Por María Lozano
Gracias, Dios, por un día más…
Hoy no fue perfecto.
Hubo cansancio…
Hubo preocupaciones…
Hubo momentos en los que el corazón pesó más de lo normal.
Pero aquí estoy.
Respirando.
De pie.
Con vida..Y eso ya es motivo suficiente para agradecer.
Gracias, Dios, porque aunque no todo salió como quería, nada se salió de Tus manos.
Gracias porque me diste fuerzas cuando el cuerpo se cansó.
Porque me diste calma cuando la mente no dejaba de pensar.
Porque me sostuviste en silencio cuando nadie más lo veía.
A esta edad uno entiende algo muy claro:
No todos los días son fáciles…
pero todos los días traen una lección.
Gracias por la familia.
Gracias por el trabajo.
Gracias por el pan en la mesa.
Gracias incluso por las pruebas, porque ellas me recuerdan que sigo creciendo.
Si hoy cometí errores, ayúdame a hacerlo mejor mañana.
Si hoy herí a alguien sin querer, dame humildad para corregirlo.
Y si hoy hice algo bueno, que haya sido para honrarte.
Esta noche no me acuesto con miedo.
Me acuesto con fe.
Porque sé que mientras Tú camines conmigo,
ninguna batalla será más grande que Tu propósito.
Gracias, Dios, por traerme hasta el final de este día.
Y si mañana despierto…
que sea otra oportunidad para vivir con gratitud.

Amén.
Hoy no fue perfecto.
Hubo cansancio…
Hubo preocupaciones…
Hubo momentos en los que el corazón pesó más de lo normal.
Pero aquí estoy.
Respirando.
De pie.
Con vida..Y eso ya es motivo suficiente para agradecer.

Gracias, Dios, porque aunque no todo salió como quería, nada se salió de Tus manos.
Gracias porque me diste fuerzas cuando el cuerpo se cansó.
Porque me diste calma cuando la mente no dejaba de pensar.
Porque me sostuviste en silencio cuando nadie más lo veía.
A esta edad uno entiende algo muy claro:
No todos los días son fáciles…
pero todos los días traen una lección.
Gracias por la familia.
Gracias por el trabajo.
Gracias por el pan en la mesa.
Gracias incluso por las pruebas, porque ellas me recuerdan que sigo creciendo.
Si hoy cometí errores, ayúdame a hacerlo mejor mañana.
Si hoy herí a alguien sin querer, dame humildad para corregirlo.
Y si hoy hice algo bueno, que haya sido para honrarte.
Esta noche no me acuesto con miedo.
Me acuesto con fe.

Porque sé que mientras Tú camines conmigo,
ninguna batalla será más grande que Tu propósito.
Gracias, Dios, por traerme hasta el final de este día.
Y si mañana despierto…
que sea otra oportunidad para vivir con gratitud.


Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario