Tomado de:Luisa Alejandra Muñoz
Por María Lozano
Aunque los hijos crezcan y alcancen la adultez, el respeto hacia los padres no caduca con el tiempo.
Una madre y un padre no orientan para imponer, orientan porque aman profundamente, porque les duele lo que puede hacerte daño y desean verte tomar el rumbo correcto.


Ser adulto no es creer que ya lo sabes todo, ni pensar que nunca te equivocas. Ser adulto es saber escuchar, valorar un consejo y tener la humildad de aceptar cuando algo no se está haciendo bien..
Quien se ofende ante una corrección, aún tiene camino por recorrer en su madurez.Los padres no corrigen para dominar, corrigen para cuidar.
No hablan para discutir, hablan para prevenirte tropiezos.
Y muchas veces, detrás de una sola palabra hay desvelos, plegarias silenciosas y un amor que no conoce límites.

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