LA SABIDURÍA DE LOS NIÑOS

Tomado de Renuevo de Plenitud
Por María Lozano





Un niño de 10 años estaba parado, descalzo, frente a una tienda de zapatos apuntando a través de la ventana y temblando de frío. Una señora se acercó al niño y le dijo: "Mi pequeño amigo ¿qué estás mirando con tanto interés en esa ventana?". La respuesta del niño fue: "Le estaba pidiendo a Dios que me diera un par de zapatos"
La señora lo tomó dela mano y lo llevó adentro  de la tienda, le pidió al empleado que le diera media docena de pares de medias para el niño. Preguntó si podría prestarle una palangana con agua y una toalla. El empleado rápidamente le trajo lo que pidió. La señora se llevó al niño a la parte trasera de la tienda, se quitó los guantes, le lavó los pies al niño y se los secó con la toalla. Para entonces el empleado llegó con las medias, la señora le puso un par de ellas al niño y le compró un par de zapatos. Juntó el resto de las medias y se los dió al niño. Ella acarició al niño en la cabeza y le dijo: "¡No hay duda pequeño amigo que te sientes más cómodo ahora!" Mientras ella daba la vuelta para marcharse, el niño la alcanzó, la tomó de la mano y mirándola con lágrimas en los ojos le preguntó: "¿Es usted la esposa de Dios?

LA GRANDEZA MORAL

Tomado de la Buena Semilla
Por María Lozano







Angustiado él, y afligido, no abrió su boca;
como cordero fue llevado al matadero; y co-
mo oveja delante de sus trasquiladores, enmu-
deció, y no abrió su boca.
Isaías53:7

La grandeza moral de Jesús es incomparable, Brilló de forma especial cuando él es Señor de gloria ( l Corintios 2:8), fue injuriado por los hombres. Llegaron hasta el extremo de decirle: “Tienes demonio” (Juan 8:52).Y él, el Hijo de Dios, respondió con dulzura: “Yo no tengo demonio, antes honro a mi Padre” (v:49).
Este hombre humilde, y perfecto es “nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo” (Tito 2:13). “quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino  encomendaba la causa al que juzga justamente” (1 Pedro 2:23). Y en la cruz, crucificado por hombres malvados, intercedió por aquellos de quienes se diría: “Habéis condenado y dado muerte al justo, y él no os hace resistencia” (Santiago 5:6). Soportó el sufrimiento, la vergüenza, la ingratitud y la burla sin levantar la cabeza ni reivindicar sus derechos. Aceptó morir como un malhechor, siendo el único hombre justo, para solucionar definitivamente el asunto del pecado. De este modo su perfección moral se manifiesta plenamente y confiere  todo a su sacrificio. “Cristo…mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios”(Hebreos 9:14).
Amigos creyentes, ¡Cuán grande es nuestro Salvador!
Bien podemos cantar:

Tus grandezas contemplamos
Con profunda adoración
Y Señor Jesús, gozamos
Por Ti suma bendición.            

CHEQUEO MÉDICO

Tomado de la Buena Semilla
Por María Lozano




Fui a la clínica del Señor Jesús para hacerme un chequeo de rutina. Yo me sentía bien, pero para mi sorpresa, me diagnosticó algunos problemas de salud espiritual.
Cuando Jesús me tomó la presión, vio que estaba bajo de ternura.
Al tomarme la temperatura, el termómetro registró 40º de ansiedad...

JUEGO DE NIÑOS

Tomado de Renuevo de Plenitud
Por María Lozano


Después que una tormenta sorpresa cubriera de nieve el Medio Oriente, una foto del periódico mostró a cuatro hombres armados sonriendo mientras construían un muñeco de nieve fuera de las maltrechas murallas de un cuartel general militar.
El clima invernal también hizo que se cancelara una protesta y se retrasara un debate sobre asuntos parlamentarios de mucha importancia. Se vieron jugando en la nieve hombres con túnicas largas y mujeres con vestidos negros tradicionales y pañuelos en la cabeza. Hay algo en la nieve que saca el niño que hay en todos nosotros.
Y hay algo en el evangelio que nos llama a abandonar nuestras profundas hostilidades y sentimientos de importancia propia en favor de una humildad y una fe infantiles.
Cuando a Jesús le preguntaron: “¿Quién es, entonces, el mayor en el reino de los cielos?” (Mateo 18:1), llamó a un niño pequeño para que se le acercara y dijo: “Si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (v.3).
Se ha dicho que la edad disminuye nuestra imaginación, esperanzas y posibilidades. Mientras más envejecemos, más fácilmente decimos: “Eso nunca podría suceder.” Pero en la mente de un niño, Dios puede hacer cualquier cosa. Una fe infantil maravillada y con confianza en Dios abre la puerta del reino de los cielos.
La fe brilla más en un corazón que es como el de un niño.
. . si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. –Mateo 18:3

EL MARINERO JAPONÉS

Tomado de la Buena Semilla
Por María Lozano




 El dios de este siglo cegó el entendimiento
de los incrédulos, para que no les resplandezca
la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual
es la imagen de Dios.
2 Corintios 4:4

Para Kouri, un marinero japonés, sólo importaba una cosa: disfrutar. No quería que se hablase de Jesús, pues para él éste era el Dios de los extranjeros. Cierta noche, en un barrio mal afamado de Tokio alguien le dio un tratado. Al ver que era un tratado cristiano, Kouri lo arrugó y lo tiró.
Quince días más tarde, en la misma calle un grupo de cristianos estaba cantando . Kouri se acercó. Cuando acabaron de cantar, un joven japonés subió a un taburete y leyó: “La palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios”(1 Corintios 1:18). Kouri escuchó, e interiormente aprobó el comienzo del texto: “La palabra de la cruz es locura”.Pero ese joven, después de su lectura, añadió con una voz más fuerte: “Sí, una locura para los que se pierden. Si hay alguien aquí a quien el Evangelio le parece locura, ese es un claro signo de que va a la perdición”. Estas palabras alcanzaron a Kouri como una flecha punzante. ¿Formaría parte de "los que se pierden”? Al finalizar la reunión, con la fuerza de que Dios da en esos momentos decisivos. Kouri se acercó a ese joven testigo del Evangelio para conocer “La palabra de la cruz”, poder de Dios que nos trae la salvación.
Si usted no se ha arrepentido y por lo tanto sus pecados no  han sido perdonados, acérquese a la cruz por la fe. Jesús pagó por usted, Dios perdona y le da la vida eterna (lea  Juan 3:16).       

DIOS ESCUCHA

Tomado de: GRACIA para todo momento (MAX LUCADO)
Por María Lozano






 Con mi voz clamaré a Jehová; con mi voz pediré a
Jehová misericordia.
Salmo 142:1

Puedes hablarle a Dios porque Dios escucha. Tu voz tiene importancia en el cielo. Él te toma muy en serio. Cuando entras en su presencia, se vuelve para oír tu voz. No tienes que temer que no se fije en ti. Aun si tartamudeas o tropiezas, aun si lo que tienes que decir no impresiona a nadie, sí impresiona a Dios, y él te escucha. Él escucha la dolorosa súplica del anciano en el asilo. Escucha la ruda confesión del condenado a muerte. Cuando el alcohólico ruega por misericordia, cuando el esposo o la esposa pide orientación, cuando el empresario pasa de la calle a la capilla, Dios escucha.
Atentamente cuidadosamente.
¡Que podamos escuchar Tu voz Señor!    

EL PODER DEL PERDÓN

Tomado de la Buena Semilla
Por María Lozano




(Jesús dijo:) Amad a vuestros enemigos,
bendecid a los que os maldicen, haced
bien a los que os aborrecen, y orad por
los que os ultrajan y os persiguen; para
que seáis hijos de vuestro Padre que está
en los cielos.
Mateo 5:44-45

“Déméter fue uno de mis compañeros de prisión, detenido al igual que yo debido a su fe en Cristo. Cuando estaba en la cárcel un guardia lo golpeó varias veces con un martillo en la columna vertebral. El resultado fue que Déméter quedó lisiado. Hace veinte años que está en cama sin poder moverse.
Al cambiar el régimen político, el oficial de la policía secreta rumana que había destrozado la vida de Déméter, vino a llamar a ala puerta de su casa y le dijo: -Sé que no puedo ser perdonado, pues lo que hice es demasiado horrendo. Simplemente escuche mis disculpas y me iré. Déméter le respondió: -He orado por usted durante veinte años. Lo estaba esperando. Está perdonado.
Amigos creyentes, nos sentimos muy pequeños comparados a Déméter. Aprendamos, al igual que él, a orar por todos aquellos que nos han ofendido. Jesús mismo, cuando estaba en la cruz, oró por sus verdugos: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).Y enseñó a sus discípulos a hacerlo (Mateo 5:44). Al orar recibimos la fuerza para perdonar, y al perdonar experimentamos más el perdón que Dios nos da. Nuestro corazón se funde y encuentra la fuerza para amar. El resentimiento deja paso a la compasión hacia aquellos que nos han hecho daño.
Entonces tal vez sean ganados por el amor de Cristo. ¡Esa  es la única venganza del creyente!

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