Precioso Salmo 103

Preciosa Oración.
Bendice, alma mía, a Jehová,
Y bendiga todo mi ser su santo nombre. 
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades,El que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias; el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila. 
Jehová es el que hace justicia y derecho a todos los que padecen violencia. 
Sus caminos notificó a Moisés, y a los hijos de Israel sus obras. 
Misericordioso y clemente es Jehová;
Lento para la ira, y grande en misericordia.
No contenderá para siempre, ni para siempre guardará el enojo.
No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades,
Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados.
Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.
Cuanto está lejos el oriente del occidente,
Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Como el padre se compadece de los hijos,
Se compadece Jehová de los que le temen.
Porque él conoce nuestra condición;
Se acuerda de que somos polvo.
El hombre, como la hierba son sus días;
Florece como la flor del campo,
Que pasó el viento por ella, y pereció,
Y su lugar no la conocerá más.
Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que le temen,
Y su justicia sobre los hijos de los hijos;
Sobre los que guardan su pacto,
Y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
Jehová estableció en los cielos su trono,
Y su reino domina sobre todos.
Bendecid a Jehová, vosotros sus ángeles,
Poderosos en fortaleza, que ejecutáis su palabra,
Obedeciendo a la voz de su precepto.
Bendecid a Jehová, vosotros todos sus ejércitos,
Ministros suyos, que hacéis su voluntad.

Bendecid a Jehová, vosotras todas sus obras,
En todos los lugares de su señorío.
Bendice, alma mía, a Jehová. 

La Ofrenda de la Viuda

Tomado de: Jesús el Único Juez Justo
Por María Lozano

Marcos 12:41-44

La ofrenda de la viuda

41 Jesús se sentó frente al lugar donde se depositaban las ofrendas, y estuvo observando cómo la gente echaba sus monedas en las alcancías del *templo. Muchos ricos echaban grandes cantidades. 42 Pero una viuda pobre llegó y echó dos moneditas de muy poco valor.[a]

43 Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta viuda pobre ha echado en el tesoro más que todos los demás. 44 Éstos dieron de lo que les sobraba; pero ella, de su pobreza, echó todo lo que tenía, todo su sustento.»

La Oración de Mahatma Gandhi

Tomada por: María Lozano


Mi Señor…
Ayúdame a decir la verdad delante de los fuertes.
Y a no decir mentiras para ganarme el aplauso de los débiles.
Si me das fortuna, no me quites la razón.
Si me das éxito, no me quites la humildad.
Ayúdame siempre a ver la otra cara de la medalla.
No me dejes inculpar de traición a los demás por no pensar igual que yo.
Enséñame a querer a la gente como a mí mismo.
No me dejes caer en el orgullo si triunfo, ni en la desesperación si fracaso.
Más bien recuérdame que el fracaso es la experiencia que precede al triunfo.
Enséñame que perdonar es un signo de grandeza y que la venganza es una señal de bajeza.
Si me quitas el éxito, déjame fuerzas para aprender del fracaso.
Si yo ofendiera a la gente, dame valor para disculparme, y si la gente me ofende, dame valor para perdonar.

¡Señor… si yo me olvido de ti. Nunca te olvides de mí! 

Hoy...El Señor Examinará Mi Corazón

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano

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 El Señor Examinará Mi Corazón - "Oh Señor, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme" Salmo 139:1.
Dios realmente es Dios. Señor de la vida y dueño del alma. Nada queda escondido delante de él. Hoy quiero recordar este hecho. Mi vida no está oculta ante sus ojos y porque él me conoce entonces eso me hace estar seguro de que él puede fortalecer y proteger mis procesos mentales más allá de lo que yo puedo comprender.
El Salmista lo expresó en el salmo 139 cuando dijo: "Oh Señor, tú eres el Dios del albor y de las negras horas de la noche; el Dios de los picos montañosos y el Dios del mar. Tú, eres el Dios de todo eso, sé tú mi Dios. No puedo alcanzar las alturas ni puedo sondear las profundidades; hay motivos que no puedo descubrir, sueños que no puedo cumplir, Oh Dios, escudríñame.


El Segundo Traje

Tomado de: Renuevo de Plenitud
Por María Lozano


Cierta vez un hombre visitó a su consejero y le relató su problema.
- "Soy un sastre. Con los años gané una excelente reputación por mi experiencia y alta calidad de mi trabajo. Todos los nobles de los alrededores me encargan sus trajes y los vestidos de sus esposas. Hace unos meses, recibí el encargo más importante de mi vida.
El príncipe en persona escuchó de mí y me solicitó que le cosiera un ropaje con la seda más fina que es posible conseguir en el país. Puse los mejores materiales e hice mi mejor esfuerzo. Quería demostrar mi arte, y que este trabajo me abriera las puertas a una vida de éxito y opulencia.
Pero cuando le presenté la prenda terminada, comenzó a gritar e insultarme:
- ¿Esto es lo mejor que puedes hacer? ¡Es una atrocidad! ¿Quién te enseñó a coser?
Me ordenó que me retirara y arrojó el traje tras de mí. ¡Estoy arruinado!. Todo mi capital estaba invertido en esa vestimenta, y peor aún, mi reputación ha sido totalmente destruida. ¡Nadie volverá a encargarme una prenda luego de esto! ¡No entiendo qué sucedió, fue el mejor trabajo que hice en años!"
-"Vuelve a tu negocio", dijo el sabio, "descose cada una de las puntadas de la prenda y cóselas exactamente como lo habías hecho antes. Luego llévala al príncipe."
- "¡Pero obtendré el mismo atuendo que tengo ahora!", protestó el sastre.
"Además mi estado de ánimo no es el de siempre".
- "Haz lo que te indico, y Dios te ayudará", dijo el hombre.
Dos semanas después, el sastre retornó.
- "¡Usted ha salvado mi vida! Cuando le presenté nuevamente el ropaje, el rostro del noble se iluminó: ¡Hermoso!, exclamó. ¡Este es el más hermoso y delicado traje que haya visto!
Me pagó generosamente y prometió entregarme más trabajo y recomendarme a sus amigos.
Pero, deseo saber ¿cuál era la diferencia entre la primer prenda y la segunda?"
- "El primer traje", explicó, "fue cosido con arrogancia y orgullo".
"El resultado fue una vestimenta espiritualmente repulsiva que, aunque técnicamente perfecta, carecía de gracia y belleza. Sin embargo, la segunda costura fue hecha con humildad y el corazón quebrado, transmitiendo una belleza esencial que provocaba admiración en cada uno que la veía".
¿Y tú cómo haces tu trabajo profesional, familiar, personal, etc.. con arrogancia y orgullo, o con humildad en el corazón?
1ª Pedro 5:5 "y todos sumisos unos á otros, revestíos de humildad; porque Dios resiste á los soberbios, y da gracia á los humildes."
Col.3:23-24 "Y todo lo que hagais, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Cuando se Vive en la Presencia de Dios

Tomado de: Gracia Para Todo Momento
Max Lucado
Por María Lozano






Orando en todo tiempo con toda oración y
súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda
perseverancia y súplica por todos los santos.
Efesios 6:18


¿Cómo puedo vivir en la presencia de Dios? ¿Cómo puedo detectar su mano invisible sobre mi hombro y su voz  inaudible en mi oído? ¿Cómo podemos tú y yo familiarizarnos con la voz de Dios? He aquí algunas ideas:
Entrégale a Dios tus pensamientos al despertar.
Antes que enfrentes el día, preséntate ante el Padre.
Antes que salgas de la cama, busca su presencia.
Entrégale a Dios los pensamientos que tienes mientras esperas. Pasa tiempo con Él en silencio.
Entrégale a Dios tus pensamientos susurrantes…
Imagínate lo que sería considerar cada momento como tiempo potencial de comunión con Dios.
Entrégale a Dios tus últimos pensamientos del día.
Al término del día, deja descansar tu mente en Él.
Concluye el día como lo comenzaste: Conversando con Dios.



Como Jesús  

Un Gran Salvador

Tomado de: Gracia Para Todo Momento
Max Lucado
Por María lozano




Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.
siendo justificados gratuitamente por su gracia.
Romanos 3: 23-24

La fuerza suprema en la salvación es la gracia de Dios. No nuestras obras. No nuestros talentos. No nuestros sentimientos ni nuestras fuerzas.
 La salvación es la presencia repentina y tranquilizante de Dios durante los mares tormentosos de la vida. Escuchamos su voz; damos el paso.
Como Pablo, estamos conscientes de dos cosas:
Somos grandes pecadores y necesitamos un gran salvador.
Como Pedro, estamos conscientes de dos cosas:
Nos estamos hundiendo y Dios está de pie. Por eso, abandonamos el Titanic de la autojustificación  y nos paramos en el sólido camino de la gracia de Dios.
Y para sorpresa nuestra, podemos caminar sobre las aguas. La muerte queda desarmada. Los fracasos son perdonables. La vida tiene un verdadero propósito.
Y Dios no solo está a la vista, sino que está a nuestro alcance.


En el Ojo de la Tormenta   

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