HERALDO


Autor anónimo
por María Lozano

Era un día, lluvioso y gris. Mientras manejaba su auto por la ruta. Heraldo divisó a una anciana cuyo vehículo averiado estaba detenido en la banquina.
Estacionó su viejo Ami 8 delante del BMW de la anciana.
La señora miró preocupada al hombre que se le acercaba, hacía más de una hora que estaba allí sin conseguir ayuda, pero, quien se aproximaba no tenía muy buen aspecto, podría tratarse de un delincuente. Mas no había nada por hacer, estaba a su merced. Se veía pobre y hambriento. Heraldo se dio cuenta e intentó tranquilizarla:

“Vengo para ayudarla señora…Entre al auto así no se moja mientras yo veo que puedo hacer.” Le dijo

Sólo se trataba de una pinchadura pero para la anciana se trataba de una situación difícil.
Heraldo se metió bajo el auto buscando un lugar donde poner el críquet y en la maniobra se lastimó varias veces los nudillos. Estaba apretando las últimas tuercas, cuando la señora bajó la ventana y comenzó a hablar con él.
Le contó de donde venía, que tan solo estaba de paso por ahí, y que no sabía cómo agradecerle. Heraldo sonreía mientras cerraba el baúl del coche guardando las herramientas.
Le preguntó cuánto le debía pero él no quería dinero. Más bien pensaba que ayudar a alguien en necesidades era la mejor forma de pagar por las veces que a él a su vez, lo habían ayudado.

Así que le dijo a la anciana que si quería pagarle, la mejor forma era que la próxima vez que viera a alguien en necesidad, y estuviera a su alcance el poder de asistirla, lo hiciera de manera desinteresada, y que entonces… “tan solo piense en mí”… Agregó despidiéndose.

Heraldo esperó hasta que el auto se fuera. Había sido un día frío, gris y depresivo, pero se sintió bien, ayudar siempre le daba satisfacción.

Entró al coche y se fue…

Unos kilómetros más adelante la señora divisó un pequeño bar.
Pensó que sería bueno quitarse el frío con una taza de café caliente antes de continuar así que se detuvo.

El lugar era diminuto, muy pobre y precario…

Una cortés camarera se le acercó y le extendió una toalla de papel para que se secara su cabello, empapado por la lluvia. Tenía un rostro agradable con una hermosa sonrisa. Aquel tipo de sonrisa que no se borra aunque estuviera muchas horas de pie.
La anciana notó que la camarera estaba embarazada. Y sin embargo esto no le hacía cambiar su simpática actitud.

Pensó en como, gente que tenía tan poco, era tan generosa con los extraños. Entonces se acordó de Heraldo…
Al terminar su café, pagó con cien pesos. Cuando la muchacha regresó con el cambio constató que la señora se había ido. Intentó alcanzarla, pero al pasar vio en la mesa una servilleta de papel escrita junto a cuatro billetes de cien.
Los ojos se llenaron de lágrimas cuando leyó la nota.
“Cuando tuve necesidad, alguien me ayudó como hoy te estoy ayudando. Si quieres pagarme, no dejes de asistir y ser de Bendición a otros como hoy lo hago con vos. Seguí dando de tu amor y no permitas que nada rompa las Bendiciones que sabes dar con tu actitud.”
Esa noche, ya en casa, mientras la camarera entraba sigilosamente en la cama, para no despertar a su agotado esposo que debía levantarse muy temprano, pensó en lo que la anciana había hecho por ella.
¿Cómo sabía ella las necesidades que tenían con su esposo, los problemas económicos que estaban pasando, máximo ahora con la llegada del bebé.
Acercándose suavemente hacia él, para no despertarlo, mientras lo besaba tiernamente, le susurró al oído…
“Todo va a estar bien, te amo…Heraldo”
Vaya este mundo es tan pequeño, pero tan grande a la vez…Y siempre he pensado que nuestra vida es como un boomerang, lo que envías recibes, lo que siembras cosechas…
Qué se iba a imaginar Heraldo que la anciana de una u otra forma le iba a pagar su favor, y justamente con su esposa…
Son los resultados hermosos del amor sincero, recibes el doble…
En cada uno de ustedes brilla un ángel. Quizás ustedes no lo saben, quizás sienten que son más en la vida de todos los días pero no…
Hay riquezas que solo anidan en el corazón y que son las más importantes, pues podemos brillar a través del dinero, la fama, los títulos, o lo que sea pero la esencia que hace que nuestra luz se expanda es solo lo que nace y crece en nuestro corazón.
Voy a seguir ayudando pues como piensa Heraldo así pienso YO
¡Da lo mejor de TI… tu corazón te lo agradecerá!

EL PASTEL


Tomado de Reflexiones para el Alma
por María Lozano

A veces nos preguntamos: ¿Qué hice para merecer esto? ¿Por qué Dios tiene que ser tan injusto conmigo?
Ahí va una explicación.

Una joven le contó a su madre que todo le había salido mal.
El examen de Matemáticas, fue terrible…
Su enamorado decidió terminar con ella y su mejor amiga, precisamente en este instante, no estaba en la ciudad.

Pero la madre, en aquel momento tan difícil, abrazó a su hija, la llevó a la cocina y empezó a prepararle un sabroso pastel, consiguiendo arrancar una sonrisa del rostro de su hija.

Preparó los utensilios e ingredientes que necesitaba, los colocó en la mesa y le preguntó a su hija:
Querida, ¿quieres un pedazo de pastel?
-Claro mamá, sabes que me encanta el pastel…
-Está bien, respondió la madre. Bebe un poco de ese aceite que está en la cocina.
Asustada, la hija respondió:
-¿Qué dices? ¡Jamás bebería de ese aceite!

-¿Qué tal si te comes un huevo crudo?
-¡No mamá, respondió la hija!
-¿Quieres comer un poco de harina de trigo o bicarbonato de sodio?
-Pero mamá, ¿Qué dices? ¡Eso me sentaría mal!
La Madre le respondió:
-

Es cierto, todas esa cosas están crudas, sosas, pero cuando las colocamos juntas, en su justa medida, se transforman en un delicioso pastel.

Dios trabaja de forma similar:
La gente se pregunta: ¿Por qué Dios permite que pasemos por momentos difíciles?
Y no saben que cuando Él permite que todas esas cosas actúen según Su orden perfecto, siempre obran para bien.
No necesitas conformarte con ingredientes crudos. Déjalo todo en sus manos y sin darte cuenta se transformarán en algo fantástico.

Dios se preocupa tanto por ti, que…
Te envía flores todas las primaveras…
Hace que el sol brille todas las mañanas…
Y además, siempre está a tu lado dispuesto a escucharte y conversar.

“El podría vivir en cualquier lugar del universo, pero escogió vivir en tu corazón”

¡Señor, que podamos sentir tu presencia!

HUMILDAD


Tomado de Reflexiones para el Alma
por María Lozano

No te averguences de ser humilde. La humildad es el conocimiento perfecto de lo que somos y podemos, sin ilusionarnos con cualidades que no tenemos. La humildad no es una postura del cuerpo ni un tono de voz: es una actitud del espíritu, que sabe lo que es y lo que puede; lo que tiene y lo que le falta.

Los beneficios de la humildad:
Al estar consciente de todas las cosas buenas que poseemos, ya no existe la necesidad de envidiar a otras personas. Quien aprende a ser humilde, logra ser más feliz.

Al estar en armonía con uno mismo, se está dispuesto a mostrar honor y aprecio hacia otras personas. Valorarse a sí mismo trae aparejado valorar a los demás.

La falta de humildad causa enojo y genera peleas; la humildad crea serenidad y tranquilidad.

Con humildad se desarrolla la capacidad de admitir las equivocaciones, ya que se elimina el miedo a sentir que porque he hecho algo mal, no valgo nada. Al conocerse a sí mismo, la crítica se transforma en una posibilidad de crecimiento.

Con humildad, es más fácil comprender y perdonar a otros rápidamente.

Humildad es apreciar todo lo que tenemos y tener conciencia de que además es un regalo.

La conducta ejemplar:
El Midrash relata que el sol y la luna fueron creados originalmente del mismo tamaño. Sin embargo, la luna se quejó ante Dios…
-¿Es posible que dos reyes gobiernen un país y compartan una misma corona?
-Afirmas que tú y el sol no deben ser del mismo tamaño, dijo Dios. Muy bien, puesto que uno debe estar subordinado al otro, disminuiré tu tamaño y poder. El sol continuará ardiendo tan brillantemente como cuando fue creado e irradiará luz y calor durante todo el día y tú proveerás sólo una débil iluminación durante la oscuridad de la noche.

La luna se entristeció sobremanera al escuchar estas palabras e inmediatamente se lamentó de haberse quejado. Entonces, Dios le dijo:
-Porque comprendo que ahora te lamentas por tu conducta impropia, haré más leve el peso de mi decisión, así que te rodearé de incontables estrellas luminosas que agregarán a tu luz su propio brillo titilante.

El esmero por demostrar una supremacía inexistente conduce usualmente, a una amarga decepción. Debemos sentirnos útiles y capaces; pero no a expensas de otra persona, sino sabiendo realmente lo importante que somos.

“…Dios se opone a los orgullosos, pero brinda su ayuda a los humildes” (1 Pedro 5:5)

¡Señor, enséñanos a ser humildes!

A MIS PADRES


Tomado de Reflexiones para el Alma.
por María Lozano











No me deis todo lo que os pida; a veces lo hago para ver cuánto puedo obtener.
No me deis siempre órdenes, si me pidierais las cosas con cariño, yo las haría más rápido y con más gusto.
Cumplid las promesas buenas o malas, si me ofrecéis un premio, dádmelo…pero también dadme el castigo si me lo merezco.
No me comparéis con nadie, especialmente con mis hermanos, no sería justo y me hace sufrir.
No corrijáis mis faltas delante de otros; enseñadme a mejorar cuando estemos solos.
No me gritéis; os respeto menos cuando lo hacéis. Además aprendo a gritar también y no quiero hacerlo....

SOLAMENTE DE LOS OJOS


tomado de Reflexiones para el Alma
por María Lozano


Un hombre había perdido la vista durante la guerra. Para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como un estupendo artesano.

Sin embargo, su trabajo no le permitía más que asegurarse el mínimo sustento, por lo que la pobreza era una constante en su vida y en la de su familia

Llegó la Navidad y quiso obsequiarle algo a su hijo de cinco años, que nunca había tenido más juguetes que los trastos del taller de su padre con los que fantaseaba historias, reinos y aventuras.

Su papá tuvo la idea de fabricarle, con sus propias manos un hermoso caleidoscopio como uno que él había tenido en su niñez.

En secreto y por las noches fue recolectando piedras de diversos tipos, trozos de espejos, vidrios, metales y maderitas que trituraba en cientos de pedazos.

Al final de la cena de Nochebuena le dio el regalo a su hijo, imaginando por la voz del pequeño, la sonrisa y la expresión del rostro al recibir el precioso regalo.

El niño no cabía en si de la emoción que aquella increíble Navidad le había traído de las manos rigorosas de su padre ciego. Estaba encantado con aquel maravilloso juguete que él ni sabía que existía.

Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando el preciado regalo y con él volvió a sus clases en la escuela del pueblo después de las fiestas. En tiempos de recreo entre clase y clase el niño exhibió y compartió lleno de orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban igual de fascinados con aquella maravilla y que pujaban por poner sus ojos en aquel lente y dirigirlo al sol.

Uno de aquellos pequeños finalmente se acercó al hijo del artesano y le preguntó con la ambiciosa intriga que sólo un niño puede expresar: -Oye, que maravilloso calidoscopio te han regalado… ¡Dónde te lo compraron? , no había visto jamás uno igual en el pueblo.

Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante, desde su pequeño corazón, le contestó: -No, no me lo compraron en ningún sitio…me lo hizo mi papá. A lo que el otro pequeño replicó con cierta sorna y tono incrédulo: -¡Tu padre?, imposible…
¡¡Si tu padre está ciego..!!

Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero y tras una pequeña pausa sonrió como sólo un portador de verdades absolutas puede hacerlo y le contestó:

“Sí, mi papá está ciego, pero solamente de los ojos”
¡Señor, abre nuestros ojos para que podamos ver!!!

EL NACIMIENTO DE JESÚS (dos)


Tomado de la Buena Semilla
por María Lozano
El ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de
Dios…Darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. (Lucas 1:30-31)


Regresemos a los evangelios para vivir esa escena especial del nacimiento de Jesucristo en Belén. Algunos testigos y actores acogen a este niño que acaba de nacer y se halla acostado en un pesebre. ¿Quiénes son?

María, una humilde joven, recibió el infinito privilegio de dar a luz a Jesús, concebido por el Espíritu Santo, según se lo había anunciado el ángel Gabriel. Consciente de su propia indignidad y de la gracias de Dios, alabó a Dios su Salvador por medio de un maravilloso cántico. (Lucas 1:46-55).

Jose, hombre justo y piadoso, que llegó a ser su marido según lo dicho por el ángel, se ocupó de María y del niño, fiel a la tarea que Dios le había encomendado (Mateo 1:19-20; 2:13-14-19-23).

A los pastores, que pastoreaban sus ovejas en los alrededores, un ángel se les apareció, y vieron el ejército celestial que alababa a Dios. Entonces fueron a ver al recién nacido y regresaron alabando a Dios por todo lo que oyeron y vieron (Lucas 2:8-20).

Los ángeles, que están al servicio de Dios, contemplaron a su Creador en la persona de ese recién nacido: “Dios fue manifestado en carne” ( Timoteo3:16). Ellos se gozaron y anunciaron los planes de Dios (Lucas 2:10-14).

Más tarde los magos, unos sabios que venían del Oriente, se dejaron conducir por una estrella especial para venir a adorar a Jesús y ofrecerle regalos de mucho valor: oro, incienso y mirra (Mateo 2:1-12).

¡Que en esta Navidad sintamos Tu Amor Jesús!

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