Valentía

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano


La valentía es contagiosa.
Cuando un hombre valiente adopta una posición,
los demás se paran firmes.
 Corintios 16:13
Estad alerta, permaneced firmes en la fe,
portaos varonilmente, sed fuertes.
1 Samuel 4:9
Cobrad ánimo y sed hombres, oh filisteos, para que no lleguéis a ser esclavos de los hebreos como ellos han sido esclavos de vosotros; sed hombres, pues, y pelead.
2 Samuel 10:12
Esfuérzate, y mostrémonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios; y que el SEÑOR haga lo que le parezca bien.
Salmos 31:24
Esforzaos, y aliéntese vuestro corazón, todos vosotros que esperáis en el SEÑOR.
Gálatas 5:1
Para libertad fue que Cristo nos hizo libres; por tanto, permaneced firmes, y no os sometáis otra vez al yugo de esclavitud.
Efesios 3:16
que os conceda, conforme a las riquezas de su gloria, ser fortalecidos con poder por su Espíritu en el hombre interior;
Efesios 6:10
Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.
Filipenses 1:27
Solamente comportaos de una manera digna del evangelio de Cristo, de modo que ya sea que vaya a veros, o que permanezca ausente, pueda oír que vosotros estáis firmes en un mismo espíritu, luchando unánimes por la fe del evangelio;
Filipenses 4:1
Así que, hermanos míos, amados y añorados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.
Colosenses 1:11
fortalecidos con todo poder según la potencia de su gloria, para obtener toda perseverancia y paciencia, con gozo
1 Tesalonicenses 3:8
porque ahora sí que vivimos, si vosotros estáis firmes en el Señor.
2 Tesalonicenses 2:15
Así que, hermanos, estad firmes y conservad las doctrinas que os fueron enseñadas, ya de palabra, ya por carta nuestra.

LLegue a la cruz

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano


Llegué a la cruz mirando su rostro y, mientras mis ojos lloraban, al verlo se corrió un velo que estremeció mi ser. Tras ese velo lo vi a él mirarme con su dulce paz. Despegó su mano que estuvo clavada para extenderme sus dedos en clara aceptación. Caí de rodillas, y allí, temblando, lloré, mientras él me levantaba para darme un lugar a su lado”. Serafín Contreras Galeano
GÁLATAS 6:14.

Yo soy Tu Padre

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

HIJO MIO…
Es probable que no me conozcas, pero yo te conozco perfectamente bien.
Salmo139.7
Sé cuando te sientas y cuando te levantas.
Salmos 139.2
Todos tus caminos me son conocidos.
Salmos 139.3
Pues aún tus cabellos están todos contados.
Mateo 10:29-37
En mi vives, te mueves y eres.
Hechos 17:28
Antes que te formé en el vientre te conocí.
Jeremías 1.4-5
Fuiste predestinado conforme a mi propósito.
Efesios 1.11-12
No fuiste un error.
Salmo 139.15
En mi libro estaban escritos tus días.
Salmo 139.16
Yo determiné el momento exacto de tu nacimiento y donde vivirías.
Hechos 17.26
Tu creación fue maravillosa.
Salmos 139.14
Te hice en el vientre de tu madre.
Salmos 139.13
Te saqué de las entrañas de tu madre.
Salmo 71.6
He sido mal representado por aquellos que no me conocen.
Juan 8.41-44
Noe estoy enojado ni distante de ti, soy la manifestación perfecta del amor.
1 Juan 4.16
Y deseo derramar mi amor sobre ti.
1 Juan 3.1
Simplemente porque eres mi hijo y Yo soy tu padre.
1 Juan 3.7
Te ofrezco mucho más de lo que te podría dar tu padre terrenal.
Mateo 7.11
Porque soy el Padre perfecto.
Mateo 5.48
Toda buena dádiva que recibes viene de mi.
Santiago 1.17
Porque yo soy tu proveedor que suple tus necesidades.
Mateo 6.31-33
Mi plan para tu futuro está lleno de esperanza.
Jeremías 29.11
Porque te amo con amor eterno.
Jeremías 31.3
Mis pensamientos sobre ti se multiplican más que la arena en la orilla del mar.
Salmo 139.17-18
Me regocijo sobre ti con cánticos.
Sofonías 3.17
Nunca dejaré de hacerte bien.
Jeremías 32.40
Tú eres mi especial tesoro.
Éxodo 19.5
Deseo afirmarte con todo mi corazón y de toda mi alma.
Jeremías 32.41
Y te quiero enseñar cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Jeremías 33.3
Me hallarías si me buscas de todo corazón.
Deuteronomio 4.29
Deléitate en Mí y te concederé las peticiones de tu corazón.
Salmo 37.4
Porque yo produzco tus deseos.
Filipenses 2.13
Yo puedo hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pides o entiendes.
Efesios 3.20
Porque yo soy quien más te alienta.
2 Tesalonicenses 2.16-17
Soy también el Padre que te consuela en todos tus problemas.
1 Corintios 1.3-4
Cuando tu corazón está quebrantado, Yo estoy cerca de ti.
Salmo 34.18
Como el pastor lleva en sus brazos a un cordero, Yo te llevo cerca de mi corazón.
Isaías 40.11
Un día enjugaré toda lágrima de tus ojos.
Apocalipsis 21.3-4
Y quitaré todo el dolor que has sufrido en esta tierra.
Apocalipsis 21.4
Yo soy tu Padre, y te he amado como a mi hijo, Jesucristo.
Juan 17.23
Porque te he dado a conocer mi amor en Jesús.
Juan 17.26
Él es la imagen misma de mi sustancia.
Hebreos 1.3


En la Vida he Aprendido

Tomado de; Renuevo de Plenitud
Por María Lozano.



He aprendido…  Que la vida es como un rollo de papel sanitario.
Mientras más se acerca a su final, más rápido se va.
He aprendido… Que debiéramos de estar contentos de que Dios no nos concede todo lo que pedimos.
He aprendido que… Cualquier persona que conozcas, merece ser saludada con una sonrisa.
He aprendido que… Son las cosas pequeñas y cotidianas las que hacen la vida tan espectacular
He aprendido que… Muy dentro de cada persona hay alguien que desea ser apreciado y amado.
He aprendido que… Dios no lo hizo todo en un día. ¿Qué me hace pensar que yo si puedo?
He aprendido que… El ignorar las cosas, no las cambia.
He aprendido que  no hay nada más dulce que dormir con tus bebés y sentir su respiración en tus mejillas. He aprendido que es el amor y no el tiempo, lo que cura las heridas. He aprendido que nadie es perfecto hasta que te enamoras de él.
He aprendido que la mejor manera que existe de crecer, es rodearse de personas que sean más listas que yo.
He aprendido que . . . El dinero no te da categoría.
He aprendido que la vida es dura, pero yo soy más duro. He aprendido que si albergas amargura, la felicidad buscará otro sitio para albergarse.
He aprendido que me hubiera gustado decirle a mi papá que lo amo, una vez más, antes de que muriera.

Lo Que Realmente Necesitas

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano



A eso de caer y volver a levantarte, de fracasar y volver a comenzar, de seguir un camino y tener que torcerlo, de encontrar el dolor y tener que afrontarlo. A eso…, no le llames adversidad, llámale
Sabiduría
A eso de sentir la mano de Dios y saberte impotente, de fijarte una meta y tener que seguir otra, de huir de una prueba y tener que encararla, de planear un vuelo y tener que recortarlo, de aspirar y no poder, de querer y no saber, de avanzar y no llegar. A eso…, no le llames castigo, llámale Enseñanza
A eso de pasar juntos días radiantes, días felices y días tristes, días de soledad y días de compañía. A eso…, no le llames rutina, llámale Experiencia
A eso, de que tus ojos miren y tus oídos oigan, y tu cerebro funcione y tus manos trabajen, y tu alma irradie, y tu sensibilidad sienta, y tu corazón ame… A eso…, no le llames poder humano, llámale Milagro Divino
A eso, de que tus ojos estén leyendo este mensaje y que tengas el tiempo para disfrutarlo, que escuches esa melodía y tengas esa sensación de que el corazón se ensancha…
A eso…, no le llames casualidad, llámale
AMOR DE DIOS
DIOS llega a donde quiere llegar y  como sabe que
necesitas de mensajes como este, Él te lo hizo llegar a través mío.
Nunca dudes de que DIOS siempre te hará llegar lo que realmente necesitas…
“Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?
Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta.
¿No valen ustedes mucho más que ellas?
¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?”                                                             Mateo 6:25-27

Una carta Asombrosa

Tomado de: Nuestro Pan Diario
Por María Lozano

LECTURA:   Salmo 119: 9-16
   . . . No me olividaré de tus palabras.
                                 ─Salmo 119:16
   De vez en cuando, mi esposa y yo abrimos la correspondencia y encontramos una «carta» sin palabras. Cuando la sacamos del sobre, vemos un trozo de papel que lo único que tiene es una raya de color hecha con un rotulador. Esas «cartas» nos enternecen porque las envía nuestra nieta, de edad prescolar y que vive lejos. Aun sin palabras, esas misivas nos dicen que ella nos ama y que piensa en nosotros.

   Todos valoramos las cartas de personas que nos aman y a quienes amamos. Por eso, es sumamente alentador que nuestro Padre celestial nos haya dejado una carta llamada Biblia. Su valor va más allá de las expresiones de poder, desafío y sabiduría. Además de todas las historias, enseñanzas e instrucciones, este Libro también transmite la idea fundamental de que Dios nos ama y ha planeado cómo rescatarnos. Nos habla de su amor al supervisar nuestra existencia (Salmo 139), suplir nuestras necesidades (Mateo 6:31-34), consolarnos (2 Corintios 1:3-4) y salvarnos mediante el sacrificio de su Hijo Jesús (Romanos 1:16-17).

   No te imaginas cuánto te ama Dios. "ÉL" lo expresa en el mensaje inspirado e inspirador que te ha dejado. Con razón el salmista escribió: «No me olvidaré de tus palabras» (Salmo 119:16). ¡Es una carta asombrosa!   ─JDB
Señor, ayúdame a examinar las páginas de la Biblia. Que me entusiasme más que una carta, un e-mail o un comentario de un amigo en Facebook.

La Biblia es la carta de Dios donde nos revela que nos ama. 

Y saber que entre letras esta la grandiosa oportunidad de escuchar como nos habla y nos repite una y otra vez más, cuanto nos ama y cuan grandes planes ya ha diseñado para que los llevemos con Sus instrucciones a cabo. CUAN GRANDE ES NUESTRO DIOS Y CUAN SABIO SUS PRECEPTOS.

El resto lo hago YO

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

La historia del actor Charlton Heston ilustra nuestra necesidad de hacer todo lo que podamos y confiarle a Dios lo que no podemos.
Durante la filmación de la gran película épica Ben Hur, Heston trabajó largas horas con los entrenadores para aprender a manejar un carro para la escena crucial de la carrera de carros. Mejoró mucho su manejo de los caballos y el carruaje., pero finalmente se convenció que la tarea era un desafío mayor de lo que había previsto inicialmente. Se aproximó al legendario director de la película, Cecil B. De Mille para hablarle acerca de la escena.
benhurSeñor De Mille, le dijo, he trabajado duramente para manejar este carruaje y creo que puedo hacerlo con toda soltura en esta escena. Lo que no creo es poder ganar la carrera.
El director le contestó: Usted conduzca solamente. El resto lo hago yo.
Dios tiene diferentes formas de dirigir las distintas carreras que hacemos en el transcurso de nuestra vida. Él confía que hagamos nuestra parte de dominar el carro. Nosotros debemos confiar en que Él determinará el resultado de la carrera. Como dijo una vez un ingeniero: Dios provee la energía inicial. Nosotros la producción. Y Dios da el resultado final.
El mayor acto de fe para el hombre es reconocer que no es Dios.

Salmo 100:3
Sabed que Él, el Señor, es Dios; Él nos hizo,
y no nosotros a nosotros mismos;
pueblo suyo somos y ovejas de su prado.

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