice: “…la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (Romanos 12:3b).

13) Tú dices: ”No soy muy inteligente.” Él dice: “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5).

14) Tú dices: “Estoy solo.” Él dice: “No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5b).

¡Empieza a decir hoy lo que Dios dice!

La Media Cobija

Tomado de: Mi vida Escondida en Dios
Por María Lozano







Don Roque era ya un anciano cuando murió se esposa. Durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre respetado por los demás, proyecto al que dedico su vida y su escasa fortuna.

A los setenta años. Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, ahora brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera, y decidió por primera vez en su vida acercarse y pedirle un favor.

Don Roque tocó la puerta.

Hola papá, ¡Que milagro que vienes por aquí!

Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo; además estoy cansado y viejo.

Pues a nosotros nos da mucho gusto que vengas a visitarnos ya sabes que esta es tu casa.

Gracias hijo, sabia que puedo contar contigo, pero temía ser un estorbo. Entonces, ¿No te molestaría que me quedara a vivir con ustedes? ¡Estoy tan solo!

Ehh… ¿Quedarte a vivir aquí? Si… claro… bueno… no sé si estarías a gusto. Tu sabes la casa es chica… mi esposa es muy especial… y luego los niños…

Mira, hijo, si te causo muchas molestias olvídalo. No te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.

¡No papá no, no es eso! Solo que… no se me ocurre donde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían, a menos que no te moleste.

¿Qué cosa hijo?

Bueno… Dormir en el patio.

Dormir en el patio… Bueno… el patio esta bien.

El hijo de Don Roque llamó entonces a su hijo Luis de once años.

Dime papá.

Mira hijo, tu abuelito se quedará a vivir con nosotros. Tráele una cobija para que se abrigue y no pase frío en la noche.

Si, con gusto… pero… ¿Dónde va a dormir mi abuelito?

En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa, ya sabes como es…

Entonces el niño subió por la cobija. Tomó unas tijeras y la cortó en dos. En ese momento llegó su Padre.

¿Qué haces, porqué cortas la cobija de tu abuelito?

Sabes papá estaba pensando.

¿Pensando?

Si, en guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas viejo y te vayas a vivir a mi casa.

El Rey sin Dientes

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano


Una sabia y conocida anécdota árabe dice que en una ocasión, un Sultán soñó que había perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó a llamar a un adivino para que interpretase su sueño.
“¡Qué desgracia, mi Señor!” exclamó el adivino, “cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad”.
“¡Qué insolencia!” gritó el Sultán enfurecido, “¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!” Llamó a su guardia y ordenó que le dieran cien latigazos.
Más tarde ordenó que le trajesen a otro adivino y le contó lo que había soñado. Éste, después de escuchar al Sultán con atención, le dijo: “¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada… ¡El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes!”
Iluminóse el semblante del Sultán con una gran sonrisa y ordenó le dieran cien monedas de oro.
Cuando éste salía del palacio, uno de los cortesanos le dijo admirado: “No es posible! La interpretación que habéis hecho de los sueños es la misma que la del primer adivino. No entiendo porque al primero le pagó con cien latigazos y a ti con cien monedas de oro.
“Recuerda bien, amigo mío”, respondió el segundo adivino, “que todo depende de la forma en el decir… uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender el arte de comunicarse”.
De la comunicación depende, muchas veces, la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. Que la verdad debe ser dicha en cualquier situación, de esto no cabe duda, más la forma conque debe ser comunicada es lo que provoca, en algunos casos, grandes problemas.
La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será aceptada con agrado.
Que refrene su lengua de hablar el mal y sus labios de proferir engaños. Sal 34:13 la boca del justo imparte sabiduría,y su lengua emite justicia.Sal 37:30
Su propia lengua será su ruina,y quien los vea se burlará de ellos. Sal 54:8

Hoy....Esperaré en Su Palabra

Tomado de Renuevo de Plenitud
Por María Lozano







Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, en la cuál me has hecho esperar" Salmo 119:49
Cualquiera que sea la necesidad que pueda tener hoy en mi vida siempre podré encontrar una promesa en la Palabra de Dios, que fácilmente se puede adaptar a esa necesidad. Si me siento sin fuerza y cansado, encuentro una promesa como esta: Él da fuerza al cansado y aliento al de poco ánimo.

Cuando leo una promesa como esa siento el respaldo no solamente de la promesa, sino de aquel que dio la promesa. Si me siento solo y abandonado , él me dice: No te dejaré, ni te desampararé, y esa promesa me hace recordar a aquel quién la dijo. Sé que él no miente. Sé que él jamás dice algo que luego no cumple, Dios siempre cumple todo lo que promete.

Reflejar la Gloria de Dios

Tomado de: Gracia Para Todo Momento
Max Lucado
Por María Lozano





Mirando a cara descubierta …
somos transformados de gloria
en gloria en su misma imagen.
2 Corintios 3:18

El propósito de la adoración es cambiar el rostro del adorador. Esto fue exactamente lo que le ocurrió a Jesús en la montaña. La apariencia de Jesús cambió, “y resplandeció su rostro como el sol”.(Mateo 17: 2).
La relación entre el rostro y la adoración es más que coincidencia. Nuestro rostro es la parte más pública de nuestro cuerpo y el área que menos se cubre. Es también la más reconocible de nuestro cuerpo. No llenamos un anuario escolar con fotos de los pies de las personas, sino con fotos de sus rostros. Dios desea tomar nuestro rostro, esta parte de nuestro cuerpo más expuesta y recordada, y usarlo para reflejar su bondad.


Como Jesús 

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