Tomado de: Laura Rojas Rojas
Por María Lozano
Yo no me quería ir, pero me llamaron.Así nomás, sin aviso, sin preguntarme si estaba listo, sin darme tiempo de abrazar por última vez.
Pero, aunque no lo entendía, tuve que irme.
Se siente raro, como un jalón inesperado, como cuando te despiertan de golpe de un sueño bonito.
Un momento estás ahí, riendo, sintiendo, viviendo… y al siguiente, un silencio inmenso.
Pero no es vacío. Hay algo más, aunque al principio no lo veas.
Sé que duele, que pesa, que cuesta aceptar lo que no tiene explicación.
Lo sé porque yo también lo sentí.
Porque irse no es fácil, porque duele tanto para los que se quedan como para los que partimos.
Pero si algo aprendí al cruzar, es que el amor no se va con nosotros.
Se queda en cada risa, en cada recuerdo, en cada abrazo que dimos.
Así que hagamos un trato.
Cuando me extrañes, cuando el pecho pese, cuando sientas que el vacío muerde, haz algo por mí.
Algo que yo habría hecho, algo que me habría hecho reír, algo que me habría hecho sentir vivo.
¿Te acuerdas cómo amaba cierta canción? Pónla a todo volumen y cántala aunque desafines.
¿Te acuerdas de ese platillo que siempre pedía? Cómelo por mí, disfrútalo como si estuviera ahí, porque de alguna manera, lo estoy..Y si un día necesitas hablar conmigo, hazlo.
No importa que parezca que hablas sol@, que la gente piense que estás loc@.
Llámame en un susurro, en una risa, en un recuerdo.
No necesitas verme para saber que sigo aquí.
No me fui, me llamaron.
Pero sigo en cada carcajada tuya, en cada canción que suena, en cada cosa tonta que nos hacía felices.
Así que vivan.
Abracen. Rían.
Digan lo que sienten sin miedo.
Porque el tiempo es un truco raro, y al final, nos volvemos a encontrar.

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