JESÚS LO ES TODO

Tomado de: Jesús lo es todo

Te quejas....
Vives en un país que esta en guerra, que todos los días y todas las noches las bombas caen y matan a muchos dejando a niños solos, huerfanos sin saber que hacer, sin hogar, sin casa, sin padres, sin amor....
Y tu y yo nos atrevemos a quejarnos y a creer que estamos pasando una terrible, horrorosa prueba....
Aún con una cama caliente, con empleados, con padres, con trabajo, con hijos, con casa, con autos apilados en el garaje, aúnque tiras la comida al  tacho de la basura...te quejas.

Te quejas....
Porque un mal hombre te abandona.....
Aunque te maltrata, te humilla, te hace pasar por múltiples necesidades que él debería pasar...te quejas.

Te quejas....
Porque no estudiaste, te fuiste de parranda y perdiste el semestre.

Te quejas....
Porque consideras que todo te sale mal...cuando solamente estas cosechando lo que has sembrado.

Te quejas...
Por esa enfermedad...aún cuando sabes que es el resultado de no haber cuidado tu cuerpo y tu salud.

Te quejas....
Pues deja ya de quejarte.......
Valora lo que tienes y todo lo que esta a tu alrededor, levantate tomate de la mano de Dios y comienza a trabajar para hacer que las cosas cambien...
Sino dejas de quejarte...no podrás escuchar las indicaciones que el Espíritu Santo te esta dando.....

Intimidad con el Todopoderoso

Tomado de: Gracia Para Todo Momento
Max Lucado
Por María Lozano




Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas,
así clama por ti, oh Dios, el alma mía.
Salmo 42: 1
 
Jesús no actuaba a menos que viera a su Padre actuar. No juzgaba hasta escuchar a su Padre juzgar.
Ninguna acción u obra tomó lugar sin la dirección del Padre.
Como Jesús podía escuchar lo que otros no podían, actuaba en forma diferente a la de ellos.
¿Recuerdas cuando todos estaban perturbados a causa del hombre que había nacido ciego? Jesús no lo estaba.
De alguna manera sabía que la ceguera revelaría el poder de Dios (Juan 9: 3). ¿Recuerdas cuando todos estaban angustiados por causa de la enfermedad de Lázaro? Jesús no lo estaba. Era como si Jesús pudiera escuchar lo que nadie más podía. Jesús tenía una comunión permanente con su padre.
¿Supones que el Padre desea lo mismo para nosotros? ¡Definitivamente! Dios desea tener la misma intimidad constante contigo que tenía con su hijo.


Como Jesús 

Pantalones Mojados

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

El niño de 8 años entró en el salón de clase para hacer su examen final. El se encontraba muy nervioso acerca de tal examen, su angustia creció tanto que sin poderse controlar se orinó en sus pantalones. Miró hacia abajo y vio como gotas caían suavemente al piso.
Para su sorpresa cuando levanta su vista y ve a su profesora nota que ella lo llama a su escritorio. Cómo podría moverse sin dejar al descubierto su situación? La profesora al notar que el niño esta como paralizado y no va hacia ella, lentamente se viene al pupitre del niño. Oh no!!, piensa él. Qué hacer? Ahora será avergonzado y sus compañeros se reirán de él.
En ese momento una niña compañera de clase viene hacia él con una pecera y al pasar frente a él se tropieza y derrama el agua de la pecera sobre la ropa de él, mojándole totalmente…. La Maestra apresuradamente toma al niño y lo lleva al baño para ayudarlo a secarse su ropa, mientras el internamente decía: Gracias Dios, Gracias Dios. Si hay un Dios en el cielo. Que gran regalo me diste.
Para ocultar aún mas lo que vivió le grito a la niña.. “NO sabes donde caminas?..Idiota”
En el tiempo de recreo ningún compañerito se quiso acercar a esta niña y ella estaba sola. Todos la miraban con menosprecio por haber mojado al compañero. Cuando terminó la clase, la niña iba caminando solita hacia su casa, ya que ninguno quiso estar con ella y el niño se acercó y le pregunto: Realmente te tropezaste? Fue un accidente? Y ella lo miró y le dijo.
No, yo vi lo que te paso, vi que te orinaste y la profesora venía a ti, por eso corrí y tomé la pecera para hacer que me tropezaba… porque no quería que fueras avergonzado. Ahora el niño estaba más paralizado de lo que se sintió en clase.
No puedo olvidar como Dios también muchas veces ha derramado la pecera sobre mi para protejerme. También yo muchas veces me he orinado en los pantalones… pero él con amor y cariño ha creado una situación que no he entendido en el momento….pero luego tengo que agradecerle por haberme mojado con la pecera de su amor.

Mantén la Unidad

Tomado de: Gracia para Todo Momento
Por María Lozano




Y el Señor encamine vuestros corazones
al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.
(2 Tesalonicenses3:5)

“De este modo sabrán que son mis discípulos, si se aman unos a otros” (Juan 13: 35).Detente y medita en este versículo. ¿Podría ser que la unidad sea la llave para ganar el mundo para Cristo?
Si la unidad es la clave de la evangelización, ¿No deberíamos darle precedencia al orar? ¿Deberíamos ser solícitos en guardar la unidad del espíritu en el vínculo de la paz” (Efesios 4:3)? Si esto es importante para Dios, ¿no debería serlo para nosotros? Si es una prioridad en el cielo, ¿no debería serlo en la tierra?
En ningún lugar se nos dice que construyamos la unidad. Se nos dice sencillamente que guardemos la unidad. Desde la perspectiva de Dios, solo hay “un rebaño y un pastor” (Juan 10: 16). La unidad no necesita crearse: solo necesita protegerse.
¿Cómo lo hacemos?...¿Querrá decir que debemos ser flexibles en nuestras convicciones? No.

¿Querrá esto decir que debemos abandonar las verdades que atesoramos? No. Pero sí quiere decir que debemos pensar bien las actitudes que asumimos.



El ladrillazo

Tomado de Renuevo de Plenitud
Por María Lozano


En la vida lo inesperado nos sorprende y desconcierta, sin embargo cada cosa que ocurre tiene un propósito y significado, nada ocurre por accidente.
Dios normalmente nos susurra en el alma y el corazón, pero hay veces que debe lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención. Tu escoges: Escuchar el susurro o el Ladrillazo.
Un joven y exitoso ejecutivo paseaba a toda velocidad y sin ningún tipo de precaución en su auto Jaguar último modelo. De repente sintió un estruendoso golpe en la puerta y se detuvo. Al bajarse, vio que un ladrillo le había estropeado la carrocería de la puerta de su lujoso auto.
Se subió nuevamente, pero esta vez lleno de enojo, dio un brusco giro de 180 grados y regresó a toda velocidad al lugar donde vio salir el ladrillo. Salió del auto de un brinco y agarró por los brazos a un chiquillo, y empujándolo hacia el auto estacionado, le gritó a toda voz:
“¿Qué rayos fue eso? ¿Quién eres tú? ¿Qué crees que haces con mi auto?” Y enfurecido, casi botando humo, continuó gritándole al chiquillo: “¡Este es un auto nuevo y ese ladrillo que lanzaste va a costarte muy caro! ¿Por qué hiciste eso?”
“Por favor, señor, por favor… ¡Lo siento mucho! No sabía que hacer”, suplicó el chiquillo, “le lancé el ladrillo porque nadie se detenía…” Las lágrimas bajaban por sus mejillas hasta el suelo mientras señalaba hacia el otro lado del auto estacionado: “¡Es mi hermano!”, le dijo, “se descarriló su silla de ruedas y cayó al suelo… y yo no puedo levantarlo.”
Y sollozando, preguntó al ejecutivo: “¿Puede usted, por favor, ayudarme a sentarlo en su silla? Está golpeado, y pesa mucho para mí solito… soy muy pequeño.”
Impactado por las palabras del chiquillo, el ejecutivo tragó grueso el taco que se le formó en su garganta, fue donde su hermano, lo levantó del suelo y lo sentó nuevamente en su silla. Luego sacó su pañuelo de seda para limpiar el sucio de las heridas del joven.
Después de verificar que ambos se encontraban bien, miró al chiquillo y este le dio las gracias con una sonrisa indescriptible: “Dios lo bendiga, señor… y muuuuuchas gracias”, le dijo. Entonces el hombre vio cómo el chiquillo se alejaba empujando trabajosamente la pesada silla de ruedas de su hermano hasta llegar a su humilde casita.
Cuentan que el ejecutivo aún no ha reparado la puerta de su auto, manteniendo la hendidura que le hizo el ladrillazo para así recordarse de no ir por la vida tan distraído y tan de prisa, que alguien tenga que lanzarle un ladrillo para que preste atención.
Dios normalmente nos susurra en el alma y en el corazón… pero hay veces que tiene que lanzarnos un ladrillo a ver si le prestamos atención.

Las Misericordias Fieles

Tomado De Renuevo de Plenitud (Libro del cheque del banco de la fe)
Por María Lozano





Nada es seguro en el hombre; en Dios todo lo es. Fieles son las misericordias de la alianza, como cantó David: «Él ha hecho conmigo pacto perpetuo, ordenado en todas las cosas, y será guardado». Seguramente el Señor quiso decir que usaría con nosotros de misericordia. Sus palabras no son vanas. Todas sus promesas son verdaderas.
Su misericordia en verdad es misericordia, y aun cuando la muerte nos impida ver sus efectos, sin embargo reconoceremos que la palabra del Señor nunca será desmentida. Estamos ciertos de que Dios concederá las promesas hechas a todos los hijos del pacto. Cada uno de los elegidos de Dios recibirá a su tiempo la gracia prometida. Son «firmes a toda simiente», desde la más pequeña hasta la más grande. 
Estamos ciertos de que el Señor continuará prodigando sus misericordias a su pueblo. Él no da para después quitar. Lo que concede es garantía de dones más espléndidos. Lo que aún no hemos recibido es tan seguro como lo que nos ha dado. Toda duda sobre el particular es injustificada. El amor, la palabra y la felicidad de Dios son ciertos. De muchas cosas podemos dudar, pero del Señor cantamos: «Para siempre es su misericordia ». Esta misericordia siempre es fiel y siempre cierta.
Hoy al recibir esa misericordia divina la extiendo a quienes me rodean.
Señor, Gracias por ser tan misericordioso conmigo. Tu misericordia viene a mi cada mañana. Amén.
Charles Spurgeon.


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