"La Máscarilla"

 Tomado de: Julieth Martínez

Por María Lozano

Trajo consigo, algunos propósitos:

Ella vino también para:
- Bajar la nariz, de quien vivía con ella levantada.
- Jalar las orejas, hasta entender que fueran hechas para oír.
- Bloquear la boca, hasta entender, que es necesario pensar mas y hablar menos;
- Esconder el rostro, para aprender a ver y sonreír con los ojos.
- Cubrir los labios, para aprender a AMAR con el corazón.
-Ella vino para decir que "Nadie es mejor que el otro.
Pare...Piense... Escuche... Sea Solidario!!
Sonría con los ojos y ame con el Corazón.
La VIDA es un Soplo ... y la Máscara una Reflexión!

"Jesús, el ejemplo de la paciencia perfecta "

 Tomado de: Devocionales

Por María Lozano

Vivimos en la era de la impaciencia. Ya sea que estemos esperando en línea, esperando en medio del tráfico, esperando por un servicio de comida, o esperando el matrimonio, dedicar nuestro tiempo a algo es más contracultural que nunca. Estamos condicionados a hacerlo todo a nuestra manera y cuanto antes. Primero fue con la comida rápida y el café instantáneo, luego también con todo lo demás.

Una Comunidad Sanadora

 Tomado de: Nuestro Pan Diario

Por María Lozano

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras , y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. (Mateo 5: 16). 

En 1976, un terremoto gigante sacudió la ciudad de Guatemala y mató a 25.000 personas. Muchos obreros fueron a ayudar en los trabajos de rescate y limpieza. En el aeropuerto, Art Beals, jefe de una agencia cristiana de ayuda a damnificados , alcanzó a ver al Dr. Raymond Benson, ex presidente del Colegio Americano de Cirujanos. Ambos habían ido a ayudar a suplir las necesidades físicas de los sobrevivientes.

Escoge a Dios como tu único Señor

 Tomado de: El poder de orar

Por María lozano


" El SEÑOR le dijo: «Haz lo que el pueblo te pide. ¡No te están rechazando a ti, sino a mí! ¡No me quieren como rey!" 1Samuel 8:7

Escoge a Dios como tu único Señor
Es parte de nuestra naturaleza el querernos comparar con los demás, y en estas fechas quienes dirigen la mercadotecnia para la venta de todo tipo de productos lo saben bien y utilizan esto para vendernos artículos que no necesitamos pero que los compramos para vernos diferentes, oler diferente y hasta parecer que tenemos un estatus económico o social diferente al que verdaderamente tenemos. El asunto está en que cuando vemos la creación del Eterno encontramos que ¡no hace nada igual! Nunca encontrarás un árbol exactamente igual a otro ni un animal o un ser humano, pues aún los famosos “gemelos idénticos” tienen pequeñas variaciones físicas e inmensas variaciones de personalidad y carácter. ¿Por qué si el Eterno ya nos hizo a cada uno diferente y desea tener una relación personal única e individual con nosotros nos empeñamos en parecernos a los demás y buscar su aprobación y no la de nuestro Creador?
El Señor Nos lo dice a través de su Palabra en el capítulo 7 de la primera carta del apóstol Pablo a los Corintios: “El Señor pagó un alto precio por ustedes, así que no se dejen esclavizar por el mundo“, porque al compararnos estamos cediéndole parte de nuestra voluntad a este mundo, estamos dejando que sea la sociedad quien determine nuestro valor como persona y que decida por nosotros qué comprar, cómo usar nuestro tiempo y a quién parecernos. Pareciera que hemos olvidado que no fue este mundo quien nos dio la vida ni mucho menos quien en nuestro momento de pecado dio la vida de su hijo para salvarnos, ¡fue nuestro Señor quien nos amó tanto que envió a Jesús a morir en nuestro lugar para hacernos libres! ¿Libres de qué? Del poder del pecado, precisamente ese pecado de orgullo y soberbia que nos lleva a compararnos y querer ser como los demás en un inicio para luego demostrarles que somos mejores. Si quieres ser único y diferente verdaderamente, necesitas encontrar tu verdadera identidad y propósito en una relación personal con tu Creador, ¡entonces sí que marcarás una diferencia!

De Corazón

 Tomado de: Nuestro Pan Diario

Por María lozano

¡Quién diera que tuviesen tal corazón, que me temiesen y guardasen todos los días todos mis mandamientos…! (Deuteronomio 5: 29). 

Una mujer de Colorado Springs se sienta en su automóvil por las tardes de lunes a viernes frente a una escuela y señala con un secador de cabellos a través de la ventanilla a los autos que pasan. Muchos conductores confunden el secador que tiene en la mano con un radar y disminuyen la velocidad. ¡Misión cumplida! Hay una señal de tránsito que indica el límite de velocidad en la zona de la escuela, pero a menudo, se necesita la amenaza del castigo para que los conductores obedezcan la ley.
Este es un cuadro solemne de todos nosotros, incluso en nuestra relación con Dios. En vez de una disposición interior de seguir al Señor, tal vez necesitemos la fuerza de las circunstancias difíciles para volver a Él. Pero eso no es lo que desea nuestro Padre celestial.

Un Testigo Amable

 Tomado de: Reflexiones Cristianas

Por María Lozano

porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable, para con todos, apto para enseñar, sufrido. ( 2: Timoteo 2:24).

En nuestra lectura bíblica para hoy, vemos que los seguidores de Cristo pueden ser tolerantes con personas de diversas religiones, sin transigir en sus convicciones cristianas.
Cuando el apóstol Pablo fue a Atenas, se sintió perturbado por la idolatría que vio allí. Sin embargo, se dirigió con respeto a su pagano auditorio e, incluso, confirmó las palabras de algunos de sus poetas (Hechos 17: 28). No censuró a sus oyentes ni criticó sus creencias, sino que empezó declarando verdades que a ellos no los ofendieran. Habló de la grandeza de Dios como nuestro Creador (vv.24-25). Dijo que el Señor está participando activamente en la humanidad, de modo que la gente lo busque y lo encuentre (vv26-28).

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