Muchos Lápices

Tomado de: Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano






Mi madre vive sola. Hace ocho años que mi padre murió. Ella no puede salir sola excepto a dar caminatas cortas. Tiene muchas dificultades con su memoria corta. Las conversaciones se limitan a unos cuantos comentarios repetidos.

Sin embargo, mi madre me dijo algo profundo: «El otro día estaba pensando en mis problemas y decidí que no tengo nada de qué quejarme. Dios me está cuidando y tengo gente que me ayuda. Mi único problema es que no puedo acordarme de nada, y tengo muchos lápices y papel para escribirlo todo.»

El apóstol Pablo luchaba con lo que él llamaba «un aguijón en la carne» (2 Corintios 12:7). Pero descubrió que en su debilidad, él experimentaba «el poder de Cristo» (v.9). Dijo: «Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo» (v.10).

Todos tenemos luchas. Éstas se pueden relacionar con la edad, las finanzas, las relaciones o miles de otras dificultades. Pero si de verdad disponemos nuestro corazón a confiar en Dios, y si permanecemos agradecidos incluso en medio de nuestros problemas, es más probable que reconozcamos que «no tenemos nada de qué quejarnos».
-Dave Branon

URGENTE

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano



Urgente… Es una palabra con la que vivimos día a día en nuestra agitada vida y a la cual le hemos perdido ya todo significado de premura y prioridad.
Urgente…
Es la manera mas pobre de vivir sobre este mundo, porque el día que nos vamos, dejamos pendientes las cosas que verdaderamente fueron urgentes.
Urgente…
Es que hagas un alto en tu ajetreada vida y por un instante te veas y te preguntes: ¿qué significado tiene todo esto que hago?
Urgente…
Es que te detengas y veas… cuan grande eres!
Urgente…
Es que cuando camines por la calle, levantes la vista, voltees y mires a tu alrededor; observa el cielo, los árboles, las aves…¡a la gente!
Urgente…
Es que seamos más humanos… más hermanos!
Urgente…
Es que sepamos valorar el tiempo que nos pide un niño.
Urgente…
Es que una mañana, te levantes temprano y veas salir el sol, siente su calor y dale gracias a Dios por tan grande regalo.
Urgente…
Es que te sientas vivo en cuerpo y alma!… que veas tus brazos, tus piernas, tu cuerpo, tu inteligencia, y de verdad, ¡ vibres con la vida que te ha regalado el Padre celestial !
Urgente…
Es que te tomes un instante en tu trabajo, salgas y respires profundo; y sientas como el aire llena tus pulmones… estas vivo!
Urgente…
Es que le digas a la gente que la quieres, cuanto la amas hoy, no esperes hasta mañana.
Urgente…
Es que no se te vaya la vida en un soplo y que cuando mires atrás, seas ya un anciano, que no puede echar el tiempo atrás, que todo lo hizo.
Eclesiastes 3
1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. 2 Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; 3 tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar; 4 tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar; 5 tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; 6 tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; 7 tiempo de romper, y tiempo de coser; tiempo de callar, y tiempo de hablar; 8 tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra, y tiempo de paz. 9 ¿Qué provecho tiene el que trabaja, de aquello en que se afana?
10 Yo he visto el trabajo que Dios ha dado a los hijos de los hombres para que se ocupen en él. 11 Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

¿Cómo es la voz de Dios?

Tomado de: Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano
 


Muchos piensan que Dios es un ser inalcanzable, que solo escucha la voz de aquellas personas “santas y correctas” que están a la altura de ser llamados hijos de Dios o que deben tener un tiempo intenso de santificación antes de dirigirse a Él, como una especie de ritual para quedar limpios de todo mal. Otros creen que necesitan de alguien que hable por ellos porque no están a la altura suficiente para hablar con Dios.

Pero lo cierto es que no hay necesidad de intermediarios humanos ni hay personas mas santas que otros, por medio de Jesús todos somos iguales para Dios, y anhela que indistintamente de la condición de cada quien, todos tengan comunicación con Él.

Hablar con Él no se trata de hacer un ritual previo, o de lograr una conexión espiritual que nos transporte a un lugar en específico, o nos haga sentir de alguna manera, sino mas bien de escuchar esa voz en nuestro corazón que trata de guiarnos.

Antes pensaba que hablar con Dios sería algo así como que los cielos se abrirían se escucharían trompetas, truenos y que Dios me hablaría tan fuerte que no iba a poderlo soportar; sin embargo, mas adelante luego de guardar silencio y dejar el afán del día logre reconocer ese sonido apacible que hablaba a mi alma, y que en otras ocasiones se había dirigido a mi, no era la primera vez que sucedía solo que antes no lo había podido reconocer.

Estando Elías en Horeb, al pie de una montaña esperaba el paso de El Señor, lo curioso de ese momento es ver como Dios se manifestó, pues no se encontraba en lo más llamativo sino en lo más simple. Entonces el Señor le dijo: «Sal de tu cueva y espérame en el monte, delante de mí.» Elías pudo sentir que el Señor estaba pasando, porque se desató un viento poderoso que a su paso desgajaba los montes y partía las rocas. Pero el Señor no estaba en el huracán. Tras el viento vino un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. 12 Tras el terremoto vino un fuego. Pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Luego vino un silbo apacible y delicado, 13 y cuando Elías lo percibió, se cubrió el rostro con su manto y se quedó a la entrada de la cueva; entonces escuchó una voz que le preguntaba: «¿Qué haces aquí, Elías?» 1 Reyes 19: 11-13 Versión Reina Valera Contemporánea.
¿Deseas tener una conversación con Dios? escoge un lugar intimo y sencillo en tu casa y simplemente háblale a Dios y en el silencio podrás escuchar las respuestas que Él te dará, no es necesario buscar intermediarios o ambientar el lugar de una manera específica, si es tu deseo hazlo, pero no creas que se debe cumplir una serie de requisitos para lograr escuchar su voz, recuerda que Dios esta en los cielos pero también habita en lo sencillo e intimo del ser humano, en tu corazón.

Hallar Tu Puesto en la Mesa

Tomado de: Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano




Leemos que, después de que Jesús levantó a Lázaro de los muertos, él y sus hermanas invitaron a Jesús a cenar. Marta servía, María ungía los pies de Jesús y Lázaro hablaba con los huéspedes. Observa: hay sitio en la mesa de Dios para toda clase de gente. Miremos con más atención:


Marta. Las Martas están generalmente en segundo plano, arremangadas,asegurándose de que todos tienen comida y bebida. Puesto que rara vez buscan estar en el foco de la atención, a menudo no las apreciamos - ¡hasta que no están! El lado ‘menos positivo’ de las Martas es que están inclinadas a considerar que su misión sea más importante que el Maestro. Necesitan recordar que la adoración también es servicio.

María. Las Marías pueden olvidar que hay que pagar las facturas y cocinar. A veces están pensando tanto en lo espiritual que no atienden lo terrenal. Tienen que darse cuenta de que el servir es también adoración. Pero necesitamos Marías. Aportan pasión a nuestra adoración, y siempre se puede contar con ellas para interceder ante Dios a favor de otros.

Lázaro. Escucha: “Gran multitud… fueron… para ver a Lázaro, a quien había resucitado de los muertos… a causa de él muchos… creían en Jesús” (Juan 12: 9,11).

Lázaro tenía un testimonio tan asombroso que los que lo oyeron se convirtieron al instante. Él nos recuerda que cada uno tenemos una historia para compartir sobre la gracia y la misericordia de Dios. ¿Cuándo expusiste la tuya la última vez?

Hoy, por lo tanto, si eres una “Marta”, Dios ve tu labor de amor. Si eres una “María”, Él se deleita en tu adoración. Y si eres un “Lázaro”, Él promete honrar tu testimonio. ¡Hay sitio a la mesa para todos nosotros!

No te vayas hasta que la obtengas

Tomado de: Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano



 “Y VOLVIÓ DAVID A CONSULTAR A DIOS…” 
(1 Crónicas 14:14)

La Biblia nos relata: “Y volvió David a consultar a Dios, y Dios le dijo:… Cuando oigas venir un estruendo por las copas de las balsameras, sal a la batalla, porque Dios saldrá delante de ti… Hizo, pues, David como Dios le mandó, y derrotaron al ejército de los filisteos…” (1 Crónicas 14:14-16). Destaquemos tres aspectos de esta historia:

1) David no actuó hasta no haber consultado con el Señor. Notemos las palabras:“Y volvió David a consultar a Dios…” No era algo que hacía esporádicamente o en momentos de crisis, sino algo que acostumbraba.

2) David esperó hasta que oyó un ruido determinado: “…un estruendo por las copas de las balsameras…” ¿Conoces a Dios lo suficiente como para reconocer el sonido de su voz? Con tiempo y práctica, podrás reconocerlo. “Vosotros tenéis la unción del Santo y conocéis todas las cosas” (1 Juan 2:20). No sólo sabrás lo que Dios quiere que hagas, sino que Él mismo te dará el deseo de hacerlo. “…Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13).

3) David fue a la batalla, sabiendo que Dios iba delante de él quitando todo obstáculo que se interponía en el camino. Nos dice la Biblia: “Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (Santiago 1:5). La sabiduría es “la capacidad de usar el conocimiento de tal manera que nos permita enfrentar los avatares de la vida con éxito.” Podrás adquirir conocimiento con los libros o en la escuela, pero la verdadera sabiduría es un don de Dios. ¡No te vayas hasta que la obtengas!

Atrévete a Creer Siempre Lo Mejor

Tomado de: Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano






"EL AMOR NUNCA DEJA DE SER"
(1 Corintios 13: 8)

El profesor Howard Hendricks escribió: “Cuando estaba en el quinto curso, yo era inseguro, no me sentía amado y estaba descontento con la vida. Mi profesora, la señorita Simon, aparentemente pensaba que yo no veía el problema, pues regularmente me recordaba: ‘Hendricks, eres el peor chico de esta escuela’. Así que, me dedicaba a vivir de acuerdo con su opinión acerca de mí. Al pasar al sexto curso, la señorita Noe echó una mirada, desafiante, como para entrar en acción, hacia donde yo estaba sentado. Sonriendo dijo: ‘Hendricks, he oído mucho de ti, ¡pero no creo ni una palabra de ello!’.

Aquello fue un momento decisivo en mi vida. ¡Por vez primera alguien vio potencial en mí! La señorita Noe me puso tareas específicas. Me invitó a quedarme después de la escuela para trabajar con ella. En consecuencia, yo no podía defraudarla. Una vez estaba tan metido en la tarea que no me acosté hasta la 1.30 de la madrugada. Mi padre vino por el pasillo y me dijo: ‘Hijo, ¿te encuentras mal?’. ‘No’, le contesté, ‘estoy haciendo los deberes’. Se restregó los ojos y movió la cabeza con incredulidad; nunca me había oído decir cosa semejante. ¿Qué causó la diferencia? Alguien estaba dispuesta a creer en mí, mientras me retaba a expectativas más altas. Aquello fue arriesgado, pues no había garantía de que yo honraría su confianza”.

A todo el mundo le gusta ver el resultado de su enseñanza, especialmente cuando se trata de alguien con talento. ¿Pero cuántos de nosotros estamos dispuestos a arriesgar con una persona que roza los límites de la normalidad? Los que sí lo están, muestran esa clase de amor que… ¡nunca falla!

Cristiano sé La Luz que les Guíe

Tomado de: Jesús Lo Es Todo
Por María Lozano


"ALUMBRE VUESTRA LUZ"
(Mateo 5: 16)




Todos los niños, incluido el tuyo, nacen “perdidos” en un mundo de oscuridad moral y espiritual. Así que, como padre o madre, la responsabilidad más urgente que tienes es ser la luz que les guíe. Paul Harvey contaba la historia de un padre bebedor que dejó a su hijo adolescente en la camioneta y entró a un bar a beber. Dos horas después, el padre volvió a a duras penas y vio que su hijo no estaba en la camioneta. Más tarde, encontró a su hijo en el bar con otro par de chavales ebrios que le habían emborrachado. En la pelea resultante que tuvo con ellos, el padre acabó sangrando en el suelo, y el hijo de rodillas a su lado suplicándole: ‘Por favor papá, no te enfades conmigo. ¡Sólo te seguí!’. Todos seguimos a alguien, esperando que sepa el camino.

La Biblia dice: “Ocozías, hijo de Acab… hizo lo malo ante los ojos del Señor, siguió el camino de su padre y el camino de su madre…” (1 Reyes 22:51-52). Puede que nuestros hijos no sigan nuestro consejo, pero seguro que seguirán nuestro ejemplo, ya sea bueno o malo. Estamos llamados a ser letreros en sus encrucijadas y mapas en su confusión. Pablo animaba a sus hijos espirituales diciendo: “Sigan ustedes mi ejemplo, como yo sigo el ejemplo de Cristo” (1 Corintios 11:1 DHH). No necesitas ninguna carrera universitaria en “cómo educar a los hijos” para ser luz en tu hogar. El hecho de aceptar y vivir cada día lo que Cristo enseña ya te capacita para ser el mejor padre o madre. “El justo anda en su integridad; ¡cuán dichosos son sus hijos [e hijas] después de él!” (Proverbios 20:7 LBLA).

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