Tomado de: Amor propio
Por María Lozano
Antes de mirar el teléfono,antes de pensar en pendientes,
aprende a agradecer.

Si hoy despertaste, ya tienes un milagro en tus manos.

Agradecer a Dios por un nuevo día
no es costumbre… es conciencia..Es reconocer que la vida no te la debes a ti mismo,
es un regalo.

Cuando agradeces primero,
tu actitud cambia.
Lo que antes era problema,
se vuelve oportunidad.
Dar gracias a Dios cada mañana
te enseña humildad,
te recuerda que no estás solo
y te prepara para enfrentar lo que venga con fe.

Hoy no solo digas “gracias” por decirlo…
siéntelo.
Porque un corazón agradecido
vive diferente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario