Tomado de: Guillermo Rosales Medellín
Por María Lozano
Sóstenes Horbach, niño Sirio de 4 años de edad. Prefería estar muerto a seguir escuchando los bombardeos y de estar viendo a su madre sufrir. Hacía un par de meses que habían matado a su padre, fuerzas opositoras.Sóstenes era un niño que había nacido en el baño de su casa, cuando a su madre, le vinieron los dolores de parto en el 2013, el 24 de marzo, dos años después de que se desataba la guerra entre el gobierno Sirio y las fuerzas opositoras al presidente al Assad, su madre ya no pudo salir de su casa y, tuvo que parir en el baño de la humilde casa. El, tenía una deficiencia auditiva, al nacer, exactamente una hora después de su nacimiento, estallo una tremenda bomba cerca de su casa y le causo pérdida de la capacidad auditiva parcial, (hipoacusia). Anqué un infortunio nunca traerá un beneficio, con Sóstenes si, por este padecimiento desarrollo más el sentido de la vista y desde muy lejos reconocía cualquier proyectil, siempre estaba muy atento al cielo.
Vivía una pequeña aldea de Alepo, una de las ciudades más castigadas por los ataques con barriles de explosivos arrojados por helicópteros militares. La guerra en Siria se ha ensañado con Alepo, la mayor ciudad al norte del país. Un día Sóstenes estaba afuera de su casa, en el patio, jugando con un carrito de plástico, de pronto se escucharon estruendo por los bombardeos de la guerra, la madre de Sóstenes, Fátima miro por la ventana, hacia la acera de enfrente y no detecto nada cerca, después hecho un vistazo al patio donde se encontraba su hijo jugando con su carrito, y pensó, no es nada, se escuchan muy lejos.
Sóstenes, presentía algo malo y se resguardo en su escondite sin que su madre lo supiera..De pronto estallo un barril en la parte trasera de la casa, la madre de Sóstenes se quedo ensimismada, quiso correr hacía el patio, pero el fuerte impacto la aventó hacia atrás golpeándose la cabeza y muriendo al instante.
Sóstenes, que estaba escondido, salió de tal lugar y fue en busca de su madre, detuvo un momento su búsqueda e imagino lo peor, recordó esta frase que su padre le decía, “Todo niño llega al mundo con todo el derecho de ser amado y tu no serás la excepción”.
Los niños tienen su propia manera de vivir, de ver la vida, nada podrá pretender cambiársela.
No claudiquemos de agradecer por existir, de hablarles bonito, de evitar maltratarlos, de apreciar su inocencia.
Háblale bonito, el niño será un adulto agradecido…
Guillermo Rosales Medellín
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