Tomado de: Alfonso De Caro
Por María Lozano
Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
(Deuteronomio 6:5)
Amar a Dios es más que tener sentimiento/ profundos en nuestro corazón. Es una expresión de devoción que se manifiesta en nuestras acciones diarias. Dios nos llama a amarlo con todo nuestro ser: corazón, alma y fuerzas. Dios quiere que nuestro amor se extienda a través de nuestras acciones y que no sea solo palabras.
Cuando comprendemos el amor de Dios por nosotros, nos sentimos inspirados a compartir ese amor con quienes nos rodean. Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y a hacer con los demás lo que nos gustaría que hicieran con nosotros. Estas acciones demuestran nuestro amor por Dios a través de nuestro amor por los demás.
Uno de los ejemplos más poderosos de amar a Dios a través de buenas obras es servir a los necesitados. Cuando nos acercamos a los pobres, cuidamos a los enfermos, alimentamos a los hambrientos y consolamos a los afligidos, estamos expresando nuestro amor por Dios. Jesús dijo:.
(Deuteronomio 6:5)
Amar a Dios es más que tener sentimiento/ profundos en nuestro corazón. Es una expresión de devoción que se manifiesta en nuestras acciones diarias. Dios nos llama a amarlo con todo nuestro ser: corazón, alma y fuerzas. Dios quiere que nuestro amor se extienda a través de nuestras acciones y que no sea solo palabras.
Cuando comprendemos el amor de Dios por nosotros, nos sentimos inspirados a compartir ese amor con quienes nos rodean. Jesús nos enseñó a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos y a hacer con los demás lo que nos gustaría que hicieran con nosotros. Estas acciones demuestran nuestro amor por Dios a través de nuestro amor por los demás.
Uno de los ejemplos más poderosos de amar a Dios a través de buenas obras es servir a los necesitados. Cuando nos acercamos a los pobres, cuidamos a los enfermos, alimentamos a los hambrientos y consolamos a los afligidos, estamos expresando nuestro amor por Dios. Jesús dijo:.
