Reconociendo Su Voz

Tomado de: En la Tierra como en el Cielo
Libros del Valle
Por María Lozano




Samuel no conocía al Señor todavía
Pues él aún no le había manifestado nada.
Pero por tercera vez llamó el Señor a
Samuel, y éste se levantó y fue a decirle a Elí:
Aquí me tiene usted; ¿para qué me quería?
Elí, comprendiendo entonces que era el Señor
Quien llamaba al joven, dijo a éste: Ve a acostarte;
Y si el Señor te llama, respóndele: “Habla, que tu siervo escucha.”
Entonces Samuel se fue y se acostó en su sitio.
Después llegó el Señor, se detuvo y lo llamó igual que antes:
¡Samuel! ¡Samuel! Habla, que tu siervo escucha, contestó Samuel!
1Samuel 3:7-10

¡Aún los niños pueden experimentar la presencia del Señor y oír su voz! Samuel era tan joven que no entendía lo que le estaba sucediendo. Todavía no conocía al Señor, pero Dios vio el deseo de su corazón, vino a el y lo llamó por su nombre.
Samuel pensaba que era Elí (el sacerdote) quien lo llamaba. Una y otra vez se levantó y fue a ver lo que quería Elí. Esa experiencia cambió por completo la vida de Samuel. Desde muy joven, tomó conciencia de la presencia de Dios, aprendió a tener comunión y a conocer su voz.
El estilo de vida que fue desarrollando Samuel lo convirtió en un hombre sensible y fiel. Samuel, podía hablar con valentía, porque conocía su voz.
Mis ovejas reconocen mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen. Juan 10: 27.


¿Puedes distinguir la voz del Señor en tu vida?

Hay Dos Mares en Palestina

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano
refle-ayudar05





Uno es fresco y lleno de peces, hermosas plantas adornan sus orillas; los árboles extienden sus ramas sobre él y alargan sus sedientas raíces para beber sus saludables aguas y en sus playas los niños juegan.
El río Jordán hace este mar con burbujeantes aguas de las colinas, que ríen en el atardecer. los hombres construyen sus casas en la cercanía y los pájaros sus nidos y toda clase de vida es feliz de estar allí.
El río Jordán corre hacia el sur a otro mar, aquí no hay trazas de vida, ni murmullos de hojas, ni canto de pájaros, ni risas de niños.
Los viajeros escogen otra ruta, solamente por urgencia lo cruzan, el aire es espeso sobre sus aguas y ningún hombre ni bestias, ni aves la beben.
¿qué hace esta gran diferencia entre mares vecinos?
No es el río Jordán. El lleva la misma agua a los dos. No es el suelo sobre el que están, ni el campo que los rodea.
La diferencia es ésta:
El mar de Galilea recibe al río pero no lo retiene. Por cada gota que a él llega, otra sale.
El otro mar retiene su ingreso y cada gota que llega, allí queda. Le llaman mar muerto.
Que gran ejémplo que nos da Dios a través de la naturaleza. Aprendamos a ser canal de bendición para otros, si Dios nos bendice con su amor, demos amor a los que nos rodean, si Él nos da perdón ofrezcamos perdón, todos hemos recibido algo directamente del cielo para continuar fluyendo hacia los demás, no permitas que se estanque allí. Más importante en esta vida que ganar solo, es ayudar a otros a vencer también. Aunque eso implique disminuir el paso o cambiar el curso.
Hechos 20:35 “Más bienaventurada cosa es dar que recibir”
Lucas 6:38
“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir”

URGENTE CRISTO VIENE PRONTO *

La semana pasada un pastor iba de viaje manejando su carro, y vio a un hombre anciano caminando en la carretera, decidió subirlo al carro. Mientras viajaban el anciano le dijo al pastor; ¿Hijo, sabes lo que paso anoche allá en el cielo? El pastor se asusto y rápidamente paro el carro y pregunto; “¿señor, esta Ud. bien? ¿Cómo obtuvo información del cielo?” Pregunto el pastor. El anciano dijo; anoche en el cielo Dios estaba bien enojado contra el hombre y les dijo a los ángeles que tocaran la trompeta. Los ángeles levantaron la trompeta y cuando ellos iban a comenzar a soplarle a la trompeta FUE CUANDO JESÚS, se postro delante de Dios y comenzó a suplicar con lágrimas en los ojos. ENTONCES SANGRE FRESCA COMENZÓ A SALIR DE SUS MANOS Y DE SU CUERPO. Cristo le dijo a Dios que tuviera misericordia para que su muerte no fuera en vano. Dios al ver las heridas de su hijo; y al ver el dolor de sus santos y también y la perversidad de los malos, dijo Dios “LES VOY A DAR UNA ULTIMA OPORTUNIDAD.” Jesús se volvió a los ángeles y les dijo que fueran un gran número de ángeles a toda prisa por todas partes del mundo y les dijeran al mundo entero que: “EL FIN ESTA CERCA Y QUE JESÚS VENIA PRONTO” El pastor limpiándose las lágrimas pregunto: señor ¿Cómo Ud. sabe todo esto? El anciano respondió: yo soy uno de esos ángeles que fueron enviados al mundo. Y continuo diciendo al pastor: “Por favor usa todos los medios de comunicación y manda este mensaje. No hay tiempo que perder” y el anciano desapareció…

Dios Está en Nuestro Equipo

Tomado de: Gracia Para Todo Momento
Max Lucado
Por María Lozano




Estaba yo postrado, y me salvó.
Salmo 116: 6

Cuando jóvenes, los chicos del barrio jugábamos fútbol en la calle. Al minuto de llegar a casa de la escuela, dejábamos los libros y no s íbamos a la calle. El muchacho de enfrente tenía un padre con un gran brazo y una fuerte adicción al fútbol. Tan pronto se estacionaba al llegar del trabajo, empezábamos a gritar para que saliera y jugara.
El no podía resistir. Para ser justo, siempre preguntaba: “¿Qué equipo está perdiendo? “Entonces se incorporaba a ese equipo, que solía ser el mío.
Su aparición en el grupo lo cambiaba todo, tenía un plan. Nosotros hacíamos un círculo en derredor suyo y nos miraba y decía: “Bien, muchachos, esto es lo que vamos a hacer” El otro lado gruñía antes que rompiéramos grupo. La cosa es que no solamente teníamos un nuevo plan; teníamos un nuevo líder.
Traía nueva vida a nuestro equipo, Dios hace precisamente lo mismo. No necesitamos un nuevo juego; necesitamos un nuevo plan. No necesitamos cambiar posiciones; necesitamos un nuevo jugador.
Ese jugador es Jesucristo. El unigénito Hijo de Dios


En Manos de la Gracia.    

Tú eres Dios

Tomado de: En la Tierra Como en el Cielo
Libros del Valle
 Por María Lozano





Respóndeme, Señor, respóndeme,
para que este pueblo reconozca que
tú, Señor, eres Dios, y que eres tú el
que harás volver sus corazones a ti.
1 Reyes 18: 37


En el mes de agoto de 1989, se realizó en la ciudad de Rosario, Argentina, un Campeonato Argentino de Patín Carrera. Una noche, a dos días del comienzo, robaron un bolso con los patines de la esposas del técnico de la selección argentina, quien tenía que participar de dicho campeonato. Mi compañero Norman y yo estábamos hospedados en la casa de la familia Bidegain; lugar en donde se produjo el robo, ya que la familia que los había invitado a cenar esa noche, se sintió muy mal porque el robo de los patines se produjo en el auto del técnico  Juan Carlos mientras cenábamos. Esto impedía así la participación de su esposa en el Campeonato Nacional.

Recuerdo que esa misma noche, al acostarnos oramos a Dios para que el bolso aparezca.
Nuestra oración fue como la de Elías.

Respóndenos, Señor, respóndenos,
que los patines puedan aparecer
para que reconozcan que tú, Señor
eres Dios….

Nuestro deseo era, que la aparición de los patines fuera de testimonio para todos los corredores del país, y especialmente para el técnico Juan Carlos y su esposa Nora.
A la mañana siguiente, luego del desayuno, salimos con mi compañero Norman a dar una vuelta a la manzana siguiente. Se nos ocurrió preguntar a dos muchachos de aproximadamente 20 años que estaban charlando en una esquina, si ellos anoche habían visto algo extraño, ya que se había producido un robo, en uno de los autos estacionados aquí, en el barrio. Su primer respuesta fue que no sabían nada. Eso hizo que los saludáramos amablemente y siguiéramos nuestro camino. Apenas nos dimos vuelta para regresar, ellos nos llamaron y nos dijeron que si habían visto quien fue el que cometió el robo, pero que no se querían involucrar. Luego de una charla amable y profunda, se acordó que ellos mismos traerían el bolso hacia nosotros a cambio de una pequeña recompensa.
¡El bolso con los patines, había aparecido! ¡Qué alegría! ¡Qué increíble!. Recuerdo que mi corazón saltaba de agradecimiento por su gran amor y poder.
Ese mismo día, todos los corredores del país, el técnico Juan Carlos, Nora y la familia que nos hospedaba, supieron lo que había pasado y como había sido devuelto el bolso con los patines de Nora.
¡No existen palabras para expresar lo sucedido! Solo agradecimiento y admiración!


¡Solo tú, Señor, eres Dios!        

Teoría o Práctica

Tomado de: Renuevo de Plenitud (Cristian Franco)
Por María Lozano


Hace una semana presencié un hecho llamativo. No se trató de alguna hazaña espacial, como “traer de regreso a la Tierra” al transbordador Discovery, ni tampoco fue un acto político de proselitismo en los suburbios de mi ciudad. Parece mentira, pero estas cosas ya no nos sorprenden…


Mientras viajaba en uno de los trenes del Subterráneo de Buenos Aires, un verdadero desfile de vendedores ambulantes hacia gala de un amplio surtido de productos. Porta-documentos de plástico, linternas descartables, pilas alcalinas, chocolates y naipes españoles se ofrecían “sólo por hoy” y a “precios increíbles”. Pero en medio de todo aquello, ingresó un niño menudo y de apariencia triste; alguien que en mi país es denominado como “chico de la calle” (título que, por supuesto, jamás buscó obtener…).
Ofrecía calendarios de bolsillo con una ilustración infantil al dorso. Pero mientras hacia su recorrido por el vagón, un hombre ingresó y a viva voz comenzó a vender un “trompo luminoso”. El pequeño detuvo su tarea y se quedó quieto, observando con ojos de asombro aquel juguete.
Cuando el vendedor concluyó su demostración, una señora de condición humilde lo llamó, le pagó por el producto y se lo entregó al niño como un obsequio (¡me ganó de mano!). La sonrisa del “pibe” iluminó la tarde de muchos, y el gesto de aquella mujer logró “arrancar” más de una lágrima de emoción entre los que estábamos allí.
¡Es tan fácil perderse en teorías! ¡Es tan común discutir sobre lo que “debería hacerse” para mejorar nuestra sociedad… y no hacer nada al respecto!
La cobardía suele refugiarse detrás de grandes discursos y tratados sociales, mientras que la valentía convive con aquellos que se animan a “ensuciarse” con la vida, arremangándose para realizar pequeñas acciones que terminan hablando más que sus palabras.
Las teorías no sirven para nada, si no se llevan a la práctica. Es increíble, pero día a día se pierden inimaginables posibilidades de brillar y generar cambios. ¡Detengamos esta situación!
Sería triste perderse en las palabras y derrochar el tiempo en juegos dialécticos estériles. ¡Ahora es el momento para la acción! ¡Es el tiempo de llevar a la práctica los “pequeños” grandes planes! Como lo hizo aquella mujer en el tren al demostrar un poco de amor hacia ese niño pequeño. Como podemos hacerlo usted y yo a partir de hoy.
Esta navidad podrías pasar de la teoría a la práctica y hacer sonreír a alguien.
“Dios siempre estará a tu lado y nada te hará caer. No te niegues a hacer un favor, siempre que puedas hacerlo. Nunca digas: ‘Te ayudaré mañana’, cuando puedas ayudar hoy”.
Proverbios 3:27-28
No niegues el bien a quien se le debe, cuando esté en tu mano el hacerlo.   No digas a tu prójimo: Ve y vuelve, y mañana te lo daré, cuando lo tienes contigo.

Dios proveerá Lo Que Mi Vida Necesita

Tomado de:
Renuevo de Plenitud
Por María Lozano



Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? Mateo 6:30.
Los vestidos son costosos y los creyentes poco afortunados tal vez vivan inquietos preocupándose cómo adquirirán un nuevo vestido. Las suelas de sus zapatos están ya gastadas, ¿cómo comprar unos nuevos? Mirad con cuánta solicitud ha provisto a esta necesidad.
El Padre celestial viste la hierba del campo con tal esplendor que ni el mismo Salomón pudo igualar, ¿y no vestirá a sus propios hijos? No lo dudemos. Tal vez llevamos muchos remiendos y zurcidos, pero iremos vestidos.
Un ministro del Señor, que era muy pobre, llevaba su ropa tan raída que se le caía a pedazos; pero como fiel siervo de Dios, esperaba que su Maestro le proveería vestidos. Cuando el que escribe estas líneas fue a visitar a un amigo suyo, le invitó a predicar a este buen siervo y se le ocurrió hacer una colecta para ayudarle; de este modo pudo obtener un traje.
¡Cuántos casos como éste se han repetido en los siervos de Dios, en los cuales se ha visto cómo el Maestro se ha preocupado de proporcionarles vestidos! El que proporcionó al primer hombre ropa después de su caída, también se la procurará en su misericordia; y la que el Señor dio a los primeros padres fue mucho mejor que la que ellos se hicieron para sí mismos.
Hoy no viviré sumido en preocupación por lo que me hace falta porque se que Mi Señor es Mi Pastor y Nada me Faltará.
Señor, Gracias por ser mi proveer y por tomar en cuenta mis necesidades básicas. Hoy descanso en tu altar creyendo que no me faltará. Amén.


Charles Spurgeon.
Libro De Cheques del Banco De La Fe.

Entrada destacada

El Dios de Paz

 Tomado de: Alfonso De Caro Por María Lozano Que el Dios de paz, que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de l...