Tomado de: Devocionales
Por María Lozano
Cuando los hombres dicen siempre, no siempre ocurre como dicen. Siempre, es una palabra demasiado abarcadora, por eso generalmente la usamos mal. Por ejemplo, cuando decimos: “siempre puedes contar conmigo”, no siempre cumplimos. Tal vez tenemos la mejor intención y nuestras palabras son sinceras. No obstante, la realidad es que se presentan circunstancias imprevistas que no nos permiten cumplir nuestra palabra como quisiéramos.
Afortunadamente, con nuestro Dios no ocurre así. Cuando Dios dice “siempre”, significa siempre, y siempre va a ser siempre. De modo que cuando el Señor le dijo a Israel en Isaías 41, que no temiera porque siempre podía contar con su ayuda, ellos podían descansar en esa maravillosa palabra que les había sido dada.

