Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
POR FAVOR LEE LA ESCRITURA: MARCOS 16:9-20Más tarde, Jesús se apareció a los Once mientras comían y los reprendió por su falta de fe y por su obstinada negativa a creer a quienes lo habían visto resucitado. Marcos 16:14.
La clave de este pasaje es la palabra creer. Este énfasis concuerda con la esencia del evangelio de Marcos, pues este evangelio no presenta el cristianismo simplemente como una historia bonita, un relato fascinante de los acontecimientos del primer siglo. Enfatiza que la muerte y resurrección de Cristo es algo en lo que debemos creer, y que su propósito es transformar vidas. Al actuar según nuestra creencia, nos transforma..Marcos quiere que entendamos el clima de incredulidad persistente y obstinado que prevalecía entre estos discípulos después de la resurrección. Les costaba aceptar este hecho asombroso: que aquel a quien habían visto crucificado había resucitado y vivía de nuevo entre ellos. Lo significativo aquí es que Jesús esperaba que los Once creyeran antes de verlo. Quería y esperaba que creyeran en los relatos de los testigos oculares que lo habían visto. Eran personas confiables y relataban lo que realmente habían experimentado, y eso debería haber bastado para convencer a estos discípulos que Jesús había resucitado. El Señor resucitado y vivo está tan preocupado por esto que los reprende por su incredulidad, tal como lo hizo en los días de su vida terrenal. Los reprende porque se negaron a creer a quienes lo habían visto.
Se puede ver la importancia que Él atribuye a este asunto de creer a los testigos oculares. El evangelio de Juan nos dice que una semana después, Jesús se les apareció cuando Tomás, quien no había estado con ellos cuando Él se apareció la primera vez, estaba presente. Jesús invitó a Tomás a examinarlo, a poner su mano en su costado y tocar las marcas de los clavos en sus manos y pies. Tomás lo hizo y cayó a sus pies, clamando: «¡Señor mío y Dios mío!» (Juan 20:28b). Jesús dijo: «Porque me has visto, has creído; bienaventurados los que no han visto y han creído» (Juan 20:29). Años después, cuando Pedro escribía sus cartas a los cristianos, les dijo: «Aunque no lo han visto, lo aman; y aunque ahora no lo ven, creen en él y están llenos de un gozo inefable y glorioso» (1 Pedro 1:8).
Una cosa queda clara en este relato de Marcos: cuando contamos con testigos adecuados y confiables que nos relatan lo que han visto, se espera que respondamos con fe. Estos hombres vieron al Señor resucitado. Se les concedió un privilegio que a nosotros no se nos ha concedido; pero, aun así, nuestra fe puede descansar sobre una base sólida. Aunque nosotros no le hayamos visto, creemos gracias a los testimonios de los testigos presenciales que encontramos en los evangelios.
POR FAVOR ORA CONMIGO
Señor mío y Dios mío, ¡creo! Gracias por la buena noticia que Jesucristo no está muerto, sino vivo, que vive en mi corazón y tiene el poder de romper las cadenas del pecado y la esclavitud del mal en mi vida. Gracias Jesús, mi Señor y Salvador. Amén.
Aplicación a la vida
¿Pensamos que el cristianismo es una simple y bonita historia?
¿Hemos buscado y encontrado evidencia histórica digna de nuestra confianza en el Evangelio, en la cual basar nuestra fe y nuestras vidas?Te bendigo en nombre de nuestro Señor Jesucristo. Un fuerte abrazo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario