¿BUSCA UNA BASE SÓLIDA?


Tomado de la Buena Semilla
por María Lozano
Si fueren destruídos los fundamentos,
¿Qué ha de hacer el justo? Salmo 11:3
Dios mío, fortaleza mía en él confiaré:
2 Samuel 22:3.

Vivimos en una sociedad que ha cambiado tan rápido estos últimos años, que algunas personas se sienten totalmente desconcertadas y ya no saben a qué “dioses” hacer caso
Para encontrar su equilibrio. Los jóvenes están insatisfechos, muchos adultos se desesperan ante el futuro, y a menudo los de la tercera edad renuncian a comprender un mundo diferente al suyo.
Los medios de comunicación difunden una información en la cual la violencia y la guerra ocupan un gran lugar. Las revistas se alimenta de escándalos, y los periódicos exponen con minuciosidad la miseria de tal o cual parte de la población.
¡De cuánta actualidad es el Evangelio! Primeramente muestra que sólo en Dios hay una verdadera respuesta a nuestros problemas. “De tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, ´mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).
Luego el Evangelio nos muestra que Dios es soberano.
Por eso el cristiano no debe preocuparse por su futuro; más bien debe permanecer tranquilo y animar a los que temen al día de mañana. La serenidad del creyente cuando pasa por dificultades es la prueba de que su fe descansa en una esperanza segura. Por eso en vez de querer cambiar todo para mejorar el mundo, el cristiano recibe el socorro de Dios y, en toda circunstancia, espera en la gracia que viene de Él.

¿PRECARIEDAD O ESTABILIDAD?


Tomado de La Buena Semilla
por María Lozano

Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré…
A ti clamaré, oh Señor. Roca mía...
Oye la voz de mis ruegos.
Salmos 18:2; 28:1-2

Nos duele ver cada vez más personas que viven en una situación precaria en nuestra sociedad. ¡Cuántas personas sin un domicilio, ni trabajo, ni familia, obligadas a vivir cada día en condiciones difíciles que no se sabe cuánto tiempo durarán! El creyente no debe permanecer insensible a tales sufrimientos, y la generosidad debería caracterizarlo.
Esta es la enseñanza de Jesús en el evangelio; “Al que le pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no lo rehúses” (Mateo 5:42).
Pero si reflexionamos bien podemos darnos cuenta de que todo hombre vive una situación precaria frente a la eternidad. Efectivamente. ¿Quién está exento de una repentina desgracia económica, de un problema de salud, e incluso quién puede saber si estará vivo mañana? “Toda carne es como hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro 1:24-25). Este versículo, si bien nos compara a una efimera flor, también nos dice que en Dios podemos encontrar lo duradero, lo inmutable. No ofrece soluciones precarias a los problemas de los seres humanos, sino que les asegura la vida eterna. “El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna” (Juan 3:36). El que cree en Jesucristo adquiere una condición de estabilidad absoluta: pasa a ser hijo del gran Dios soberano y comprueba que día tras día su Padre celestial se encarga de todos los aspectos de su vida terrenal: Además, sabe que le prepara su futuro eterno.
¡Dios mío, danos el deseo de cree en Tí!

¿A DÓNDE CONDUCEN NUESTROS CAMINOS?


Tomado de la Buena Semilla
por María Lozano

Hay camino que al hombre le parece derecho;
pero su fin es camino de muerte.(Proverbios 14:12

Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí. Juan: 14-6

Gracias al buen tiempo, nuestra excursión por la montaña fue estupenda. Ahora sólo nos quedaba regresar al automóvil. Había un camino muy bien trazado que al parecer iba en buena dirección, pero algunos pasos más adelante giraba hacia la izquierda. Persistimos en seguirlo, y al final se perdió entre los arbustos. Tuvimos que dar media vuelta y consultar el mapa para no volver a equivocarnos.
En el ámbito espiritual, es muy necesario hacerme estas preguntas: ¿Hoy mi vida va por el buen camino? ¿Cuál será su salida? ¿Qué mapa consultar? La Biblia. Es muy clara, pues nos dice que sólo hay dos caminos; un camino ancho que conduce a la perdición y uno estrecho que conduce a la vida. Nos muestra que, desde su nacimiento, el hombre va por el mal camino, el camino que lleva a la muerte. ¿Quién podría negarlo? ¿Quién podrá rechazar las expresiones; “todos pecaron”, “la paga del pecado es muerte”,(Romanos 3:23;6:23).
Pero aún hoy la Biblia tiene un mensaje vital para nosotros. Dios nos invita y nos manda que demos media vuelta para conocer el camino que lleva a la vida eterna. “De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:16). Un instante es suficiente para dar media vuelta, para pasar de las incertidumbres a la paz, de las tinieblas a la luz y de la muerte a la vida
¡Señor, muéstranos tu camino!

¿CUÁNDO?


Tomado de la Buena Semilla
Por María Lozano
(Los discípulos preguntaron a Jesús:)
Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y
qué señal habrá de tu venida, y del
Fin del siglo?

Estad preparados porque el Hijo del
hombre vendrá a la hora que no pensáis.
Mateo 24:3-44

Está claro que usted conoce la fecha de su nacimiento, pero hay dos fechas que usted desconoce: la de su muerte y la de la venida de Jesús. Sin embargo, éstas son de primordial importancia, pues una u otra marcará el fin del tiempo en el que usted decide su futuro eterno.
Que todo hombre deba morir un día puede parecerle un asunto de lo más normal, pero independientemente de lo que nieguen las filosofías de moda, debemos recordar esta declaración de la Biblia: “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”(Hebreos 9:27). La segunda parte de esta advertencia es tan cierta como la primera. Pero Dios no se detiene ahí, por eso queremos recordar su mensaje de gracia. Jesús dijo: “El que oye mi palabra , y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”(Juan 5:24).
Ahora ¡escuche usted el llamado de Jesús! En el momento en que le responda de todo corazón: “Sí, creo en Ti y te acepto como mi Salvador”. Eso significa que de un momento a otro se acabará el tiempo favorable, el tiempo de creer en él; entonces se dirá: “Y se cerró la puerta” (Mateo 25:10).
¡Señor, dame el deseo de buscarte!

HOY... QUIERO SER LIMPIO DE CORAZÓN


Tomado del libro de cheques del Banco de la Fe
por María Lozano

Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios. Mateo 5:8

La limpieza de corazón es uno de los fines principales que debemos perseguir. Importa mucho que seamos purificados interiormente por el Espíritu Santo y por medio de la Palabra, y en verdad lo seremos exteriormente por una mayor consagración y obediencia. Existe una relación íntima entre el corazón y la inteligencia. Si amamos el mal, jamás podremos comprender el bien.
Si el corazón está manchado, el ojo estará oscurecido. ¿Cómo podrán estos hombres ver al Dios Santo, si aman el pecado?
¡Cuán singular es el privilegio de ver a Dios en la tierra! Una sola mirada sobre Él constituye para nosotros un verdadero paraíso.
En Cristo Jesús contemplan al Padre los limpios de corazón. En Él vemos a Dios, la verdad, su amor, su santidad, sus designios, su soberanía, su alianza. Empero estas cosas solamente se perciben cuando se impide la entrada del pecado en el corazón.
Sólo quienes aspiran a la santidad pueden exclamar: «Mis ojos están siempre hacia Jehová».
El deseo de Moisés: «ruégote que me muestres tu gloria», solamente puede tener cumplimiento en nosotros cuando estemos limpios de toda iniquidad. Nosotros «le veremos como Él es»; y «cualquiera que tiene esta esperanza en Él, se purifica».
El gozo de la presente comunión y la esperanza de la visión beatífica son dos poderosas razones para que andemos en pureza de corazón y de vida.
¡Crea, Señor, en nosotros un corazón puro para que podamos ver tu rostro!
Hoy quiero acercarme más a Dios para que mi corazón pueda estar limpio y al estar limpio disfrutar de la bienaventuranza de poder ver a Dios. Dios es Santo y si él es Santo yo necesito estar limpio en mi corazón.
Señor, en este día estoy ante tu presencia porque deseo tener mi corazón limpio. Ya el pecado me ha devastado bastante. Me vuelvo a ti. Amén.
Charles Spurgeon.

REFLEXIÓN- LA ESPOSA DE DIOS


Tomado de Renuevo de Plenitud
por María Lozano

Es un frío día de diciembre en la ciudad de Nueva York. Un jovencito de unos 10 años estaba parado, descalzo, ante una tienda de zapatos en Broadway, asomándose al escaparate, y temblando de frío.
Una dama se acercó al muchacho y le dijo: "Mi jovencito, ¿qué es lo que miras con tanta insistencia en el escaparate?
"Le estaba pidiendo a Dios que me diese un par de zapatos", fue la respuesta del muchacho.
La dama lo tomó de la mano y entraron a la tienda, le pidió al vendedor que trajese una media docena de calcetines para el muchacho. Entonces, le preguntó si podía conseguirle una vasija con agua y una toalla.
Él se las trajo rápidamente. Ella se llevó al muchacho a la parte trasera de la tienda y, quitándose sus guantes, se arrodilló, lavó sus piecitos y los secó con la toalla.
Para entonces, el vendedor había regresado con los calcetines.
Colocando un par en los pies del muchacho, entonces ella le compró un par de zapatos, y atando el resto de los pares de calcetines, se los entregó. Le dio una palmadita en la cabeza y le dijo: "No hay duda, mi amiguito, te sentirás más cómodo ahora".
Al salir, el asombrado muchacho le tomó la mano y, mirándola al rostro, con lágrimas en sus ojos, le contestó con estas palabras: "¿Es usted la esposa de Dios?"
Desconocemos el Autor
No hay duda que cuando somos compasivos nos parecemos a Dios, porque Dios es Compasivo. Extendemos nuestra mano amiga y tierna no sólo en Diciembre, sino todo el año.
Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas acciones y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
Mateo 5:16.
Y para que los gentiles glorifiquen a Dios por su compasión, como está escrito: "Por eso te alabaré entre las naciones; cantaré himnos a tu nombre."
Romanos 15:9.

REFLEXIÓN- EL RÍO


Tomado de Renuevo de Plenitud
por María lozano

REFLEXIÓN: - EL RÍO
Oh Ser humano.....te cuento que te asemejas a la vertiente de un río.
Las personas te ven como fuente de vida y se acercan a tus orillas por tus cualidades y lo que puedes ofrecer, depositan su confianza en ti a tal punto que eres origen de sus familias y ves todo su desarrollo. Son personas que confían en ti y que hasta cierto punto dependen de ti.
Pero cuando menos lo esperan, una tormenta hace crecer tus problemas y cambias de apacible fuente de vida a turbulenta furia que destruye sin medida todo lo que está cerca, llevándote con tu furia los sentimientos de los que te aman y los que confiaron en ti.
Entre más fuertes son las tormentas de tu vida más te desquitas con los que te aman, sin ellos tener la culpa, pero siempre tus aguas son recibidas por alguien más poderoso que tu.
Sean turbias o claras siempre sus olas están para recibirte y demostrarte que en todas tus circunstancias Él siempre esta allí, esperando por ti.
Ay, ser humano que no confías en sus aguas, siempre te recibirá con el abrazo más profundo para que te disuelvas en sus aguas y la turbidez se difumine en la claridad de sus corrientes.
Entonces calentará tu alma en vapor para que purifiques tu vida y dejarás tus problemas allá en sus manos y como clara gota de lluvia te depositará una vez más en tu vida para que vuelvas a fluir por tus montañas.
Los que antes destruiste con tus corajes, volverán a tus orillas, porque dejaste todo en las manos de Dios y le permites a Él llevar tus problemas.
Oh ser humano, sólo te resta ser agradecido y aprovechar la oportunidad para que otros ríos te sigan como guía y puedan fluir hacia los brazos de Dios.

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