Tomado de: Guillermo Rosales Medellín
Por María Lozano
Cerraste la puertay el mundo quedó afuera.
Tu cercanía fue un lenguaje callado
que mi piel aprendió a escuchar.
Un rastro invisible, tu aroma,
cruzó mi pensamiento
y encontró refugio en el pecho,
donde el pulso se volvió marea.
Era la primera noche,
cuando el tiempo duda
y la luz aprende a ser sombra.
Éramos vigilia y vértigo,
claridad embriagada..Guardamos el deseo
como se guarda el fuego en las manos,
con cuidado,
sin permitir que la tempestad
lo apagara.
Guillermo Rosales Medellín.
DAR
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