Tomado de: Reflexiones
Por María lozano
Se le pidió a un hombre que pintara un bote. Trajo su pintura y pinceles y comenzó a pintar el barco de un rojo brillante, como le pidió el dueño.Mientras pintaba, notó un pequeño agujero en el casco, y lo reparó tranquilamente. Cuando terminó de pintar, recibió su dinero y se fue.
Al día siguiente, el dueño del barco acudió al pintor y le presentó un cheque, mucho más alto que el pago por la pintura. El pintor se sorprendió y dijo:
"Ya me ha pagado por pintar el barco, señor!" Pero esto no es por el trabajo de pintura. Es por reparar el agujero en el barco.
Ah! Pero fue un servicio tan pequeño... ciertamente no vale la pena pagarme una cantidad tan alta por algo tan insignificante.
Mi querido amigo, no lo entiendes..
Mi querido amigo, no lo entiendes..





Iniciemos esta semana con la firme convicción qué la fidelidad de Dios para con nosotros no tiene límites. Es una dimensión de fidelidad en la cuál sólo Dios puede mostrar. ¡Nadie es tan fiel como Dios! Nadie ni nada, alcanzará ésta dimensión de fidelidad como la que nos muestra Dios cada día. Hay una fuente inagotable de fidelidad de Dios hacia nosotros en esta mañana. Él desea mostrar su fidelidad en toda situación que estemos pasando. Recordemos lo que nos promete 1 Tesalonicenses 5:24, “El que los llama es fiel, y así lo hará.” Dios hará lo que tenga que hacer a nuestro favor, su intervención en nuestra crisis y situación es siempre a tiempo. ¡Solo confía y espera en El!