La Cura Para el Desánimo

Tomado de: Gracia Para Todo Momento
Max Lucado
Por María Lozano


Yo soy Jehová, Dios de toda carne;
¿habrá algo que sea difícil para mí?
Jeremías 32:27


Necesitamos escuchar que Dios aún tiene las riendas. Necesitamos escuchar que no se acabará hasta que así lo disponga. Necesitaremos que los percances y las tragedias no son motivo suficiente para darnos por vencidos. Son sencillamente motivos para mantenernos firmes.
Corrie ten Boom solía decir: “Cuando el tren atraviesa un túnel y el mundo se oscurece, ¿te tiras del tren? Por supuesto que no. Te sientas tranquilo y confías en que el conductor te saque de allí”.
¡Cómo lidiar con el desánimo? ¿La cura para la desilusión? Regresa la historia. Léela una y otra vez.
Recuerda que no eres la primera persona que ha llorado. Y que no eres la primera persona en recibir ayuda.
 Lee la historia y recuerda, ¡es tu historia!


Todavía Remueve Piedras

El Agricultor

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

Un hombre tenía un sembrado de flores estupendas; cada día salían de su cultivo centenares de paquetes a vender a la ciudad con las flores más bellas y fragantes que nadie pudiera conocer.
Este señor año por año ganaba el premio a las flores más grandes y de mejor calidad y como era de esperarse era la admiración de todos en la región; un día se acercó un periodista de un canal de televisión a preguntarle el secreto de su éxito, a lo que el hombre contestó:
flor24- Mi éxito se lo debo a que de cada cultivo saco las mejores semillas y las comparto con mis vecinos, para que ellos también las siembren.
- ¿Cómo?- respondió el periodista- pero eso es una locura, acaso no teme que sus vecinos se hagan famosos como usted y le quiten su importancia?
El hombre dijo: – Yo lo hago porque al tener ellos buenos sembrados el viento me va a devolver a mi cultivo buenas semillas y la cosecha va a ser mayor; si no lo hiciera así ellos sembrarían semillas de mala calidad que el viento traería a mi cultiva y cruzaría las semillas, haciendo que mis flores sean de mala calidad.
Lo mismo ocurre en nuestra vida. Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, pues el bienestar de cada uno está unido al bienestar común.
Gálatas 6:2
Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.

Espiritualidad Cotidiana

Por: José Luis Lozano



Construyan casas y establézcanse; planten árboles frutales y coman de su fruto. Cásense, tengan hijos e hijas, y que ellos también se casen y tengan hijos. Aumenten en número allá, y no disminuyan. Trabajen en favor de la ciudad a donde los desterré, y pídanme a mí por ella, porque del bienestar de ella depende el bienestar de ustedes.  Jeremías 29:5-7
                
Los capítulos 28 y 29 de Jeremías nos muestran dos modelos de espiritualidad. El modelo de Hananías y el de Jeremías.


Espiritualidad al modo Hananías:
 
“Voy a romper el yugo del rey de Babilonia, y dentro de dos años haré que sean devueltos a este lugar todos los utensilios del templo que se llevó a Babilonia el rey Nabucodonosor. Y también haré que regresen a este lugar Jeconías, hijo de Joaquim, rey de Judá, y toda la demás gente que salió desterrada de Judá a Babilonia.   Jeremías 28:2-4
                                                         
Hananías propone una espiritualidad de guerra y conquista. Luchar, reclamar, romper el yugo del rey de Babilonia, recuperar los utensillos del templo que se llevó Nabucodonosor y hacer regresar a los desterrados (Jeremías 28: 2-4, 10).

La declaración de guerra de Hananías es muy conocida hoy en muchas iglesias cristianas. Estas propuestas de espiritualidad, promueven un estilo de vida con características bélicas, enajenadas de la realidad y poco solidarias.


Espiritualidad al modo Jeremías:

Lo primero que hace Jeremías es responder a Hananías:

Entonces dijo Jeremías a Hananías:

¡Escucha, Hananías! El Señor no te ha enviado, y tú estás dando a este pueblo una falsa confianza.  Jeremías 28:15

Jeremías, tenía muy claro lo que Dios deseaba. La espiritualidad que propone es pacífica, humana y comprometida con el contexto social del lugar en donde estás. Jeremías, no solo elige la paz, sino el desarrollo de la familia, del hogar y del trabajo:

“construyan casas y establézcanse, planten frutales y coman de su fruto, Cásense, tengan hijos e hijas, y que ellos también se casen y tengan hijos…”. (Jeremías 29:5-6)

Jeremías sugiere trabajar y no hacer guerra, orar por la ciudad y no conquistarla. Amarla y comprometerse con su bienestar.

“Trabajen a favor de la ciudad a donde los desterré, y pídanme a mí por ella, porque del bienestar de ella depende el bienestar de ustedes”.(Jeremías 29:7)


¡Hoy también vivimos en contextos imperiales, injustos y lejos de nuestro hogar!. ¡Somos llamados a esperar y no a confrontar!. Sabemos que El Señor actuará cuando se cumplan los tiempos y cumplirá su promesa favorable de hacernos regresar a nuestra tierra (Jeremías 29:10).
¡No se dejen engañar por los profetas que viven entre ustedes…lo que ellos les anuncian en mi nombre es mentira! (Jeremías 29:8).


¡Enséñanos a vivir con sabiduría!

Al Caminar con Dios

Tomado de: Gracia Para Todo Momento
Max Lucado
Por María Lozano





Renovaos en el espíritu de vuestra mente,
y vestíos del nuevo hombre, creado según
Dios en la justicia y santidad de la verdad.
(Efesios 4: 23-24)

Los matrimonios saludables tienen un sentido de “permanencia”. El esposo permanece en la esposa, y ella permanece en él. Hay ternura, sinceridad y comunicación continua. Lo mismo es cierto en nuestra relación con Dios. A veces vamos a Él con nuestras alegrías, y algunas veces con nuestras angustias, pero siempre vamos a Él. Y cuando vamos, mientras más vayamos, más nos parecemos a Él. Pablo dice que nos están cambiando “de gloria en gloria” (2 Corintios 3-18).
Los que viven juntos por mucho tiempo poco a poco empiezan a parecerse, a hablar igual, y hasta a pensar igual. Mientras caminamos con Dios nos apoderamos de sus pensamientos, sus principios, sus actitudes. Nos apoderamos de su corazón.
Como Jesús.      

¿Quién Es Mi Hermano?

Tomado de: Gracia Para Cada Momento
Max Lucado
Por María Lozano




“Señor, ¿Cuántas veces perdonaré a mi hermano
que peque contra mí”
Jesús le dijo: “…setenta veces siete”.

Me parece que Dios ofrece mucha más gracia de la que podemos imaginar.
Nosotros podríamos hacer lo mismo.
No estoy suavizando la verdad ni acomodando el evangelio. Pero si una persona de corazón puro llama Padre a Dios, ¿no puedo llamar hermano a esa misma persona? Si Dios no establece la perfección doctrinal como requisito para la membresía familiar, debo hacerlo yo?
Y si nunca nos ponemos de acuerdo, ¿no sería posible que acordemos estar en desacuerdo?. Si Dios tolera mis errores, ¿no podría yo tolerar los errores de otros? Si Dios me permite que a pesar de mi flaquezas y fallas lo llame Padre, no debo conceder la misma gracia a otros?.


Cuando Dios Susurra tu Nombre 

¿Quién Está en Control?

Tomado de: Gracia Para Todo Momento
Max Lucado
Por María Lozano




Echando toda vuestra ansiedad sobre él,
porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7

La preocupación… hace que uno se olvide de quién manda.
Y cuando el enfoque es en ti mismo…te preocupas. Te pones ansioso por muchas cosas. Te preocupas porque:
Tus compañeros de trabajo no te aprecian.
Tus líderes te dan mucho trabajo.
Tu superintendente no te comprende.
Tu congregación no te apoya.
Con el paso del tiempo tu agenda se vuelve más importante que la de Dios. Estás más preocupado en presentarte a ti mismo que en agradarlo a Él.
 Y puede que cuando vengas a ver estés dudando del discernimiento de Dios.
Dios te ha bendecido con talentos. Ha hecho lo mismo con tu prójimo. Si te preocupas por los talentos de tu prójimo, descuidarás los tuyos. Pero si te preocupas por los tuyos, podrás ser de inspiración a ambos.

Todavía Remueve Piedras  

  

Hoy... Mis Pensamientos

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano






“Escudríñame, Jehová, y pruébame; examina mis íntimos pensamientos y mi corazón”. Salmo 26:2
Comparte tus más íntimos pensamientos y sentimientos con Dios. Dile a Dios cualquier cosa que esté en tu mente y descarga en Él lo que sea que haya estado molestándote. Dios quiere acompañarte en el transcurso de tu vida. Pídele a Dios una confirmación de que Él está ahí. Pídele que use cada situación de tu vida para revelarte más de Él mismo.
Pídele a Dios que tome tu mano cuando necesites valor, y pídele que te asegure que tienes fuerzas todavía por descubrir y usar.
Agradécele a Dios por lo que ya hizo en tu vida y por lo que ya te reveló de Sí mismo. Quizá te gustaría incluir la siguiente oración en tu conversación con Dios.
Dios Padre, es difícil para mí decir esto, pero te doy gracias por hacerme como soy. Me veo a mí mismo y podría señalar varias áreas donde estoy tentado a creer que cometiste un error. Pero en lugar de eso estoy optando por creer que Tú me formaste desde el principio con un propósito y con placer, y que aún hasta las cosas que no me gustan de mí mismo están organizadas por Ti para mi bien, incluso hasta para bendecir a otras personas.
Muéstrame cómo puede ser esto una realidad para mí en forma personal.
Quiero acercarme a Ti, Señor. Ábreme los ojos para ver Tu corazón  dirigido hacia mí. Ahí donde he sido herido o traicionado en el pasado… donde he hecho guardia en mi corazón contra Ti… Señor, sáname. Ayúdame a conocerte por quien eres Tú: mi Papi Dios. En el
nombre de Jesús, Amén.
Nos encanta ser amados, no sólo por lo que hacen por nosotros aquéllos que nos aman sino por la sensación especial que sentimos simplemente al saber que somos amados. Aunque los humanos sean capaces de lograr pasar por la vida sin ser amados personalmente por otros y sin sentir que otros se deleitan en uno, todos queremos ser amados. Esto no es ninguna casualidad, ni ninguna clase de evolución de nuestras emociones.
Fuimos hechos de esa manera por un Dios cuyo único propósito para crearnos  fue el de tener con nosotros una relación duradera de amor y afecto de una forma recíproca. El más grande sello del toque de Dios desde el preciso comienzo del universo y a través de la eternidad, es el amor.
Esto es porque Dios es más que un mero sentimiento o una fuerza o una atmósfera de amor. Él es el amor personificado… el amor encarnado (1 Juan 4:8,16).  Él es un Ser real cuyos atributos y personalidad sobrenaturales están casi más allá de la comprensión humana, pero es distinto y sin embargo confiable.
Dios no sólo es amor, pero de todos los elementos tangibles o intangibles de la experiencia humana, lo que es cierto del amor viene siendo lo más cercano a describir lo que es cierto de Dios. El amor ejemplifica las características esenciales de Dios. El amor define Su naturaleza, Sus motivos y Sus relaciones a través de todo el tiempo.
Por eso, Hoy quiero compartir mis más íntimos pensamientos con Mi Padre Celestial.
Señor, Gracias por amarme de tal manera que me inspiras la confianza para poder compartirte en oración mis íntimos pensamientos. En el Nombre de Jesús. Amén.

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