Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
“Ten cuidado con tu forma de pensar; tu vida está moldeada por tus pensamientos.”Proverbios 4:23 (NTV)
¿Estás buscando un nuevo comienzo? No me refiero a mudarte a una nueva ciudad. Estoy hablando de un reinicio en cualquier área de tu vida que esté atascada. Pasarás por muchos reinicios en tu vida. Eso es porque Dios no solo te creó. Él también quiere transformarte en lo que siempre ha querido que seas.
Para reiniciar y experimentar una transformación en tu vida, lo primero que debes trabajar es tu forma de pensar: cómo te ves a ti mismo, cómo ves a los demás, cómo ves tus problemas y, lo más importante, cómo ves a Dios.
Si no cambias tu forma de pensar primero, un cambio de residencia o un cambio en tu paisaje no te ayudará mucho. ¿Por qué? Porque podrías ir hasta los confines de la Tierra, pero aún así te llevarás contigo a donde sea que vayas la forma en que piensas.
Por ejemplo, supongamos que estás estresado y decides ir a Hawái para relajarse. Pero terminas llevándote el estrés contigo porque está en tu cuerpo. Si no te ocupa primero del estrés mental, seguirá causando problemas en todas las demás áreas.
El cambio de vida comienza en tu mente porque tus pensamientos dirigen tu vida.
Cada acción y reacción en tu vida, todo lo que sientes y haces, comienza como un pensamiento. ¡Todo comienza en tu mente! Si no lo piensas primero, no sucede..Puedes usar esta verdad para bien o para mal: los buenos pensamientos conducen a buenos hábitos y buenas elecciones; los malos pensamientos conducen a hábitos y comportamientos poco saludables.
La verdad es que no nos damos cuenta con qué frecuencia saboteamos nuestro propio éxito por la forma en que pensamos y nos hablamos a nosotros mismos. ¡Estás hablando contigo mismo todo el tiempo!
La Biblia dice: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7 NVI).
Tu problema de relación no comienza con la relación. Comienza en tu cerebro. Esto es cierto para el dinero, el sexo, un hábito, la comida, tu trabajo o cualquier otra cosa. No puedes restablecer ningún área de tu vida sin cambiar primero tu forma de pensar.
El cambio comienza con la elección. Puedes elegir lo que piensas. Es hora de tomar decisiones que reflejen el tipo de persona que Dios quiere que seas.
REFLEXIONA



Te bendigo en el nombre de Jesucristo. Un fuerte abrazo.



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