Reflexiones

 Tomado de: Ismael Dominguez

Por María Lozano

Nada me sobra, pero nada me falta,
porque en mi casa quien provee es Dios.
Él llena mis días con amor y esperanza,
y en su gracia infinita, siempre encuentro reposo.
Cada amanecer es un regalo divino,
cada noche, un susurro de su eterna calma.
En la abundancia de su amor, camino seguro,
sabiendo que, con Él, jamás me faltará nada.
Gracias, Señor, por ser mi roca y mi guía,
por llenar mi vida con tu luz y armonía.
En la sencillez de tu providencia, vivo,
y en tu presencia, hallo siempre motivo.

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