El honesto Abe

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano



Abraham Lincoln, famoso Presidente de los Estados Unidos, mucho antes de llegar a ese cargo ya tenía renombre dentro de su comunidad por su honestidad.
De joven trabajaba en una tienda de abarrotes y se cuenta que una noche, después de cerrar, mientras revisaba sus ventas se percató de que había dado el cambio incorrecto a una señora, la misma que vivía a unos cinco kilómetros. Sin importar la hora, ni que el camino era de tierra fue hasta su casa a devolverle los aproximadamente seis centavos que le debía. Tal vez la señora nunca se hubiera percatado de esos centavos, pero él fue a devolvérselos. Y  hay otras historias más que dan cuenta de cómo Lincoln se ganó el título de “Honesto”.
Su integridad fue reconocida por todos los habitantes de su comunidad. Cuando llegó a ser presidente luchó por abolir la esclavitud a lo largo de su país y finalmente fue asesinado por un hombre que no estaba de acuerdo con sus políticas y la libertad de los esclavos.
Linconl no esperó a ser Presidente para tomar decisiones importantes, desde su juventud su carácter lo hizo destacarse.
Dios está buscando personas comprometidas, con carácter, que sin importar si son seis centavos o miles de dólares, sean capaces de hacer lo correcto y devolverlos a su dueño, que sin importar si la gente no está de acuerdo, hagan lo correcto y defiendan sus ideales, sus creencia, aún a costa de su propia vida.
Sólo te serán encomendadas grandes cosas cuando en lo pequeño seas fiel, cuando en los detalles de tu vida cotidiana demuestres que tienes un corazón recto, cuando no necesites estar rodeado de mucha gente para hacer lo correcto.
“Al Señor le agrada más cuando hacemos lo que es correcto y justo, que cuando le ofrecemos sacrificios”. Proverbios 21:3
Dios puede darte la fuerza que necesitas para hacer lo que es correcto, pídele que guíe tus pasos, que te de la capacidad para elegir bien y la fortaleza para permanecer firme.

Hoy...El Señor Es Quién Juzgará

Tomado de: Renuevo de Plenitud
 Por María Lozano

Y juzgaré entre oveja y oveja. Ezequiel 34:22.
Hay a veces personas que, por creerse fuertes y prósperas, se muestran duras con los débiles. Este es un pecado que causa mucha tristeza. La actitud que algunos adoptan de volver la espalda o acometer a los flacos y humildes causa profunda tristeza en las asambleas de los creyentes. El Señor toma nota de estas acciones inspiradas por el orgullo y se enoja grandemente, porque ama a los débiles.
¿Te ves así despreciado, lector querido? ¿Eres tú uno de los afligidos de Sión y te ves molestado a causa de tu conciencia?
¿Te juzgan tus hermanos con severidad? No guardes resentimiento alguno.
No les mires desdeñosamente ni les acometas en venganza.
 Déjalo todo en las manos de Dios; Él es juez. 
¿Por qué queremos usurpar su poder? 
Él juzgará con más justicia que nosotros, y su juicio será el mejor; no queramos adelantarlo con prisas.
El opresor, de duro corazón, temblará aun cuando consiga su propósito sin castigo por el momento; que no olvide que sus actos orgullosos son notados y de cada uno de ellos dará cuenta ante el tribunal del Gran Juez.
¡Paciencia, alma mía! ¡Paciencia! El Señor sabe tu angustia. ¡Jesús, tu Salvador, ten misericordia de ti!
Señor, Gracias porque tú eres el mejor juez. Mi causa la dejo en tus manos. Amén.
Charles Spurgeon.
Libro De Cheques Del Banco De La Fe.

3 principios para diseñar la vida que quieres

Tomado de: Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano

“LA CIENCIA DEL PRUDENTE ESTÁ EN COMPRENDER SU CAMINO…” 
(Proverbios 14:8)

Diseña la vida que quieres, ¡y tu mundo cambiará! Aquí tienes 3 principios que te ayudarán a conseguirlo:

(1) Entiende que Dios quiere que tengas éxito.
Olvídate de la idea equivocada de que esta vida terrenal no tiene valor. Al Señor le encantan nuestros éxitos, ¿qué padre no lo haría? “De todas formas, ¿qué es el éxito?”, preguntarás. Es la conquista progresiva de una meta dada por Dios, que da una gran sensación de bienestar en tu vida. Escucha: “Guardaréis, pues, las palabras de este pacto y las pondréis por obra, para que prosperéis en todo lo que hagáis” (Deuteronomio 29:9).

(2) Consulta a Dios, y después fija unas metas definitivas.
Salomón dijo: “El corazón del hombre se propone un camino, pero el Señor endereza sus pasos” (Proverbios 16:9). Si tienes constantemente estrés y confusión, puede que estés en el camino equivocado. Vuelve atrás y consulta a Dios. Es su voluntad para ti que triunfes en estas seis áreas: (1) espiritual; (2) familiar; (3) física; (4) mental; (5) social; (6) financiera.

(3) Invierte en ti mismo.
Escucha: “Sobre todo lo que posees, ¡adquiere inteligencia!” (Proverbios 4:7b). Si estás dispuesto a gastar dinero en un buen restaurante pero no en buenos libros, tu futuro ya está determinado. El primer libro en el que necesitas invertir es la Biblia.
Juan escribió: “…y el Verbo era Dios” (Juan 1:1b). Cada vez que guardas la Palabra de Dios en ti, estás depositando más del Señor. ¡Piensa en cómo esto afecta a cada área de tu vida! Cultiva un espíritu enseñable. Escucha: “El sabio los escucha y aumenta su saber…” (Proverbios 1:5). Vamos, diseña la vida que quieres. ¿Por qué? ¡Porque sólo tú puedes hacerlo!

Cosas para hacer en 1 hora

Tomado de: Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano


Un experto en administración del tiempo pidió una vez a un grupo de seminaristas que pensasen rápidamente en una lista de cosas que pudiesen hacer en una hora. Entre las numerosas respuestas escritas en el pizarrón se encontraron las siguientes:

Pasear al perro.
Cortar el césped.
Tener una amena conversación con mi cónyuge.
Visitar un amigo de edad avanzada o que se encuentre enfermo.
Descifrar un sueño.
Trotar por el parque.
Jugar a la pelota con mi hijo.
Escribir una carta largamente pospuesta.
Pagar las cuentas del mes.
Escuchar un CD completo.
Limpiar la pecera.
Jugar un encuentro de tenis.

El grupo se rió de algunas ideas y quedó serio ante otras. Al final de la sesión de dos minutos, habían hecho una lista de más de cien sugeridas. Cuando el experto en administración le pidió que señalasen la actividad que tuviese el mayor efecto a largo plazo, el grupo pensó durante un rato. Por inmensa mayoría, eligieron la idea que pudo ser explicada con una sola palabra: ORAR

No es tan importante cuántas horas dio,
sino qué le dio a las horas.

Colosenses 3:23
Y todo lo que hagáis,
hacedlo de corazón,
como para el Señor
y no para los hombres.

LIBRES

Tomado de:  Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano

La Libertad que Sentimos al Perdonar
Lucas 23 (RVR1960)

34 Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Y repartieron entre si sus vestidos, echando suertes.

Sabes algo, la razón principal por la que perdonamos no es por la otra persona, es por uno mismo. Porque cuando yo perdono a alguien, yo soy libre, hay algo que se va de mi, algo que me detenía, que me sujetaba a poder hacer cosas mas grandes.

Olvida por un momento lo que se nos dice que debemos de hacer. Ponte en el lugar de Jesus.

alguna vez  haz sentido un dolor tan terrible que quisieras morirte para dejar de sentirlo? Si no conoces ese tipo de dolor, te puede ser difícil entender lo que te diré a continuación, pero si lo has experimentado, entonces me entenderás.

Una cosa es lo que se dice y otra lo que se hace. Desde un momento de tranquilidad todos podemos decir: es importante perdonar. Pero Jesús estaba siendo torturado en ese mismo momento. Y oró por las personas que le estaban causando el dolor!!!

Las personas que le hacían sufrir un dolor insufrible, eran las personas por las que Él intercedía delante del Padre.

La historia de Jesús la podemos mirar como el que lee un libro de acontecimientos pasados y solo mirarlo desde lejos, o podemos vivir cada momento de los acontecimientos bíblicos y ver así la realidad de nuestro Señor y de nuestras vidas.

Que se me podría hacer a mí que sea tan terrible como lo que se le hizo a Jesús? Y si aún se me hiciese, yo soy pecador y me merezco las cosas malas que me pasen en la vida. Pero Jesús nunca pecó, nunca le causó mal a nadie.

Que me puede impedir a mí que yo perdone?


Por eso te digo que estas palabras cambiaron mi vida.

Porque yo sí creo que Jesús las dijo. Yo sí creo que las dijo en el mismo momento de la agonía

 Y sobre todo, yo sí creo que su petición fue genuina donde Él realmente deseaba que Dios los perdonara. Es más, su gozo aún en ese momento estaba en que el Padre los perdonase!

Lo que Jesús predicó fue genuino. Cuando dijo orad por vuestros enemigos, era por que Él mismo lo hacía y lo hace. Cuando dijo perdonad hasta setenta veces siete es porque él mismo cree en perdonar.

Es aquí donde está  mi seguridad en que no importa cuan miserable yo sea, Él me sigue amando, y si mi arrepentimiento es de corazón Él me sigue perdonando. Por la sencilla razón que ese es Él, un Dios de perdón y de misericordia.

Hoy tengo paz que el me ha perdonado. Por Jesús decir esta palabra yo creo que Jesús de verdad vive cada palabra que predica. Mi seguridad en Él no depende de mi palabra, depende de Su Palabra!

Hay ocasiones que aunque tu perdones a una persona, te tienes que mantener a distancia, porque esa persona te puede hacer daño. El perdonar no quiere decir que te dejes lastimar. El perdonar quiere decir que tu le entregas tu dolor a Dios y clavas en la cruz todo deseo de venganza.

Una iglesia para los pobres

Tomado de: Libros del Valle
Por María Lozano

Dichoso el que piensa en el débil y
pobre; el Señor lo librará en tiempos
malos.
Salmo 41: 1

El Papa Francisco, el día 14 de marzo del 2013: día siguiente de su elección contaba a la prensa lo siguiente:

“Cuando los votos llegaron a los dos tercios,
vino el aplauso porque había sido elegido el
nuevo Papa y el arzobispo emérito de Sao Paulo,
el cardenal Claudio Hummes, me abrazó me besó
y me dijo no te olvides de los pobres. Mientras
continuaba el recuento, pensé en San Francisco de Asís,
 en su relación con los pobres. Francisco,
El hombre pobre. ¡Cómo desearía una iglesia pobre y para los pobres...!"


Se conoció también un manuscrito de Bergoglio,
antes de ser elegido papa. Sobre las características
que debía tener el nuevo pontífice, Bergoglio consideró
que debía ser un hombre que, desde la contemplación
y la adoración a Jesucristo ayude a la iglesia a salir
de si misma hacia las periferias existenciales”.

“Cuando la iglesia no sale de sí misma para
evangelizar deviene autorreferencial y enton-
ces se enferma (…). Los males que, a lo largo del
tiempo, se dan en las instituciones eclesiles tienen raíz de autorreferencialidad, una suerte de narcismo teológico".


¿Qué tipo de comunidad eclesial estamos
Construyendo nosotros cada día?    

Volver a Dios

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

Vuélvete, oh rebelde Israel, dice el Señor; no haré caer mi ira sobre ti, porque misericordioso soy yo, dice el Señor, no guardaré para siempre el enojo. (Jeremías 3:12)

Me levantaré e iré a mi padre, y le diré; Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. (Lucas 15:18)

En el huerto del Edén, al principio de la historia de la humanidad, Adán y Eva hablaban libremente y sin miedo con su Creador. Luego transgredieron la única prohibición que habían recibido, y desde entonces trataron de esconderse y huir de su presencia.
Quizá nosotros tengamos la misma actitud, pero mientras nos escondamos de Dios, nuestra vida se reducirá al vacío y al malestar.
A menudo nuestra vida no es más que un huir. Un huir en el trabajo, en las distracciones, en la búsqueda de los bienes materiales… Necesitamos examinarnos desde lo más profundo de nuestro ser para ver en qué situación estamos.
Pero no nos detengamos demasiado en esa introspección, pues puede volvernos tristes  amargados. Afortunadamente Dios no quiere dejarnos en ese estado. Así como lo hizo con Adán, ahora lo hace
Con nosotros. Nos busca y nos dice: ¿Dónde estás? Dios quiere acabar con nuestra tendencia a huir de él; nos invita a volvernos a él.
Escuchemos a Dios por medio de la lectura de la Biblia y la oración. Creamos en su amor y recibámoslo; entonces podremos depositar nuestra confianza en él y ya no desearemos escondernos. La relación que vivamos con él será una fuente de paz y serenidad para toda nuestra existencia.

¡Ese es el camino de la verdadera libertad!

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